Óscar Soler, jugador de bolos desde la cuna | Yo soy noticia

“Podría decirse casi que nací en una bolera”, reconoce entre risas Óscar Soler. Y es que casi es cierto porque el día anterior a su nacimiento, en septiembre de 1986, su madre estaba jugando a un campeonato en una bolera. Cuando acabó el torneo, se puso de parto y se fue al hospital directa. Al día siguiente, Óscar vino al mundo con una bola de jugar a los bolos bajo el brazo.

El valenciano ha pasado buena parte de su vida entre pista y pista por todo el territorio español. La afición le viene desde la cuna. Sus padres ya jugaban a bolos y se pasó la infancia recorriendo quilómetros para acompañar a sus padres, en especial a su madre, en su máxima devoción: los bolos.

Óscar ha sido campeón de España en diversas ocasiones. En categorías infantiles ganó el campeonato nacional en diversas ocasiones y también se proclamó campeón de forma individual y por tripletas cuando ya jugaba con los mayores aunque ya hace más de diez años. Sus victorias más bonitas llegaron de la mano de su madre, formando pareja juntos y ganando el torneo nacional de parejas mixto en 2009, 2010, 2011 y 2013.

Su madre, Milagros Albert, de 80 años, continúa jugando y transmitiendo la pasión de alguien que lleva 50 años en el mismo mundo y que ha dejado el legado a toda una familia. No en vano, Milagros ha sido una de las mujeres destacadas en el mundo de los bolos en España durante el siglo XX.

Óscar Soler junto a su madre, Milagros Albert, y su hija

Óscar es el pequeño de siete hermanos y cuando nació, en su casa ya todos jugaban a bolos. Se adaptó muy bien a la vida que mamó desde niño: “casi vivía en una bolera, mis padres y todos mis hermanos me llevaban desde pequeño”, recuerda el jugador de 36 años.

“Desde bien pequeño me pasaba fines de semanas enteros viajando por toda España, siguiendo a mis padres y luego, dentro de la bolera. Era difícil no cogerle afición”, añade Óscar que junto a otro de sus hermanos, han sido los que más han destacado.

Óscar Soler, a la izquierda, junto a su hermano Xavier.

Motivación extra

Después de unos años de pandemia en los que ha sido complicado competir al máximo nivel debido no sólo al virus sino también a su reciente paternidad, Óscar Soler quiere volver con fuerza y se prepara para tratar de ir con la Selección Valenciana. Con su hijo en su regazo, a veces piensa en parar, pero es consciente de que se dedica a un deporte en el que puede seguir hasta que quiera, como sigue haciendo su madre. Motivación no le falta.

“Con la pandemia y el nacimiento de mi hijo ha sido complicado, pero esta temporada, quiero tratar de clasificarme para ir con la Selección Valenciana y subir de categoría con mi club, el Levante Bowling, que bajamos la temporada pasada. Más adelante, ojalá pueda volver a la Selección Española con la que he ido dos veces”, explica Soler.

En los bolos, hay diversos campeonatos cada año. Por una parte, se juega una liga nacional masculina y una también femenina con ocho equipos por categoría de los que a final de temporada bajan dos. Se juegan tres jornadas al año y quien gane más puntos en total, en partidas simultáneas de seis contra seis divididos en dos pistas (tres en cada pista), se llevará el gato al agua.

Óscar Soler junto con sus compañeros en el Levante Bowling

Este año, la temporada arrancará el fin de semana del 16 de diciembre en Madrid. La segunda jornada se jugará el 19 de febrero en Kinépolis (Paterna) y la tercera tendrá lugar el 16 de abril del año próximo también en una bolera de la Comunidad de Madrid.

A su vez, cada jugador tiene que avisar a principio de temporada si quiere competir por los torneos que le puede llevar a la Selección Valenciana y acudir a jugar a los torneos que le pueden llevar a la Selección Española. Se deben planificar bien. Se disputan ocho torneos al año para la Selección Valenciana y cuatro para acudir a la Selección Española. Los ocho mejores jugadores de todos los torneos en cada modalidad, se llevan el premio de ir con una selección o con la otra, según donde hayan competido.

Mi objetivo este año es volver con la Selección Valenciana y creo que lo puedo conseguir

“Este fin de semana competimos en Torrevieja en uno de los torneos para ir a la Selección Valenciana, he ido a dos de los tres que ya se han disputado y aun así, voy décimo. Voy a conseguirlo si sigo así”, apunta Óscar, que ya ha ido varias veces con la Selección Valenciana pero quiere volver a resurgir ya que desde 2019 no gana ningún torneo aunque ha disputado pocos.

Asimismo, se disputa también la Copa del Rey y la de la Reina el fin de semana del 2 de abril también en Madrid. Y, por último, se juegan cuatro ‘Open’ al año, dos en Madrid, uno en Torrevieja y otro en Logroño. Los únicos campeonatos donde, a pesar de que la inscripción es más cara, se puede recuperar algo de dinero si consigues quedar entre los mejores. Y es que los bolos es un deporte “raro y caro”.

Óscar Soler con un trofeo de campeón y la camiseta de la Selección Valenciana

Han perdido seguidores y jugadores

El deporte de los bolos está pasando por un momento complejo, acuciado por tanta crisis económica seguida, pandemia incluida. “Te cuesta una pasta jugar, esa es la realidad. La inscripción, el desplazamiento y las dietas van de tu bolsillo y no hay compensación económica”, señala Óscar, que sabe que hubo tiempos mejores.

Antes había torneos todos los fines de semana, se está perdiendo afición

“Antes había torneos todos los fines de semana, se está perdiendo afición. Con las crisis, hay muchos jugadores que han dejado de jugar. Las bolas valen en torno a 200 euros y se supone que se cambian una vez al año. Los mejores jugadores llevan del orden de cinco o seis bolas así que, fácilmente, en material te puedes gastar más de 1200 euros al año”, argumenta el valenciano.

Por tanto, podemos decir que se trata de un deporte en que los que juegan es “por amor a los bolos”. “No recuperas nada, sólo si ganas por la satisfacción. Los que jugamos es porque nos gusta y muchos no lo hacen porque no pueden pagarlo. Por ejemplo, en Castellón o en Andalucía se ha perdido mucha afición, antes había muchos más jugadores” apostilla Óscar.

Los bolos son un deporte diferente. No requiere forma física y casi todo el mundo ha jugado alguna vez pero casi nadie se plantea dedicarse profesionalmente. “Es un deporte raro porque nadie se arrima si no conoce a alguien que ya juega”, afirma alguien que lo ha mamado desde su cuna y que lleva la pasión por dentro. “Ojalá pueda seguir hasta la edad en que está jugando mi madre”, finaliza.

Integrantes de la Selección Valenciana de bolos de hombres y mujeres

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies