“He hecho lo que he podido, lo que me han dejado hacer”. Así de conciso y escueto se muestra Pedro Alós cuando alabamos su dilatada y exitosa trayectoria en el voleibol patrio. Como si todo hubiera sido fácil, como si él no hubiera estado metido de lleno en los primeros pasos que este deporte dio en la Comunitat Valenciana.

Pero es que su legado va mucho más allá, comandando el staff de las selecciones españolas masculinas y femeninas en Barcelona 92, Olimpiadas que supusieron un antes y un después para deportes como el vóley en nuestro país, o fundando el Club Voleibol Playas de Benidorm donde hoy en día entrena su hijo y juega su nieto. El voleibol autonómico también le debe el prestigioso torneo de vóley playa Cala de Finestrat, reconocido por la Federación Española como el pionero y por tanto más antiguo de España. Y además estuvo en los primeros pasos del mito Rafa Pascual, y la lista de hitos es inagotable.

El voleibol en casa es nuestra vida. Nos ha dado alegrías y tristezas”

Y aún hoy, a sus 74 años, nadie le puede despegar del voleibol. Un ‘veneno’ que caló en toda su familia, ya que su mujer (hija de un jugador de voleibol al que reclutó Pedro para el histórico Montemar hace muchas décadas) también fue jugadora y responsable de la rama femenina del CV Playas de Benidorm, y contado previamente está lo de su hijo (su otro vástago también fue jugador) y el nieto actualmente vistiendo estos colores. “El voleibol en casa es nuestra vida. Nos ha dado alegrías y tristezas”, señala.

Un vínculo deportivo-familiar que aún tiene a Pedro Alós colaborando estrechamente en el equipo Juvenil Femenino del club, y con los pequeños Alevines que la entidad alicantina mandará este mes de junio al Campeonato de España. Una aventura más para un tipo infatigable e inquieto, al que ni la pandemia alejó del todo de su amado deporte del vóley porque a falta de la pista se encargaba de narrar los partidos por streaming.

Un ‘pies negros’ al que el destino, y el francés, puso en el camino del ‘balonvolea’

Su historia personal es casi igual de fascinante que la deportiva. Y es que este entrañable y reverenciado entrenador que habla con un marcado acento francés no nació en Alicante. Fue una avería en el barco de pesca donde faenaba su padre en el norte de África lo que cruzó su camino con el de su madre, una de las muchas emigrantes que a principios de siglo cambiaron España por el territorio que hoy en día es Argelia. Aunque por aquel entonces era un departamento francés, donde nació en 1947 nuestro protagonista. Con nacionalidad francesa, pero sin perder la española por parte de padres.

La historia de los ‘pies negros’ y por qué se les llama así la podéis leer en este enlace. Es muy interesante y ayuda a entender el contexto en el que crecieron hombres como Pedro Alós. Fue a los 13 años, cuando ese territorio estaba agitado en busca de la independencia para Argelia, el momento en el que la familia Alós abandonó esa inestabilidad para regresar a Alicante. A principios de los 60 comienza entonces el idilio con un voleibol que por aquel entonces ni tenía esa denominación. Hablábamos de balonvolea y de una sección dentro de la Federación de Baloncesto.

Banderin

El primer contacto fue mientras estudiaba en el Liceo Francés de Barcelona, y en el año 1964, ya establecido en Alicante e internado en lo que se denominaba Nueva Escuela Francesa, Pedro comenzó a desarrollar la labor educativa y pedagógica para alumbrar lo que hoy en día conocemos como voleibol. Aunque los medios eran escasos, y se compensaba con ilusión y mucho ingenio. “En el internado no podíamos jugar a otra cosa que a poner dos palos y una red para que yo les enseñara el poco voleibol que sabía”, rememora.

Así empezó el balonvolea en Alicante, éramos todos internos en la escuela francesa y jugábamos con la camiseta de Montemar”

Y entonces llegó el chispazo que definitivamente encendió la llama de este deporte en suelo alicantino. La vida y de nuevo sus casualidades para juntar a las personas adecuadas en un momento preciso. “Vino un día un señor preguntándonos si hablábamos en español y yo le dije que sí, y nos preguntó si iríamos a Montemar para jugar a voleibol, que iban a montar una sección. Así empezó el balonvolea en Alicante, éramos todos internos en la escuela francesa y jugábamos con la camiseta de Montemar”.

Pero las sorpresas no acabaron aquí: “Jugábamos como Montemar pero necesitábamos un balón adecuado para ello y un profesor fue al Palacio de los Deportes, la tienda principal de deportes de Alicante y pidió un balón de balonvolea. Entonces el vendedor se preocupó de saber para qué era, y le dijeron que para unos niños que jugaban en la escuela francesa. Él pidió venir a vernos por la tarde y ese señor era el presidente de la Federación de Baloncesto, que como una de sus secciones tenía el balonvolea. El voleibol como tal aún no existía”, relata Pedro Alós.

