En el transitar de nuestro día a día pocas veces nos paramos a pensar en todo lo que tenemos y en cómo se ha conseguido todo eso. Luz, agua, comida… algo básico para nuestro día a día y que tenemos tan al alcance fue un privilegio años atrás, muchos años atrás. De ese pensamiento nació el reto Llumbreiru, culminado con éxito por Pablo Villa, acompañado por la leyenda de la montaña, Luis Alberto Hernando.

Ambos cubrieron el recorrido que une la catedral de León con el pico Polvoreda en 5 horas y 29 minutos, después de haber recorrido 55 kilómetros y haber superado los 2.100 metros de desnivel positivo que hay entre ambos emplazamientos.

«Hicimos los primeros kilómetros más rápido para tener algo más de margen en la segunda parte del recorrido y así llegar al pico Polvoreda antes de que amaneciera»

Homenaje al Llumbreiru

Lo explica con aplomo y con naturalidad Pablo Villa, uno de los grandes especialistas nacionales de las carreras de montaña, pero él es perfectamente consciente de la magnitud de esta aventura, hecha por la noche para evitar el tremendo calor leonés que azota esta época del año y para usar el famoso Llumbreiru, que tan importante fue en esta zona.

El objetivo de este desafío era homenajear a todos aquellos valientes que durante las noches leonesas, salían de sus diferentes pueblos anexos a la ciudad y llegaban a León antes de que amaneciese, después de pasar varias horas caminando y solamente iluminados por el Llumbreiru, una palabra de origen local y que describía ese antiguo sistema de iluminación de las zonas rurales leonesas que se usaba antes de la llegada definitiva de la electricidad.

 

Por eso, ambos partieron desde el casco antiguo de la capital a las 12:30 de la noche del pasado jueves, con el objetivo de hacer cima antes de que amaneciera. Lo lograron ya que alcanzaron el final de su trayecto a las 6 en punto de la mañana del viernes, después de estar corriendo durante cinco horas y media, el tiempo que necesitaron para afrontar este exigente ascenso a una de las montañas más conocidas de la zona.

«Estamos muy contentos con la experiencia. Tanto Luis como yo nos hemos encontrado muy bien y estamos muy agradecidos por toda la colaboración recibida»

Aunque ambos afrontaron del ascenso en solitario, sí contaron con asistencia durante toda la noche, algo fundamental para poder hacer cima antes del amanecer, que era el gran objetivo para que el homenaje a esas zonas rurales y al Llumbreiru fue total.

Una vida en la montaña

Y es que este tipo de retos son habituales en Pablo Villa, un enorme corredor de trail que con tan solo 3 años ya estaba completando algunos de los recorridos más clásicos de los Picos de Europa, como la Canal de Pedabejo hasta el Refugio de Collado Jermoso. 

También recuerda que desde muy pequeño aprendió lo que era estar colgado de un arnés, a moverse con unos esquís de montaña o descender barrancos. «Muy pronto empecé a ser consciente de que el mundo de la naturaleza y la montaña me transmitían emociones y sensaciones muy diferentes a la ciudad».

Este tipo de retos siempre le acompañarán porque todos estos desafíos en la montaña son su vida, algo que él mismo siempre ha reconocido. «Gracias a la constancia y al esfuerzo diario he crecido como deportista y como persona y también he podido correr cerca de los mejores del mundo o descubrir las montañas más bellas de Europa».

Ahora, con el paso de los años, su objetivo sigue siendo el mismo de siempre. «Tengo que exprimir la vida al máximo y tengo que disfrutar de cada oportunidad para correr en la montaña».

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies