No hay deportista en el mundo que no sienta un cosquilleo antes de su competición. Eso es algo innato en cada uno de ellos y la gestión de la misma es una de las claves para terminar siendo una leyenda o no. El nadador grancanario Enhamed Enhamed (Las Palmas de Gran Canaria, 11 de septiembre de 1987) sabe bastante de todo esto. Cuenta con nueve medallas paralímpicas, y después de siete años alejado de la competición está de vuelta.

Echo de menos la presión de competir, esos pequeños momentos en los que te juegas todo y donde un detalle te puede dejar sin opciones”.

De ascendencia saharaui, Enhamed sufrió un desprendimiento de retina a los ocho años y se quedó ciego. En ese momento decidió entregar su vida y su cuerpo al deporte, a la natación, y desde muy pronto su constancia y su trabajo empezaron a dar frutos. Llegaron los éxitos, las medallas y los títulos, pero un inconformista y un ‘culo inquieto como él’, también sintió el gusanillo de probar otras cosas.

Siete años alejado de la competición

Tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012 decidió dar un giro completo a su vida, salir de la piscina y buscar otro tipo de retos. Por el camino ha cruzado el Estrecho de Gibraltar a nado, algo que para “un velocista” como él fue algo realmente duro y complicado, aunque nada como completar un Ironman.

Los que somos nadadores no sabemos correr, yo no había corrido nunca más de dos kilómetros y me tuve que preparar para una maratón después de nadar y de la bici”.

Tiene claro que esto él lo ha hecho porque es un “inconformista. Yo no he hecho todo esto para que la gente diga esto o aquello, lo he hecho por mí, porque sabía que podía hacerlo pese a las barreras que pudiera tener”. Y vaya sí lo ha conseguido.

Ha vuelto

Sin embargo, llegados a este punto, Enhamed está de vuelta en la piscina, donde es uno de los más grandes de la historia. “Ha sido un regreso un tanto atípico porque volví a entrenar poco a poco, de una manera tranquila. Pronto vi que estaba disfrutando de nadar otra vez y hablando con mi antiguo seleccionador tomamos la decisión de probarlo».

Hice el Campeonato de España, los Mundiales y ya vimos que era cuestión de seguir con la preparación para Tokio 2020”, añade.

Aunque el gusanillo y la motivación de los Juegos ha sido una de las claves que han propiciado su regreso al agua, ha habido otro factor absolutamente decisivo, la subida de nivel de su deporte en los últimos años, cómo él mismo explica a Yo Soy Noticia. “Volver a unos Juegos 8 años después es una pasada, pero también ha sido muy decisiva la subida que ha habido de nivel en términos generales. Hasta Río el nivel estaba muy estable e incluso te diría que había bajado un poco».

Ahora es diferente y eso me ha motivado mucho. Es como un reto para mí, sé que estoy en condiciones de volver y ahora quiero ver qué podemos pelear”.

Campeón de todo, Enhamed reconoce que “siempre” se tira a competir “a muerte”, pero no que no se puede ir “pensando en la medalla porque no dependes solo de ti. Yo puedo nadar una final en tiempos de récord del mundo y perder. Es algo que puede pasar, es deporte. No voy a ir pensando en la medalla, pero sí que tengo claro que voy a entrenar para llegar al máximo de mi nivel”.

La libertad de la natación

Sobre su deporte tiene claro que la natación es algo mágico, y el agua es un lugar en el que se siente en “libertad” y un medio en el que “disfruto mucho. Puedo entrenar por mi cuenta, algo que no puedo hacer corriendo o en bici donde necesito un guía”, va contando.

También huye del tópico del deportista que pide ayuda constante, aunque es perfectamente consciente de las dificultades que tiene vivir del deporte paralímpico en España. “Si eres medallista puedes vivir de ello, pero es pan para hoy y hambre para mañana. Hay que reconocer los esfuerzos que ha hecho el Comité Paralímpico Español en los últimos años, la cosa ha mejorado mucho desde Atenas 2004 donde yo ya estuve».

Ahí casi ni nos pagaban por las medallas y ahora todo es muy diferente, hay mucho más de lo que había”, explica al tiempo que reconoce que, si “terminas quinto, pues no puedes vivir de esto”

Por eso, Enhamed tiene un plan B que sigue ejecutando al tiempo que lo compagina con sus entrenamientos. “Mi trabajo son los recursos humanos, las conferencias, el ‘coaching’. Tengo un trabajo como cualquier otra persona, lo único que después entreno porque también soy deportista, nada más”, explica con naturalidad.

Servir de ejemplo

En esas conferencias trata de explicar su caso, su situación y su vida, y sabe que su ejemplo puede ayudar a mucha gente. “A niños y a adultos, yo lo que intento es hacer ver a la gente que no hay que aceptar siempre las etiquetas que se nos ponen y que hay que luchar las cosas, seas un deportista, estés preparando unas oposiciones o quieras progresar en tu trabajo”.

CASTELLÓN DE LA PLANA 10/03/2012
ENHAMED ENHAMED MOHAMED EN LA PISCINA OLIMPICA
ACF FOTOGRAFIA

Sobre todo esto y a modo de anécdota, cuenta a Yo Soy Noticia que en una de sus últimas charlas, se le acercó un chico para decirle que estaba preparando oposiciones y que le ayudaba mucho a seguir adelante ver sus vídeos por las noches. “Ese es el tipo de cosas que a mí me llenan, eso es lo que me hace ver que mi trabajo tiene sentido”, cierra emocionado al recordar estas bonitas palabras.

Y es que Enhamed no es más que otro deportista que persigue sus sueños, que anhela explorar los límites de su cuerpo, pero que también trabaja como cualquier mortal y que tiene una vida fuera del agua, lejos de la piscina. Aún así, con Tokio 2020 a la vista, todo lo demás puede esperar porque en apenas diez meses es posible que no tenga suficientes dedos en sus manos para contar todas las medallas paralímpicas. Ahí es nada.

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