Rubén Gorospe es uno de esos ciclistas legendarios de España, que compartió equipo con Miguel Induráin o Pedro Delgado, entre otros y que muchos años después sigue montando en bici, como afición y pasión. Por eso, ha aprovechado esta mezcla para realizar un reto solidario en homenaje a las víctimas y a las personas que han trabajado y siguen haciéndolo durante esta grave crisis sanitaria provocada por la expansión del coronavirus.

La idea de este reto surgió durante el coronavirus y no fue otra que la de subir al Tourmalet, uno de los grandes colosos pirenaicos del Tour de Francia y cuya cima  supera los 2.000 metros de altitud. Pero había que ir un paso más allá y por eso tomó la decisión de hacerlo de espaldas. «La ocasión requería hacer algo así, que fuera más duro».

«Era un reto muy complicado por todo, por la edad, por subir sentado hacia atrás, por las rampas. Sabía que tenía que estar muy concentrado para no marearme»

El Tourmalet, un mito del Tour de Francia

Hablamos en pasado porque lo logró este domingo por la mañana después de una ascensión durísima por los casi veinte kilómetros del Tourmalet, al tiempo que el Tour se preparaba para vivir una última etapa homenaje en París, por los Campos Eliseos.

«Gracias a todos por el empujón que durante este tiempo me habéis dado, hoy he podido lograr el reto solidario que me propuse en el confinamiento por todos nuestros sanitarios y funcionarios de hospitales y residencias, algunos dejando sus propias vidas, como muchos de nuestros mayores, por todos vosotros», ha querido explicar el exciclista, quien reconoce haber pensado mucho en todo esto mientras avanzaba metro a metro.

Foto: Instagram Rubén Gorospe.

Desde que tomó la decisión de llevar adelante el reto, reconoce que ha tenido que prepararse a conciencia para ello. Lo primero que hizo fue perder peso, algo que logró en los dos primeros meses en los que logró bajar hasta 12 kilos, algo que veía fundamental para afrontar la subida a un puerto de montaña de la envergadura del Tourmalet.

«Es que no es lo mismo tener 30 años que tener 56. Desde el 94 cuando dejé el ciclismo profesional no había hecho tanto ejercicio como hasta ahora que me he preparado para esto»

Casi dos horas de gran esfuerzo

Después de poco más de una hora y cincuenta minutos hacía cima Rubén Gorospe en el coloso francés, feliz por haberlo logrado y orgulloso por haber cumplido con este impresionante desafío. Lo hizo, además, acompañado de su gente, que viajaron el día anterior en autobús a la ciudad de Lourdes, donde pudieron hacer turismo antes de acompañar al deportista un día después por las rampas del alto francés.

También ha querido acordarse de todos los que han hecho posible que esto saliera adelante. «Estoy muy contento por el respaldo conseguido», aunque lamenta que el Ayuntamiento de Mañaria, su pueblo, no se haya querido sumar a esto. «Aún así he llevado con orgullo el nombre de mi pueblo durante todo el reto»

Profesional entre 1985 y 1994 en el ciclismo, a todas esas historias y experiencias ahora suma una más en la que ha contado con una colaboración muy especial con empresas como BH o Cafés Baqué, sin las que le hubiera resultado imposible llevar a cabo este gran desafío que ha tenido un trabajo enorme, un entrenamiento duro y un final feliz. Y todo por esa gente que se está partiendo la cara y jugando la vida por intentar salir de esta pandemia.

Logo diseñado por el hijo del deportista.

Fotos: Instagram Rubén Gorospe

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