No es fácil de contar ni de explicar la historia que Raquel García y su equipo de montañeros han vivido en Irán, en su intento de asalto a la cima del Damavand, el volcán más alto de Asia, un proyecto en el que llevaba mucho tiempo y mucho esfuerzo invertido y que ella no ha podido cumplir. Y lo peor de todo; a estas horas todavía no sabe los motivos reales por los que no le permitieron intentar hacer cima.

El reto, además, contemplaba la grabación de un documental, con lo cual todo se amplificaba notablemente desde cualquier punto de vista, así que el disgusto es muy grande, algo que no oculta la protagonista de esta historia.

«En Irán hay muchas cosas que están mal contra las mujeres. Yo no puedo asegurar que me hayan dejado sin subir por el simple hecho de ser mujer, pero han pasado muchas cosas extrañas»

Una experiencia compleja

Intenta resumir todo lo sucedido allí, pero no es sencillo de trasladar con palabras. «Mira, en el equipo éramos siete personas, cinco hombres y dos mujeres, que son las que no hemos podido subir, pero tiene una explicación porque Pipi Cardell -alpinista- era mi operadora de cámara, entonces iba conmigo en un segundo equipo porque íbamos más lentas».

Aún así, insiste. «Ya desde España habíamos comentado cosas como hacer un campo de altura más y nos dijeron que no; también les comentamos la idea de salir dos horas antes y tampoco nos lo permitieron», explica a Yo Soy Noticia la protagonista. «Esto han sido puntos clave para no poder subir porque a la vista está que nos quedamos en un sitio en el que ya estábamos a más de 5.000 metros», incide García.

«Hay un momento en el que el guía nos empieza a decir que vamos con dos horas de retraso (que eran las que pedían ellas) y al final nos dejó tiradas en el refugio para irse a Teherán«, explica ligeramente enfadada en este punto. «El cabreo fue mayor cuando vimos en instagram que un día después estaba subiendo al mismo volcán con un grupo de suecos, lo que nos llevó a pensar que la única razón por la que nos dejó tiradas y tenía prisa era porque tenía otra subida apenas unas horas después».

Sigue contextualizando todo lo sucedido hasta el momento en el que se toma la decisión de que no pueden subir. «La sensación es que nos daban largas todo el rato, pero es que pasaron más cosas».

«En los días previos yo tuve algún rifi rafe con los guías; me decían que me veían muy débil, cosa que no era cierta. Tuvimos que contratar un guía extra. Ellos mismos tuvieron jaleo…»

«Yo sí sé perfectamente que estas empresas necesitan darse visibilidad. Nosotros íbamos a grabar un documental que luego iba a poder verse en toda España. Eso es algo que les interesaba mucho, pero no se podían permitir un fracaso y que no subiera ninguno de los del grupo», continúa explicando. «Nos separan en dos y entonces yo pido esas dos horas extra porque yo sé que soy lenta en alturas. Pero también sé que lo puedo hacer. Me conozco y sé que lo hago», argumenta.

El ‘mal de altura’

Todo se complicó en el grupo que iba por delante, pero esa información Raquel García y Pipi Cardell no la supieron hasta su regreso.

«Una de las personas que subieron la tuvieron que rescatar, la bajaron medio muerta porque le dio mal de altura. Eso es algo que ha contado él mismo. Insistió en que se encontraba mal y la solución fue amarrarle una cuerda y subirle. A esa persona se la obligó a subir»

Cuenta que el mal de altura es algo que nada tiene que ver con la preparación o las condiciones de cada uno. «Es algo que te puede pasar en cualquier momento. Y le puede pasar a cualquier persona. Le ocurrió al responsable de seguridad de la federación vizcaína de montañismo. Es una persona perfectamente preparada».

«Mira, en la montaña hay un momento que se conoce como el punto de no retorno. A partir de ese punto, si pasa algo, todo el equipo se tiene que bajar. Por eso tomamos la decisión de meter un guía extra, para que si ocurría algo no condicionara a todo el resto del grupo».

«Pero claro», sigue contando. «»Iba un guía con nosotras, el que iba con ellos, al ver la situación, bajó hasta nuestro sitio, se pusieron a discutir en iraní y nosotras no entendíamos nada de lo que pasaba. Ahí es cuando nos dice que nos tenemos que bajar; nos puso excusas y nosotras nos enteramos de todo al estar abajo. Nuestro guía se enrocó, dijo que no y nos dejó tiradas en el campo 1.

«Todo eso es lo que pasó; no podemos decir que ‘no subió porque era mujer’, tal vez solamente me vieron más débil. Es algo que no puedo saber»

Sigue insistiendo en que durante todos los días previos a ella le hacían preguntas constantemente de cómo entrenaba. «Yo entreno en los Picos de Europa, he recorrido el Himalaya entre las montañas. Tuve que dar explicaciones de todo».

Al final, el grupo de cinco pudo hacer cima. «Llegaron arriba, pero este chico no se acuerda de nada. Ahora está bien, que es lo más importante. Le toco lo del mal de altura esta vez, pero él hizo lo que debía, avisar una y otra vez de que no estaba bien».

Frustración

A título personal, reconoce que se ha vuelto «muy frustrada» por todo lo sucedido.

«Me fastidia mucho, la verdad. Detrás había mucho trabajo y mucho tiempo invertidos. Yo no sé si iba a llegar a la cima, pero la realidad es que no me han dejado comprobarlo».

Apasionada de la montaña como es Raquel García, en el año 2019 se convirtió en la primera mujer española en atravesar toda la cordillera del Himalaya caminando, conectando los ocho ochomiles que pertenecen a Nepal (Kangchenjunga, Makalu, Everest, Lhotse, Cho Oyu, Manaslu, Annapurna y Dhaulagiri) en una expedición que se prolongó más allá de los dos meses.

No tiene previsto repetir experiencia en el Damavand después de todo lo ocurrido, pero su cabeza ya apunta a nuevos desafíos que volverán a tener a la montaña como protagonista.

Por el momento, da conferencias por toda España con el documental ‘Damavand 5.610′, algo que ya hizo con su proyecto anterior, ‘Nepal, el país de los sentidos’ y en el que cuenta su experiencia en primera persona, se puede disfrutar del documental y, además, de las experiencias en algunos de los rincones más espectaculares y peligrosos del planeta.