El primer campeonato juvenil que jugamos en València fue en una pista de tenis, con unas cuerdas y redes y eso fue el Campeonato de España de balonvolea”

Lo siguiente en el tiempo fue la llegada del señor Paco Mas, primer presidente de la Federación Valenciana de Voleibol, “y ahí nació el voleibol en la Comunitat Valenciana”. Fueron años todavía del franquismo, en los que Pedro Alós y sus compañeros estaban aventajados con respecto a otros lugares y se imponían en los torneos nacionales que se organizaban por aquel entonces. Aunque los entornos no tienen nada que ver con los pabellones de hoy en día. “El primer campeonato juvenil que jugamos en València fue en una pista de tenis, con unas cuerdas y redes y eso fue el Campeonato de España de balonvolea”, rememora.

El ‘boom’ de Barcelona 92

Aquellos Juegos Olímpicos de hace casi 30 años supusieron un punto de inflexión para la forma de contar, vivir y trabajar en el mundo del deporte español. Pedro Alós sabe muy bien que esto fue así porque estaba dentro de ese sueño olímpico, liderando el staff técnico de las selecciones españolas masculinas y femeninas que compitieron en aquella Olimpiada.

La preparación de los Juegos Olímpicos cambió toda la estructura del voleibol español. Entró dinero y había que hacerlo bien, y a nivel deportivo nos dio un plus grandísimo”

“La preparación de los Juegos Olímpicos cambió toda la estructura del voleibol español. Entró dinero y había que hacerlo bien, y a nivel deportivo nos dio un plus grandísimo”, confiesa, añadiendo que “ser profesionales y estar 2 años juntos nos vino de perlas para subir el nivel de la selección, y que luego todo eso repercutiera para bien en los clubes”.

En aquellos años Alós también fue el primer entrenador de la selección valenciana, y todo lo que tenemos ahora en el vóley autonómico no hubiera sido posible sin la labor que figuras como la suya, la de Fernando Mirasol en Valencia, María Ángeles Vidal en Xàtiva o José Antonio Navarro en Almoradí realizaron. Los 4-5 ‘locos’ que ayudaron a sacar de las sombras al balonvolea para convertirlo en el vóley que hoy en día, tanto en pista como sobre la arena de la playa, disfrutan miles y miles de niños y niñas.

Es precisamente la cantera, las nuevas generaciones, lo que más mantiene enganchado a Pedro a sus 74 años, vinculado emocionalmente al Playas de Benidorm que fundó. Ha formado a generaciones y generaciones de chicos y chicas en la localidad, y hoy en día todavía se preocupa de captar con ‘Vóley Peques’ a los más pequeños en los centros educativos. Y grita mucho cuando es día de partido, actuando de segundo entrenador con su hijo Franck Alós en el Juvenil Femenino. “Soy un poco pesado con él”, bromea.

Si recuperamos la presencia en los colegios, como en Benidorm que nosotros siempre hemos estado muy presentes gracias a la colaboración con el Ayuntamiento, el voleibol tiene una base muy buena, tanto para pista como en la playa”

Pero nadie se lo tiene en cuenta porque estamos ante una figura reverenciada en el voleibol autonómico y español. Un tipo que cuando le toca analizar el presente y futuro de su deporte se muestra optimista, mirando ya al final de la pandemia para así volver a inundar los colegios con el balón y la red, haciendo que los jóvenes se sientan atraídos por este popular deporte. “Si recuperamos la presencia en los colegios, como en Benidorm que nosotros siempre hemos estado muy presentes gracias a la colaboración con el Ayuntamiento, el voleibol tiene una base muy buena, tanto para pista como en la playa”.

Es de las mejores cosas que he hecho, el torneo de la Cala Finestrat que es el más antiguo de España”

Ahí están los referentes de Raúl Mesa, el castellonense Pablo Herrera que fue pupilo suyo en la selección autonómica de pista y en playa, o Liliana Fernández que es de Benidorm. Un lugar donde precisamente Pedro montó hace más de 40 años el primer torneo de vóley playa reconocido oficialmente por la RFEVB. “Es de las mejores cosas que he hecho, el torneo de la Cala Finestrat que es el más antiguo de España”.

El mito Rafa Pascual

Cuando le pedimos que radiografíe el estado actual del vóley autonómico de clubes destaca el alto nivel en las tres provincias. Ahora en chicos la bandera en la Superliga la lleva el recién ascendido Club Voleibol Valencia, pero hasta hace poco estaban por ahí Castellón y Almoradí. Y en Superliga 2 y Primera Nacional el vóley autonómico de pista tiene muchos y variados representantes en numerosas localidades, lo que da muestra de que este deporte está muy extendido y asentado. De aquí han salido jugadores rumbo a la selección española, y si llegaran más sponsors para fortalecer los proyectos todavía habría más buenas noticias en torno a esta actividad.

