Que nunca hay que rendirse es una frase que escuchamos habitualmente, en muchos contextos y muchos momentos diferentes, pero es verdad que siempre se asocia al deporte y a esas historias de superación que ponen los pelos de punta. Es el caso de la gimnasta española Roxana Popa, a quien las lesiones la han estado machacando durante buena parte de su trayectoria, pero ella, incansable, jamás ha tirado la toalla.

Y eso que ha tenido momentos para hacerlo, que ha estado a punto de renunciar, de buscar una nueva vida, pero al final siempre ha podido más su amor por del deporte. Nacida en Rumanía, en la ciudad de Constanza el 2 de junio de 1997, comenzó a practicar gimnasia muy pronto, con tan solo cuatro años. Y pronto se empezó a ver en ella a un talento descomunal y cuyo potencial debía desarrollarse.

España, país de gimnasia

Hoy en día apenas tiene 23 años, sin embargo, es una edad complicada ya para la gimnasia, donde estamos acostumbrados a ver a adolescentes o incluso a niñas compitiendo en los grandes escenarios.

«Con seis años, cuando me mudé a España, tenía claro que yo quería seguir creciendo como deportista»

Siempre tuvo claro que su vida debía estar ligada a su deporte, en un país o en otro. Así que desde su llegada a España no cejó en su empeño de convertirse en profesional en un lugar, además, que siempre ha podido presumir de una gran cantera de gimnastas y que poco tiempo atrás había logrado aquella inolvidable medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

Pero ese talento precoz muy pronto se vio salpicado por lo peor que hay en el deporte, las lesiones, que jamás han respetado su carrera deportiva. Durante unos cuantos años tuvo que afrontar hasta tres operaciones de rodilla, algo que la obligó a dejar aparcada la gimnasia durante un total de tres años, un tiempo ingrato que le llevó a plantearse la retirada definitiva.

Ha vuelto más fuerte que nunca

Pero fuerte mental y físicamente como es ella, decidió plantar cara a los problemas y en lugar de renunciar y dar un paso atrás, ha logrado dar dos adelante y ha vuelto con más fuerza y más ilusión que nunca.»Me retiré por obligación durante tres años«, va explicando.

«Gracias a estas lesiones he aprendido a escuchar mi cuerpo y he vuelto más fuerte que nunca»

Y como para muestra un botón, ya tiene segura su plaza para los Juegos de Tokio, finalmente fijados en el calendario para el verano de 2021. Allí competirá junto al resto del equipo femenino español, algo que considera una auténtica recompensa a todo este tiempo. «Participar en unos Juegos Olímpicos supone ver que todo el sacrificio, todo el sufrimiento, todo lo que he pasado todos estos años ha merecido la pena y que elegí el camino correcto».

Además, también ha valorado de forma muy positiva el crecimiento del deporte femenino en España. «Es algo revolucionario» todo lo que está sucediendo.

«Lo estamos consiguiendo gracias a nuestra lucha y a todos nuestros éxitos»

Y que sigan así durante muchos años.

Fotos: Real Federación Española de Gimnasia.

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