«Tengo 20 minutos ahora» nos dice la triatleta Sonia Ruiz, una deportista ejemplar, una chica que ha hecho del esfuerzo y el entrenamiento su forma de vida. Su día a día es entrenar, trabajar, entrenar y volver a trabajar. No hay tiempo para mucho más, por eso nos atiende en su trayecto del trabajo a la bicicleta.

«Ahora me toca hacer un rato de rodillo», empieza contando apenas unos días después de haber regresado de su primera competición del año, la Copa de Europa de Melilla, una cita en la que no se sintió todo lo bien que le hubiera gustado. «Así es el deporte, unas veces las cosas salen bien y otras veces no», explica con resignación y cierto optimismo a Yo Soy Noticia.

No ha perdido el ánimo por ese motivo y sigue con su rutina habitual de entrenamiento durante esta semana. «Era una Copa de Europa de mucho más nivel de lo habitual», reflexiona sobre lo sucedido en Melilla. «Como el calendario está muy parado por el tema de la pandemia, había gente muy buena compitiendo, habituales de las Series Mundiales y que están en pleno ciclo olímpico».

Hasta que dijo basta

Ruiz es una triatleta atípica, por definirlo de alguna forma, puesto que siempre fue nadadora hasta que un día dijo basta, cuando apenas era una adolescente y empezaba con sus estudios -es publicista y periodista y trabaja en un departamento de comunicación-.

«Mi entrenador (Juan Antonio Carrión) se tiene que habituar a mis horarios, no le queda más remedio. Me toca entrenar a las seis de la mañana, cuando es de noche, a mediodía a la hora de comer o ya por la tarde a última hora»

Así es el deporte fuera de los principales focos de atención, mismo esfuerzo, mismo entrenamiento, misma dedicación y muchas más dificultades, pero esto es algo que ella tiene claro y asumido. «Al final aprendes a organizarte, tienes que hacerlo así y saber que esto es lo que hay».

Foto: @deporbrands

A sus 30 años está disfrutando del deporte más que nunca, porque su historia personal no es sencilla y empieza en su etapa como nadadora. «Cuando haces natación empiezas a competir muy pequeña», va resumiendo. «De los 15 a los 18 años di el salto a competir internacionalmente con la selección española de aguas abiertas», cuenta.

«A los 18 me agobié bastante y lo dejé. Lo hice en un momento raro porque estaba en un buen momento de forma, con buenos resultados y grandes aspiraciones. Todo iba encaminado a llegar arriba, pero no era feliz y lo dejé por un tema mental»

«Llegué a un punto en el que iba a entrenar muy obligada, no me gustaba nada e incluso en el calentamiento ya no quería seguir». Así se produjo su ruptura definitiva con la natación. «De esto hace más de diez años y entonces no había la misma información que hay ahora ni teníamos acceso a algunas herramientas. Tampoco se había normalizado el ir a un psicólogo; ese tipo de ayuda a los deportistas no se ofrecía. Los entrenadores, al menos el que tenía yo, tenían cero psicología con nosotros. O entrenabas o no, pero los motivos daban igual».

Pero su capacidad llegó hasta los oídos del mencionado Carrión, que se puso en contacto con ella para ofrecerle la posibilidad de cambiar de especialidad y probar en el triatlón, algo que terminó aceptando poniendo sus condiciones.

De nadadora a triatleta

Pronto empezó a destacar y la competición volvió a llamar a su vida y eso es lo que terminó provocando su principal parón. «La primera temporada ya empecé con un club y querían que competiese en liga nacional.  Me ofrecieron la posibilidad de ir al clasificatorio del Campeonato de España y conseguí clasificarme, pero no quise ir. Querían que volviese al alto nivel y yo no quería. Podía hacerlo a nivel físico porque iba bien, pero no estaba preparada mentalmente. Habían pasado solo unos pocos meses desde que dejé la natación y volví a desconectar del deporte».

Y este parón fue largo, porque fueron muchos años alejada del deporte. «Saqué mis estudios en este tiempo. A veces entrenaba, otras veces no. Y hace tres temporadas volvió a entrarme el gusanillo. No sé muy bien los motivos, tal vez fue porque ya era más mayor y ya tenía más independencia, pero retomé el contacto con mi entrenador de triatlón y le dije que quería volver a entrenar de verdad», cuenta.

Dio el paso y entró en el CEA Bétera y eso ha sido muy importante para ella porque ha vuelto a competir a nivel nacional. «Me ha ayudado mucho a sacar la motivación», reflexiona. «Disfruto mucho entrenando, más que compitiendo. A mí me gusta mucho la sensación de entrenar, de este año hacer unas series en un tiempo y el año que viene rebajarlo. Eso es lo que más me gusta, más incluso que ir a una carrera y quedar en X puesto, que también me gusta, pero el día a día, superarme y tal lo valoro mucho».

«Yo soy una gran defensora de tratar el tema mental en el deporte, no solo en la élite sino en el día a día. Es igual de importante que la parte física. Acabo de empezar con una psicóloga y he dado ese paso porque es primordial»

En este buen momento, con 30 años y de nuevo en la cresta de la ola, Sonia Ruiz sigue adelante con más ganas que nunca, devorando metros en la piscina y kilómetros fuera de ella. Acaba de empezar la temporada y aunque todo está en el aire, ya tiene esos retos que alimentan su ilusión. «Estoy apuntada a varias Copas de Europa, aunque no sé si estaré en la lista de inscripción definitiva, las tengo ahí apuntadas». Eso es por una parte, y por la otra, tiene el deseo de seguir ayudando a su club en la Liga Nacional.

Sonia Ruiz es el perfecto ejemplo de que el deporte es mucho más que la competición, que el tirarse a nadar o el adelantar a un rival en una carrera. Hay muchas cosas detrás de todo eso y no solamente machacarse físicamente asegura los resultados. La salud mental es igual de primordial.

 

Foto de portada: Federación Española de Triatlón.

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