Sara Andrés es sincera como pocos deportistas. «Voy a Tokio a por las medallas, no me conformo con menos», empieza explicando sobre esa aventura paralímpica que todavía está por completar cuando faltaría ahora una semana para que se inauguraran los Juegos Olímpicos si la pandemia del coronavirus no hubiera entrado en nuestras vidas para ponerlo todos patas arriba.

«No pienso en otra cosa que no sea en la medalla», cuenta a Yo Soy Noticia una deportista que ya logró un meritorio diploma olímpico en Río 206, además de ser la actual poseedora de varios récords del mundo, unos datos que la hacen ser ambiciosa de cara a esos Juegos de Tokio.

«No quiero sonar prepotente, pero esta es mi manera de recorrer el camino. Lo visualizo, lo pienso y lo sueño. Yo creo que puedo conseguir esa medalla, sé que me va a costar un montón pero voy a luchar por ello»

Entrenamientos durante el confinamiento

Así de contundente se muestra cuando habla de ese próximo gran reto que tiene por delante, una cita para la que ya había logrado la marca mínima, aunque ahora el Comité Paralímpico Español les obliga a refrendar esa marca para poder estar en la gran cita del deporte, aplazada a 202.

«Tengo otra vez esa presión. Además, ahora es complicado porque no sabemos nada del calendario ni de qué puede pasar. Podemos estar entrenando bien y que no haya competiciones. Así que habrá que estar muy pendientes para refrendar esa marca cuando se pueda y después poder preparar esa cita de Tokio», cuenta sobre el gran problema de haber aplazado los Juegos.

Sin embargo, también hay una parte positiva en todo esto y es que tendrá un año más para prepararse bien. «Lo más importante para mí es que hemos cambiado la alineación -de la prótesis- y así voy a tener tiempo de adaptarme perfectamente. Lo hicimos este mismo año, a pocos meses de los Juegos y ya me avisaron que al principio me iba a costar».

Sigue añadiendo que «ha sido así. Me ha costado, pero no noto que cada vez corro mejor. Estoy convencida de que podemos hacerlo muy bien«, cuenta sobre todos estos cambios que deberá aplicar a la perfección en la pista de Tokio, dentro de poco más de un año, si la pandemia no vuelve a interferir en los planes.

Respecto a esto, ella está tranquila porque cree que «Japón está haciendo las cosas bastante bien», aunque es consciente de que la situación, en España, se está volviendo a complicar. «Espero y creo que no tanto como al principio. Me imagino que nos volverán a confinar, aunque menos tiempo que la otra vez. Yo creo que se tomarán medidas fuertes, pero estaremos allí».

Y es que ahora mismo está muy contenta y con muy buenas sensaciones, algo de lo que tiene mucha culpa el Comité Paralímpico Español. «Me dejaron una cinta de correr y pude hacer cardio durante los meses de confinamiento. Me vino fenomenal porque aunque no he mejorado, sí que he conseguido mantenerme», resume.

«La primera semana después de volver disfruté mucho de todo, me sentí muy afortunada de nuevo. Eso sí, había perdido mucha técnica y me sentía un poco torpe y con agujetas por todo el cuerpo»

Para Sara Andrés, el deporte siempre ha tenido una gran importancia, aunque la competición llegó a ella tarde, después del accidente en el que perdió sus dos pies. «Al principio a mí no me gustaba competir, no me gustaba compararme con otros. Luego a los 25 años ocurre el accidente y mi vida se rompe por completo«, cuenta.

«Fue un momento muy complicado», va resumiendo.

«Yo entro en un pozo oscuro y profundo. Estaba en la edad adulta, con mi trabajo, dependiendo de mí misma… Y de repente todo cambia en un segundo»

El accidente que cambió su vida

Aunque lo terminó superando, reconoce que no fue nada sencillo. «Tuve suerte de que me ayudaron mucho, tanto los médicos, psicólogos y también mi familia y mi entorno». Pasaron los días, las semanas y poco a poco ella fue dando la vuelta «a la tortilla. Fui capaz de ver la parte positiva dentro de todo lo negativa. Empecé a darme cuenta de que estaba viva y podría haber muerto«.

A partir de ese momento, ella explica que empezó a valorar mucho más las cosas importantes de la vida, «tenía a mi familia y a mis amigos que me querían, eso es lo más importante al final. Fue a partir de ahí cuando empecé a tirar hacia delante y a darme cuenta de que podía superarme a mí misma«.

Aunque ha pasado tiempo recuerda cómo fue avanzando poco a poco, cómo aprendió a caminar, cómo fue dejando primero una muleta y luego las dos. «Fue todo progresivo, poco a poco. También volví a trabajar y lo más importante, el momento clave, fue cuando fui capaz de darme cuenta que tenía una discapacidad y no tenía que esconderlo, algo que fue bastante difícil al principio».

«Cuando empecé a verlo de forma natural, la gente también se dio cuenta de que eso no es lo importante en las personas. Me costó entender que no era para tanto. Rompí esa barrera y fue la clave de todo, el momento más importante»

La importancia del deporte

Y después de eso es cuando llegó el deporte, el atletismo paralímpico, las medallas y los éxitos. «La gente siempre me pregunta si el deporte fue clave en todo este proceso, y yo siempre digo que fue un complemento esencial que llegó más tarde, cuando yo ya había superado el peor momento».

Ella utiliza dos palabras que explican perfectamente cómo lo sintió. «Fue un plus, un extra», la guinda del pastel. «Cuando empecé en el atletismo paralímpico ya tenía una vida plena, pero el deporte luego me aportó un montón de cosas y me enseño mucho. Empecé a vivir experiencias nuevas, a conocer lugares y personas fantásticas«, va contando.

«El deporte me enseñó que tenía una fortaleza física y mental de la que ni yo misma era consciente»

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