FOTOS: Comité Paralímpico Español

Marta Arce (Valladolid, 27 de julio de 1977) es, en pocas palabras, una leyenda del deporte adaptado español. Es campeona del mundo y de Europa y en su currículum aparecen tres medallas paralímpicas en Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012.

Ahora mismo es consciente de que está disfrutando de su último camino olímpico, algo que considera una “obviedad” y que lo está haciendo por una causa tan noble como fundamental, “por luchar por fomentar el judo femenino. Hay muy pocas deportistas con discapacidad visual practicándolo y es algo que me parece muy triste. Quiero cubrir este hueco en la selección hasta que llegue el relevo”, se sincera a Yo Soy Noticia.

El judo adaptado, “abandonado”

Y es que, aunque es consciente de lo que ha avanzado el deporte adaptado no solo en España sino en todo el mundo, lo cierto es que el judo ha ido perdiendo fuerza con el paso de los años. “Mira, cuando yo empecé teníamos un grupo entero de chicas, éramos muchas, unas quince, que podíamos disfrutar del judo para ciegos juntas. Y aunque luego volvíamos a nuestro gimnasio para entrenar con gente que no era ciega, sabíamos que no estábamos solas haciendo esto».

«Y ahora prácticamente solo quedo yo. Falta fomentar estos deportes minoritarios, porque si al deporte adaptado le cuesta hacerse un hueco en la sociedad, imagina al femenino y además siendo de contacto. No se ha luchado por dar visibilidad al judo, no se da información de todos los deportes que hay y al final nos hemos quedado bastante abandonados, porque chicos tampoco hay muchos”, explica.

En su ejemplo particular, tuvo mucha importancia la ONCE, que fue el vehículo por el que ella llegó hasta el judo, pero sabe que hay otras muchas formas de conocer estos otros deportes que van “más allá del baloncesto en silla de ruedas, el atletismo o la natación. Cada uno tiene que dar con el suyo”, resume sobre la dificultad de encontrar información sobre el resto de deportes adaptados.

Aquí ocurre que todo está muy globalizado. Y de igual forma que la vida te lleva a comprar a Carrefour, si eres deportista paralímpico te lleva a hacer atletismo o natación”.

Y esta es la batalla final en la que más inmersa está una Marta Arce que, en estos momentos, busca la clasificación para Tokio 2020, algo que se cerrará en pocas semanas. “Ahora estoy décima del ranking y van diez, pero tengo que intentar subir algún puesto porque como tiene que haber dos ciegas totales en la competición, podría adelantarme alguien que vaya por detrás”, cuenta la protagonista de esta historia, quien reconoce tener “la misma motivación de siempre”, aunque sí que destaca que “las situaciones y los contextos son diferentes” a 2004, cuando logró su primera medalla en unos Juegos.

Sufrir menos y disfrutar más

“Yo no puedo atender a mi deporte igual que a los 20 años, ahora tengo otras cosas, niños, trabajo y eso no se puede posponer. Por muy grande que sea mi competición, sé que tengo a mis niños en casa que les importa un ‘bledo’ mis resultados. Y esto ha sido muy importante para mí porque me ha ayudado a relativizar. Entreno a tope, por supuesto, pero sufro menos que antes y disfruto más de poder hacer mi deporte a estas alturas. Ahora ya siento que no me va la vida en ello y he aprendido a valorar más los éxitos o los segundos puestos”.

Y es que su ejemplo es esencial porque nació con albinismo óculo-cutáneo completo, lo que significa que tiene una deficiencia visual grave y falta de pigmentación en la piel, pelo y ojos. Eso trastocó su vida hasta los 16 años, hasta ese momento en el que el judo se cruzó en su camino.

Mi vida cambió completamente, porque la práctica deportiva te da herramientas para darte cuenta de que puedes mandar a tomar viento las falsas creencias de mucha gente”.

Sus charlas y conferencias

De todo esto se dedica a hablar en las conferencias, otra de las patas de su vida. Estudió fisioterapia y de su ejemplo ayuda tanto a los niños en los colegios, como a las empresas que requieren de ella. “Me adapto un poco al contexto, en los colegios sí hablo más de integración o inclusión, pero las empresas lo que suelen buscar son charlas enfocadas en la analogía que hay en el rendimiento deportivo con el rendimiento laboral».

Es cuestión de tratar aspectos clave como el liderazgo, el trabajo en equipo, la importancia de la coordinación y la comunicación, etc. Aunque todo esto siempre depende de lo que quiera trabajar cada empresa en concreto”, cuenta Marta Arce.

Además, ella ha vivido el cambio que la sociedad ha experimentado en los últimos tiempos respecto al deporte adaptado. “Es muy importante todo esto que viene ocurriendo en los últimos años, sobre todo porque ya se entrena desde la base, que es muy importante».

Hay que entender una cosa que es básica y son las sensaciones que regala el deporte. Son muy gratificantes y necesarias y esto ocurre a todos los niveles, desde los profesionales, los deportistas paralímpicos y también la persona que encesta una bola en una papelera. Son sensaciones que necesitamos en la vida, porque todo el mundo tiene otras cosas que no le van tan bien”, concluye.

Judoca, madre, mujer trabajadora, conferenciante, rebelde y soñadora, como ella misma se define. Así es la vida de Marta Arce, una deportista ejemplar, una luchadora que sigue haciendo su camino, que ha despejado obstáculos, se ha colgado medallas paralímpicas y ahora sigue en la élite, ayudando a las jóvenes pero sin renunciar a sus sueños.

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