“Soy consciente de que estoy mucho más cerca de la retirada que de mis inicios”, empieza contando la piragüista gallega Teresa Portela (Cangas de Morrazo, 5 de mayo de 1982).

Llevo desde los 9 años haciendo siempre lo mismo, las mismas rutinas y sí me impone el momento de la retirada, sobre todo por la incertidumbre de cómo será mi nueva vida”.

Esta reflexión sirve para situarnos ante una deportista única, que en pocos meses se convertirá en la primera mujer española en haber participado en seis Juegos Olímpicos, desde Sidney 2000 hasta Tokio 2020.

“Estoy muy orgullosa de mi carrera y de mis resultados. Sé que no es fácil estar 20 años en lo más alto, pero estoy muy contenta y sigo trabajando con ilusión y unos objetivos que cumplir. Ha habido años en los que no quedé satisfecha, pero es lo normal. Esto es deporte y a veces las cosas no salen bien. Entonces es cuando te tienes que levantar y volver a intentarlo”, explica a Yo Soy Noticia una deportista que es doble campeona del mundo.

Objetivos a corto plazo

Uno de sus secretos es que nunca piensa a largo plazo. Pese a la importancia de los Juegos en un deporte minoritario como el piragüismo, ella sabe que de cuatro en cuatro años no se puede pensar. “Lo más importante es el trabajo diario. Yo no me podía poner a entrenar en noviembre de 2016 y pensar en Tokio. Ni yo ni nadie. Siempre me he marcado objetivos a corto plazo y he intentado ser ambiciosa y luchar por ello».

Luego he tenido la suerte de no tener ninguna lesión grave, de tener un entorno y una familia que siempre me ha apoyado y de sentirme bien conmigo misma. Al final, es así como acaban llegando las cosas”.

Aunque es capaz de dominar más de una prueba, lleva ya varios años asentada en el K1-200. “Me lo juego todo a esa carta, quiero llevarla muy bien preparada. Es verdad que podría intentar estar también en el 500, pero prefiero centrarme en la otra”.

La medalla olímpica sería la “guinda” perfecta

Y será ahí donde busque su primera medalla olímpica después de haber estado en cinco finales y haber cosechado cinco diplomas con un cuarto puesto, tres quintos y un sexto. “Me gustaría conseguir la medalla olímpica y quitarme esa espinita. He tenido opciones en las cinco finales y cuando estás ahí es porque puedes conseguirlo».

Hasta ahora no ha podido ser y lograrla sería la guinda perfecta a mi carrera deportiva”, resume a unos meses vista de esa gran cita.

A pesar de que en el horizonte ya se puede casi sentir la presencia de los Juegos, la gallega sabe que todavía falta tiempo y hay que ir poco a poco. “Ahora mismo estoy en la pretemporada, es momento de hacer kilómetros, volumen y tener tranquilidad. Quedan unos cuantos meses de entrenamiento. A principios del próximo año la Federación establecerá las competiciones, las fechas y poco a poco decidiré el calendario. A partir de ahí sí que habrá que coger sensaciones y será entonces cuando empiece a sentir la tensión y los nervios de que se van acercando los Juegos”.

Teresa Portela, además, siempre tuvo clara una cosa: quería ser madre joven y compartir su sueño con su hija, algo que ha podido hacer porque se quedó embarazada después de los Juegos de Londres 2012. “Ha sido muy, muy complicado. Y eso que yo tengo la suerte de poder modificar mis horarios o lo que necesite y eso me ha dado mucha tranquilidad. Pero es duro porque ser deportista de élite supone tener que estar siempre bien físicamente y tienes que descansar para poder rendir al máximo el día siguiente».

Al final, cuando tienes un hijo le tienes que prestar atención las 24 horas, pero fue una decisión mía y no quería renunciar a mi carrera deportiva porque estaba convencida de que no había tocado techo”, cuenta orgullosa Portela.

“Yo sabía que sería un cambio radical, pero que podía con las dos cosas. Y ahora doy gracias de haber tomado esta decisión porque tuve a mi hija en 2014 y en 2015 ya pude volver a ser medallista en el Mundial, y después lograr la clasificación para Río 2016. Además, me gusta poder mostrarle a mi hija todo mi trabajo; viaja conmigo siempre, va viviendo los valores del deporte y puede ver las recompensas que da el trabajo diario. Pero hasta llegar aquí ha sido muy, muy complicado de compaginar y de conciliar”.

“Tuve dudas y miedo porque no sabía cómo reaccionaría mi cuerpo o si volverá a mi nivel de siempre”

En el camino reconoce haber tenido dudas y haber pasado miedo. “No sabía cómo reaccionaría mi cuerpo o si volvería a mi nivel de siempre. Yo intenté entrenar durante el embarazo, pero llega un momento que es complicado. Perdí la menor masa muscular posible, hice todo lo que pude, pero pasas días en los que dudas de si volverás a sentirte competitiva, a tu peso…».

«Son todo dudas y también a nivel mental, porque no sabes si podrás estar centrada en el entrenamiento porque siempre tienes a tu hija en la cabeza”, va relatando con tranquilidad una de las mejores piragüistas españolas de todos los tiempos, y que puede presumir de tener siete medallas de oro en campeonatos de Europa.

La incertidumbre de la retirada

Llegados a este punto, le toca hablar más del pasado que del presente y va siendo consciente de que la retirada es algo que terminará llegando. “No me quita el sueño, pero me impone bastante, sobre todo por la incertidumbre. Siento que lo que hago ahora lo sé hacer, por eso tengo miedo a lo desconocido. Aunque por otro lado, tengo dos carreras, Magisterio y Fisioterapia, y tenemos un centro».

Es ahí donde me veo, trabajando ahí, tengo esa certeza de que si no estoy en un lado, estaré en el otro. Pero sí que tengo el gusanillo ese de ver cómo afrontaré esa nueva vida”.

La última reflexión llega sobre su deporte y lo “privilegiada” que se siente por poder vivir de él. “Si me comparo con la tercera mejor de otro deporte como el tenis pues salgo perdiendo por mucho, pero si lo hago con alguien que está trabajando sus 8 horas pues me siento una privilegiada”, cuenta Portela, que al estar en la élite mundial puede dedicarse por completo al entrenamiento y la competición.

“Tengo una beca ADO (Ayuda al Deporte Olímpico) y no me tengo que buscar otro trabajo, eso sí, no puedes fallar nunca porque la beca se renueva año a año y no te puedes permitir una mala temporada”, cierra.

Sidney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012, Río 2016 y ahora Tokio 2020. Esas seis citas ya forman parte de la historia de Teresa Portela, que será única en España en apenas diez meses. Y quién sabe si además de serlo por longevidad también lo es por lograr esa medalla que tanto ansía. Lo que está claro es que por intentarlo no va a quedar.

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