El deporte en España tiene muchas vertientes y aristas. Mientras futbolistas, tenistas, jugadores de baloncesto o pilotos de fórmula uno tienen un gran reconocimiento social y económico, los deportistas paralímpicos necesitan ser los mejores del mundo y cosechar medallas una tras otra para poder sobrevivir en lo suyo. Lo explica perfectamente Alberto Seoane (A Coruña, 1987), jugador de tenis de mesa adaptado y doble diploma olímpico en Río 2016.

«El deporte paralímpico ha cambiado mucho en España desde Barcelona 92, como todo el deporte en general, pero también hay que decir que cada vez hay más países que se meten en el deporte adaptado», va contando el deportista gallego, que participa en la sección TDP Club de Teledeporte para hablar de deporte paralímpico.

«A día de hoy, o eres uno de los tres mejores del mundo en tu deporte o no puedes vivir de esto. O estás ahí o nada. Es muy complicado y tienes que sacrificar muchas cosas»

Sabe bien de lo que habla Seoane, porque es algo que ha vivido en primera persona. «Yo trabajo como economista a media jornada, lo compagino con el deporte», pero reconoce que tuvo que dejar su trabajo anterior para seguir haciendo las dos cosas. «Mira, si fuera por dinero, a mí el deporte no me compensa. Es así de claro. Yo estaría centrado en la empresa privada, pero el deporte es algo más que el dinero», describe el doble campeón del mundo por equipos.

«La situación va mejorando poco a poco, pero es que es complicado. Luego es que además si tienes una beca tienes que pelear casi cada día por mantenerla. No te puedes permitir un mal resultado porque entonces ya estás fuera. Tienes que estar en la excelencia constante para mantener esa beca».

Ausencia mediática

Uno de los problemas que agravan esta situación es que el deporte adapatado no tiene apenas hueco en la televisión. «Es imposible ver una de nuestras competiciones si no son los Juegos«, explica Seoane. «Y eso que se va creciendo poco a poco, en la pública tenemos esta sección de quince minutitos, vamos haciendo cositas», cuenta.

«En la televisión privada no aparecemos para absolutamene nada, salvo que sea alguna polémica. En los medios escritos sí hay cada vez más información, también en la radio, pero si la gente no puede ver las competiciones, es muy difícil que quiera informarse sobre ello»

Y pese a esa evolución positiva que comenta Alberto, también habla de que «siempre quedara pelear por la equiparación«, explica. «Siempre nos quedamos un poco de lado. Se habla mucho más del deporte femenino y nosotros es como que no existimos. Sería muy importante que nos llegaran patrocinios privados».

Alberto Seoane nació con el Síndrome TAR, que es una enfermedad rara que al protagonista le hizo nacer con los brazos más cortos de lo normal, algo que no ha sido impedimento para él para convertirse en un enorme jugador de tenis de mesa. Además, tiene claro que el hecho de «no saber lo que es tener los brazos más largos» le ha ayudado a sobrellevar su discapacidad.

«A ver, yo creo que es más fácil si naces con ella que si la adquieres con el tiempo. Yo hice todo el aprendizaje normal como cualquier chico solo que con los brazos más cortos. Si esto llega más tarde, sufres un shock, tienes que empezar de cero y todo ese aprendizaje no te ha servido de nada»

El deporte, vehículo integrador

También explica que el deporte ha sido un pilar muy importante en su vida. «Es un elemento muy integrador. Yo he hecho deporte toda la vida, fútbol, ajedrez, tenis… De hecho, empecé relativamente tarde en el tenis de mesa», va explicando el jugador de A Coruña sobre lo que supuso para él descubrir todos los beneficios que aporta el deporte.

Ahora mismo, su mayor reto y su gran objetivo es buscar la medalla en los Juegos de Tokio, una cita para la que estaba buscando la clasificación cuando llegó la declaración del Estado de Alarma y la posterior suspensión de todas las competiciones. «Al principio viví la situación con preocupación, sobre todo porque veía que había gente entrenando, que nosotros no podíamos y que la clasificación para los Juegos se iba a disputar en pocas semanas», va narrando sobre los hechos, así que cuando llegó la oficialización definitiva de aplazarlos un año, «fue una tranquilidad grande. Era la decisión más lógica».

A Tokio a por la medalla

Ahora tendrá un año extra para preparar esa cita, donde espera acudir y traerse alguna medalla. «Los deportistas siempre queremos más. A Río ya fui pensando en la medalla. Nosotros nunca nos conformamos, así que en Tokio iremos a por ella, tanto en la prueba individual como por equipos. Siempre es una competición diferente, sobre todo por la repercusión que tiene a nivel global».

Por eso, reconoce que ha vuelto a los entrenamientos «con muchísimas ganas» y agradeciendo al Comité Paralímpico Español el hecho de haberle mandado una bici para poder hacer algo de cardio durante el confinamiento. «Ahora estoy contento de haber vuelto a coger la raqueta, aunque soy consciente de que hay que ir poco a poco y ser muy cuidadoso con las lesiones», finaliza feliz de haber recuperado parte de su rutina diaria después de unos meses que han sido realmente complicados para todos.

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