La Fundación Trinidad Alfonso arropa mucho, y lo ensalza Pedro Alós, que en su ciudad de Benidorm también cuenta con el consistorio, Servigroup o Suma Gestión Tributaria como vitales aliados para seguir desarrollando la labor por el voleibol que llevan a cabo cada curso. Tal vez con más apoyos habría menos jugadoras que lo dejarían pronto, o menos jugadores dedicándose a esto del alto nivel hasta los 30 y muchos o 40 años por falta de recambios.

Ha dado un impulso al voleibol español, antes no teníamos un lugar para que los jóvenes talentos valencianos se concentrasen y mejorasen»

Ahora por suerte el vóley autonómico cuenta con el complejo educativo y deportivo de Cheste, una reivindicación de mucho tiempo que Pedro Alós destaca como clave para que el voleibol siga sacando grandes jugadores y jugadoras en los próximos años. “Ha dado un impulso al voleibol español, antes no teníamos un lugar para que los jóvenes valores valencianos se concentrasen y mejorasen, un centro para que durante todo el año estudien además de poder mejorar su juego. Sacamos talento y ahora es deseable que tengan continuidad en la estructura de los clubes también”.

¿Saldrá de aquí el próximo Rafa Pascual? Pedro no tiene dudas sobre lo beneficioso que sería a todos los niveles –“necesitamos otro Rafa Pascual para que tire del carro y de la ilusión”-, ahora que las dos selecciones españolas se han quedado fuera de los Juegos Olímpicos. En pista no estaremos representados por los chicos o las chicas, pero sí en la modalidad de playa.

Parece mentira que hayamos sido campeones de Europa con la selección, aunque Alós diagnostica que “falta trabajar más tiempo juntos, tenemos fe en los juniors pero luego no encuentran equipos en España y juegan en Francia o Bélgica que no son ligas top en Europa, donde ganan dinero pero no cogen alto nivel”. Eso, y que no tenemos tanta gente alta como otros rivales. Detalles que no le quitan la ilusión y optimismo a nuestro protagonista cuando se trata de mirar al futuro.

Porque uno nunca sabe cuando puede aparecer la siguiente gran estrella de este deporte. Valga de ejemplo la historia sobre los orígenes de Rafa Pascual, un cadete madrileño que pertenecía a un programa de mejora y perfeccionamiento de las cualidades deportivas en jóvenes valores (un programa similar a lo que tienen los cubanos, potencia mundial en el voleibol) al que una lesión de un jugador junior abrió las puertas del estrellato. “Estaban internos con unos profesores de educación física y luego veíamos qué deporte podían hacer, probando en un deporte individual y uno colectivo, y así salió un chaval que saltaba muchísimo y que le pegaba fuerte al balón. Se llamaba Rafa Pascual”.

Lo trajimos y cuando lo vimos nos dimos cuenta de su nivel, de que era un talento especial rematando y saltando y eso que era todavía cadete”

“Yo a mediados de los 80 era segundo entrenador de la selección española junior y nos íbamos a Alemania a jugar. Se nos lesionó el último día un chaval y el médico de Madrid que teníamos nos habló de un chico que era buenísimo, un tal Rafa Pascual. Lo trajimos y cuando lo vimos nos dimos cuenta de su nivel, de que era un talento especial rematando y saltando y eso que era todavía cadete”, añade Alós, testigo directo del nacimiento deportivo de la gran estrella que ha tenido este deporte a nivel nacional. Nuestro ‘Michael Jordan’ del voleibol, considerado el mejor jugador del mundo durante muchos años.

Y es que podríamos seguir buceando en miles de anécdotas con alguien que ha vivido muchas durante más de cinco décadas de vinculación al voleibol, antes incluso de ser llamado así. Cuando solo era balonvolea. Pedro Alós, que es entrenador internacional también y ha dado cursos por todo el mundo, solo ha sabido vivir este deporte al máximo. Casi costándole el divorcio, con un amago de infarto hace muchos años y recayendo sobre él el liderazgo de la delegación española que acudió a los influyentes Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

Patrimonio de Benidorm, la provincia de Alicante y toda la Comunitat Valenciana, hoy en día todavía se le escucha gritar dentro de un pabellón. Sobre la pista o en la grada, aconsejando y corrigiendo, desgañitándose. No se confíen porque no es un señor mayor cualquiera, está usted cerca de Pedro Alós: el voleibol personificado.

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