Lo que activa el día a día de Javier Vaquero (9 de agosto de 1974, Gallegos del Río, Zamora) es el deporte y todo lo que lo rodea. «Me ha gustado mucho desde siempre», cuenta nada más iniciar esta charla. Él estuvo en los Juegos de Barcelona 92 viviendo la experiencia de su vida, pero la cosa no terminó ahí y ahora, 30 años después de aquello, sigue deseando la adrenalina de la competición y anhela esa sensación de exprimir su cuerpo al máximo.

Solamente así se explica que esté tan ilusionado ante un reto gigantesco como es la Titan Desert, una competición que pone los pelos de punta. Se trata de seis etapas por el desierto de Marruecos en las que los deportistas saben que se tendrán que enfrentar a condiciones durísimas por el intenso calor, las fuertes rachas de viento, las interminables llanuras, los tramos de arena que frenan la bici y incluso deben cruzarse a pie, o las pistas muy pedregosas que castigan enormemente a los participantes.

«Afronto la competición con respeto, pero no con miedo porque me estoy preparando para eso, para saber pasarlo mal allí. Sé a lo que me voy a enfrentar»

Un enamorado del ciclismo

Consciente de todo lo que tendrá que superar en la prueba, reconoce entre risas que si le «obligaran a hacerlo seguramente sufriría más». Pero la realidad es que nada tiene que ver con eso, sino con una historia más del día a día. Siempre me ha gustado mucho el ciclismo, desde siempre. Era una fanático de ver el Tour, de Perico, de Induráin… Por eso cogí la bicicleta apenas una semana después de dejar la natación», empieza recordando.

«Hubo una época que dejé un poco de lado el deporte porque me puse a trabajar y tenía menos tiempo, aunque siempre buscaba algún momento para seguir haciendo algo. Un día, haciendo el Camino de Santiago, mi sobrino José Manuel me dijo que teníamos que hacer el Camino en tándem y yo lo dije que sí, que eso estaba hecho, pero al volver, hablando por teléfono con él me comentó la posibilidad de hacer la Titan Desert, me encantó la idea».

«Y así es como empezó esta locura el pasado mes de noviembre». Puede sonar de película pero esta es la realidad de una aventura para la que se está preparando concienzudamente el deportista que entrena y vive en la Comunitat. «Esta siendo una carrera frenética por llegar en el mejor momento de forma a la Titan Desert y por conseguir patrocinadores. Es que son unos 4.000 euros por cabeza, 2.000 de inscripción, masajes, vuelos… «.

Es por esto por lo que no quiere dejar de agradecer a todos los que se han implicado en este proyecto, que son las empresas Moralejo Selección, Solopizza Xàtiva, Mister Biker, Totum Sport British School, IGP Ternera de Aliste y Ópticas Claravision y a nivel institucional la Diputación de Zamora y el Ayuntamiento de Xàtiva.

Primer objetivo: terminar la Titan Desert

Ahora está en la recta final de su camino a la Titan Desert, pero son semanas decisivas y de duro entrenamiento. «Se nos metió esto entre ceja y ceja y me estoy preparando bien. Tengo una gran motivación», va explicando. «Ahora estoy haciendo unos 300 kilómetros semanales más algo de rodillo. También gimnasio. Estoy entrenando -por su zona de Xàtiva- seis días a la semana».

Y es que para un deportista como él, cualquier competición siempre tiene ese algo especial que la envuelve.

«Mi objetivo este año es terminarla. Llevo en la cabeza el chip de la competición y por eso no voy a ir de paseo. Tengo claro que lo voy a hacer lo mejor posible, pero el objetivo es acabar. También soy consciente de que tengo 46 años, que no es lo mismo que tener 23»

Eso sí, está absolutamente convencido de que va a conseguir el reto de finalizar la prueba. «Creo que con la preparación que voy a llevar, si no hay ningún problema ajeno a mí a modo de lesión o accidente, creo que podré terminarla. Y esa es la ilusión que tengo».

Junto a su perro Axel.

Y aunque lleva haciendo deporte toda su vida, Vaquero reconoce que esta va a ser la primera gran prueba de ciclismo que va a hacer. «Es el primer reto duro de bicicleta al que me voy a enfrentar, desde luego, aunque para las personas que tenemos discapacidad nos enfrentamos a retos en nuestro día a día, aunque tampoco es un calvario, lo sabemos llevar adelante, pero es así. Para la Titan Desert contaré con la ayuda de mi guía – José Manuel Morán- y de una bici de apoyo que vamos a llevar».

El reto es mayúsculo y especial, pero cuenta el deportista que él no es el primer invidente que va a afrontar la Titan Desert. Hace unos años la hizo Ignasi Ávila, que compite en ciclismo adaptado y al que le fue realmente bien porque incluso pudo ganar una etapa. «Él es un experto en esto de la bici. Se dedica al ciclismo y yo no estoy ni cerca de su categoría y nivel, aunque tenemos una discapacidad parecida, él tiene resto de visión y yo no».

De hecho, también explica que se ha puesto en contacto con él para que le cuente su experiencia. «El primer consejo que me dio es que sea consciente de que voy a sufrir mucho«, bromea. «También me comentó algunas cosas importantes sobre el material y todo lo que rodea a la carrera».

Su experiencia en Barcelona 92

Y aunque afronta la competición con el hándicap de la visión, no deja de reconocer la enorme diferencia que hay en el deporte adaptado entre 1992, cuando él estuvo en los Juegos de Barcelona, y la época actual. «Mira, yo me retiré de la natación por un tema psicológico, mental. Era muy sacrificado y al final acabé dejándolo, pero es que hay una gran diferencia entre aquella época y la actual».

«Ahora los deportistas paralímpicos son casi profesionales. Se ha avanzado mucho y eso es muy importante para la sociedad, aunque aún quedan muchas cosas por conseguir»

Antes de cerrar la entrevista con Yo Soy Noticia, recuerda con nostalgia esos días en los que estuvo en la cima del deporte en Barcelona. «Fue una experiencia vital inolvidable. Es una cosa que hay que vivir para saber lo que supone. Yo he estado en otros campeonatos internacionales o nacionales y es que no tiene nada que ver. Además, en aquel momento yo tenía resto de visión».

Y no solo a nivel deportivo, también se dio cuenta de muchas cosas. «Al final, en nuestro día a día nos rodeamos de gente de nuestro entorno y tal, pero allí fui consciente de que mi discapacidad no es la única, que hay muchas otras diferentes y algunas son mucho peores».

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies