El castellonense Marco Doppioni, natural de Vila-real y de padres italianos, se proclamó la semana pasada Campeón de España de Ala Delta de la categoría Sport. Una 41ª edición que se celebró en Peña Negra, cerca de Piedrahíta (Ávila), del 24 al 30 de junio.

El título nacional de nuestro protagonista podría ser uno más, ya lo conquistó en el año 2011, si no fuese por su instrahistoria. Doppioni tocó fondo, él mismo se dio por “muerto”, pero tras muchos años de dolor ha elevado el vuelo para resurgir de sus cenizas como un auténtico Ave Fénix.

Tenemos que remontarnos al 2011, cuando el integrante del Club Deportivo Eolo de Castellón se alzó con el Campeonato de España. Una situación personal muy delicada lo sumió en una vorágine destructiva por la que decidió dejar la competición e incluso el trabajo durante años.

Durante siete largos años Marco ha estado completamente alejado del foco deportivo, por ello para él este título que ha cosechado en Peña Negra posee una connotación sentimental muy importante. “Me emocioné muchísimo, verte ahí arriba otra vez fue un subidón”, indica.

“Estaba muerto, ni trabajaba ni competía. Pensaba que mi vida de antes había acabado, que nunca más volaría. Ahora me siento más vivo que nunca”, incide.

Se armó de valor para retomar su pasión: el ala delta. Pero se encontró en el camino obstáculo tras obstáculo. Las complicadas condiciones meteorológicas con las que tuvo que lidiar en el Campeonato de España le hicieron no puntuar mucho en los primeros días e incluso sufrir caídas.

Los accidentes se sucedieron, lo que motivó que la organización decidiera suspender el último día de competición por considerar que los pilotos habían tenido suficiente para obtener los resultados deseados. Un factor que aunque Marco sufrió en sus carnes al principio terminó favoreciéndole al final.

“Hasta el tercer día no empecé a hacer buenas puntuaciones. Llegué incluso a caerme al suelo 15 minutos después de despegar. Me cabreé muchísimo, tenia impotencia, rabia. Pero desmonté el ala, la volví a montar, y comencé de nuevo”, relata.

El castellonense no quiso darse por vencido, no quiso arrastrarse por la corriente como lo hizo en el pasado. Y aunque dicha caída le hizo tener una hora de desventaja con respecto a sus contrincantes, Marco terminó bastante bien la carrera.

Por algo dicen que las cosas no son como empiezan sino como acaban. El poder reconducir la situación animó a nuestro protagonista para afrontar el resto del torneo, en el que fue paulatinamente progresando hasta subir al primer cajón del podio.

“Vuelvo a sentirme deportista y mi idea es continuar compitiendo. Si no hubiera ganado el Campeonato de España tal vez no pensaría así, pero me he inscrito para el Premundial de Italia de finales de julio”, adelanta.

El 27 de julio dará el pistoletazo de salida de un Premundial que se extenderá aproximadamente unos diez días. Hasta allí pondrá rumbo Marco con el único próposito de “disfrutar la experiencia, divertirme, aprender y conocer a mucha gente”.

Una oportunidad que no ha querido desaprovechar ya que “muchas veces se hace fuera de Europa y por logística y dinero es muy complicado”. Su familia, los fans más absolutos de Doppioni, lo arroparán en su nueva aventura.

Pero además de su familia, Marco se acuerda de dos personas que han sido fundamentales en esta hazaña. Justo con los protagonistas de la foto anterior: Sayonara Pons, una de sus grandes amigas, y Pau Valls, un ex alumno suyo y piloto en activo.

“Sentirme otra vez deportista es lo más importante porque me siento vivo. Cuando estás tan mal como yo estuve y conoces la desilusión y desgana más absolutas, cuando no le ves sentido a la vida… disfrutas después mucho más”, sentencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

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