No hay nada peor en la vida de un deportista que la palabra lesión. Cuando eso retumba en el cerebro, toda la perspectiva cambia y la recuperación pasa a ser lo más importante, por encima de los goles, de las victorias, de las canastas o de los tiempos. Da igual la especialidad porque la palabra lesión es lo último que un deportista de alto nivel quiere escuchar.

Un máster sobre ello es lo que tiene la joven María Lasa Galarraga (14 de mayo del 200, Irura, País Vasco), que se ha pasado dos años y medio en el dique seco empalmando una lesión tras otra, martilleada por la dichosa palabra. Pero eso ya es parte de un pasado que hay que ir dejando atrás poco a poco, sin prisa pero sin pausa.

Acaba de regresar a la competición este pasado fin de semana en la Copa Iberdrola de Barcelona, donde ha defendido los colores del Playas de Castellón, y ahí ha vuelto a experimentar esa sensación de felicidad que siente un atleta al calzarse unas zapatillas después de tanto tiempo.

El Playas de Castellón, campeón de la Copa Iberdrola de atletismo en Barcelona

«Es que ha sido mucho tiempo alejada de las pistas. Mi última competición fue en un julio de 2018, en el Campeonato de Europa sub-20 de Tampere (Finlandia)»

Un regreso ilusionante

A partir de ahí han pasado dos años y medio muy complicados a nivel deportivo para ella, un periodo al que puso fin en el Sant Jordi el pasado sábado, en una carrera de 800 metros en la que firmó una notable marca de 2:12.80, lejos, eso sí, de sus mejores registros puesto que tiene un mejor registro personal de 2:07.

«Las sensaciones en carrera fueron buenas, me sentí bien, no al nivel de antes, pero es que tampoco me puedo pedir mucho más ahora mismo», confiesa a Yo Soy Noticia apenas un par de días después de esa cita que terminó coronando a su club en lo más alto del podio.

Solamente ella sabe lo que ha tenido que luchar hasta llegar aquí. «Mira, después de ese campeonato de Europa, pasó el verano y justo el día antes de retomar los entrenamientos me lesioné, me hice una fractura en el quinto metatarsiano. Ahí empezó todo», recuerda ahora. «Estuve dos meses con muletas».

Eso fue el principio de una sucesión de lesiones. «Una vez pasado eso volví a empezar a correr, pero lo hice con molestias en el empeine. Eso provocó que corriese de malas maneras, haciendo malos apoyos y al final derivó en una lesión de rodilla que se complicó».

«Nadie sabía lo que tenía, estuve varios meses sin diagnóstico, dando vueltas con médicos, fisioterapeutas, podólogos… «

Varios meses sin diagnóstico

Pasado el tiempo y tras una constante sucesión de pruebas médicas le dijeron que tenía mal «la cintilla iliotibial», un problema con el que tuvo que convivir mucho tiempo. «Me fueron tratando, pero entre unas cosas y otras pasé un año sin que se me fuera el dolor. No podía correr e incluso me dolía al caminar», explica la protagonista.

Al final, la solución la encontró donde siempre ha estado la clave de todo: en correr. «Me dijeron que me estaban tratando bien, pero que tenía que hacer otros ejercicios, que mi lesión se iba corriendo, haciendo series cortas, esprines, con pesas y fortaleciendo con ejercicios de aductores y glúteos».

Todo pareció cambiar en ese momento porque empezó a correr y llegó hasta que el maldito covid-19 se instaló en nuestras vidas. «Llegué hasta el confinamiento, pero incluso esos meses de marzo y abril estuve corriendo en la cinta. Tenía algunas molestias en la rodilla y en el empeine, pero es verdad que se pasaba corriendo».

Sin embargo, durante ese tiempo le detectaron un pequeño arrancamiento en el escafoides que tendría que quitarse más adelante. Y es que en el momento que las autoridades sanitarias permitieron volver a la calle a hacer deporte llegó una nueva lesión, esta vez en el psoas iliaco, que le llevó a tomar la decisión, harta de lesionarse constantemente, de pasar por el quirófano y eliminar ese arrancamiento del escafoides.

Tras un mes de recuperación retomó, incansable, los entrenamientos a finales del mes de noviembre. «Y desde entonces ya no he parado. Sigo con molestias en el tobillo, hay días que me duele la rodilla, pero es un dolor que controlo con algunos ejercicios y luego me queda lo del empeine, que es un poco más molesto, pero lo importante es lo que decía antes, que he podido competir con sensaciones físicas bastante buenas».

Un 2021 ilusionante por delante

Pero solamente María Lasa sabe todo el trabajo que ha hecho hasta llegar a este momento. «He estado entrenando bastante este tiempo, no he parado. He hecho elíptica, pesas, bici, natación, de todo la verdad. Y ya llevo entrenando con normalidad unos meses», cuenta con cierto alivio.

«Ahora solo pido que estas molestias se vayan yendo, aunque sigo con la mentalidad de que me tengo que cuidar mucho. He tenido muchas recaídas y soy consciente de que es algo que podría volver a pasar»

Ese es el mejor punto de partida para recuperar su mejor nivel, ese que le hizo parar el reloj del 1.500 en 4.33, ese que le llevo a ser campeona de España de pista cubierta y de ser convocada con la selección para Mundiales al aire libre y de campo a través. 

«Ojalá pueda seguir entrenando todo el año sin tener que parar. Ya estoy con ganas de que llegue el Campeonato de España de la próxima semana y poder correr sin dolor».

María Lasa está de vuelta y esa es una noticia que celebra el atletismo español. Ojalá no vuelva a escuchar nunca más esa maldita palabra llamada lesión.

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