Sin embargo, esta patología siempre ha sido para él un motivo más para plantarle cara a los problemas y dificultades de la vida, un factor que más allá de incitarle a rendirse ha sido un acicate para buscar caminos alternativos hasta alcanzar sus objetivos, sean cuales fueran éstos.

La enfermedad de Perthes, también llamada Legg-Calvé-Perthes, es un problema que afecta a la cadera del niño, en la que se produce la destrucción de parte del hueso de la cabeza del fémur (la ‘bola’ de la cadera). El organismo puede regenerar completamente este hueso o hacerlo sólo de forma parcial, y provocar una deformidad permanente. Esta patología afecta a niños de entre 3 y 12 años, y en la mayoría de los casos sólo a una cadera.

Durante su infancia, a causa de aquel mal fueron apareciendo en Michael limitaciones que hicieron que su niñez fuera diferente a la de sus compañeros. Así, tuvo que acudir al colegio en silla de ruedas o con muletas durante mucho tiempo, no podía jugar durante largo rato, tenía que dormir con correas para corregir la escoliosis a causa de la cojera entre otras tantas dificultades.

Pero Michael, más conocido por todos como “el Pichy”, gracias a su familia, sus amigos y su gran coraje  siempre ha encontrado el modo de superar los baches que su enfermedad le ha puesto en el camino. Desde muy pequeño su gran pasión es y sigue siendo el deporte. “Nada logró que yo no continuara con mi pasión”, admite Michael. Y es que, a pesar de todo, fue jugador de pelota y fútbol.

Siempre ligado al deporte

Desde pequeño sus padres fomentaron que realizara ejercicio de manera cotidiana, llegando un momento en el que el deporte se  convirtió  en parte de su vida. Michael opina que todos los niños deberían practicar actividades deportivas, por el gran número de factores y valores positivos que aportan al desarrollo integral de la persona.

A la edad de 10 años tocó su primera raqueta y desde ese momento se convirtió en parte fundamental de su vida. Gracias a su primera entrenadora, Amalia, y a su gran empeño y disciplina logró superarse y callar todas aquellas voces que no paraban de repetir que a causa de su problema no llegaría nunca a ser nadie en el mundo del frontenis. Poco a poco, el ‘Pichy’ volcó todas sus fuerzas en mejorar como deportista, llegando a ganar juegos escolares y nacionales hasta entrar en la escuela nacional de frontenis cubano.

Desafortunadamente a la edad de 16 años abandonó la escuela nacional para mudarse a València. Otra cultura, otras costumbres, pero para Michael estas barreras no son más que obstáculos a superar que acrecientan su personalidad y su carácter.

Frontenis en Valencia

Para su sorpresa en esta hermosa ciudad, amante del mundo de la pelota, tuvo la fortuna de rencontrarse con su entrenadora de tantos años, que lo lanzó nuevamente en su mundo de frontenistas, donde en poquísimo tiempo logró 2 trofeos en los Opens que organiza la Federación de Frontenis y Pelota de la Comunitat Valenciana.

Actualmente el ‘Pichy’ no parará hasta alcanzar otros grandes resultados, y hasta antes de la cuarentena por COVID-19 ha estado entrenando incansablemente en el Club de Frontenis Benetússer y mejora su técnica en el Centro de Especialización Deportiva de Pelota de Valencia, sito en el Polideportivo de Nazaret y donde la práctica con jugadores de alto nivel es de gran ayuda.

La FFPCV cuenta con una buena cantera de jóvenes deportistas y técnicos que destacan a nivel tanto nacional como internacional.

Deporte, familia y amigos

Como demuestran sus actos, la enfermedad de Perthes ha sido para este atleta una lucha que tenía que ganar para alcanzar sus objetivos, algo que a veces conseguía a la primera y otras debía intentar más veces. Esta piedra jamás ha impedido que el nacido en la capital cubana continúe su trayecto ahora aquí en España. Como él mismo reconoce, “la enfermedad te enseña a buscar otras alternativas y otros caminos para conseguir las cosas, que en realidad lo importante es el camino”.

Para mantener esa voluntad y constancia, este maestro asegura que su fortaleza ha brotado de abrir su mente y mantener siempre una actitud positiva: “Mi vida, en tres palabras, se resume en deporte, familia y amigos, y a todos los que ven límites les digo que salgan y hagan lo que les pida el cuerpo y la mente».

Si crees que no puedes, busca la forma de hacerlo, que seguro la hay“. Un mensaje que este amante del deporte predica cada día con su valioso ejemplo.

Actualmente es para su club de frontenis fuente de inspiración dentro y fuera de la cancha. “Los obstáculos no tienen porqué detenerte. Si te tropiezas con una pared, no te des la vuelta ni te des por vencido, resuelve cómo escalarla, atravesarla o rodearla y haz de cada día tu obra maestra”.

Por Amalia de la Guardia Rey

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