El ciclista español Tante Argüelles ha vuelto a demostrar que es un apasionado de los retos y de la bicicleta, pero no solo eso, sino que es un enorme deportista, un tipo que vuela sobre las dos ruedas, como ha demostrado nuevamente en su último desafío, el de completar la Ruta Vía de la Plata, que separa Sevilla de Gijón.

Asturiano de nacimiento (El Berrón), Argüelles se propuso ir de una ciudad a otra en menos de 37 horas, algo que ha terminado logrando pese a la distancia de 830 kilómetros que completaba en Las Termas de la ciudad asturiana, escenario en el que entraba después de 36 horas, 20 minutos y 48 segundos.

La parte solidaria, su mayor motivación

Sin embargo, a pesar de que que la parte deportiva fue un gran éxito, lo que a él más le ha llenado por dentro ha sido la parte solidaria.

«El objetivo era recaudar un kilo de comida por cada kilómetro recorrido para el Banco de Alimentos de Asturias, pero gracias a la aportación popular, esta cifra se ha superado con creces»

Lo explica orgulloso de lo conseguido y agradecido a empresas como Pascompan, quienes donaron 300 kilos, Helios, que dio 250 kilos, Julio Nutrición, que aportó 130 kilos y otras como El Bulevar de la Sidra de Oviedo o el Centro Quiropráctico Adolfo Alperi, que también hicieron grandes donaciones.

Argüelles se mostraba visiblemente emocionado por la acogida que tuvo esta parte solidaria, tanto en estas casas comerciales como en los muchos aficionados que salieron a animarle en lugares como Almendralejo, Mérida, Cáceres, Salamanca, Zamora, León, Oviedo y Gijón, lugares por los que pasó con su bicicleta rumbo a completar esta tremenda hazaña.

Y es que la parte solidaria de este reto era la principal motivación de Tante Argüelles.

«Este gran aluvión de solidaridad ha sido mi principal motor para seguir dando pedales en los momentos más complicados, como un tramo de unos 20 minutos al paso por León,donde me dio un bajón de fuerzas muy acusado»

Reconoce Argüelles que ese fue el momento más complicado al que tuvo que sobreponerse de todo el larguísimo recorrido. Aunque, eso sí, no le pilló por sorpresa porque en todo momento fue consciente de que llegarían momentos difíciles, sobre todo por el hecho de afrontar un recorrido tan largo y en el que iba a estar tantas horas encima de la bicicleta.

Hubo momentos duros y complicados

«Cuando comencé la Ruta Vía de la Plata en Sevilla a las 9 de la mañana, la temperatura se llevaba bien, pero al abandonar la provincia en el Alto del Ronquillo fue cuando empezaron a subir los grados, registramos jornadas de 35, 37 o 38 grados», explica el protagonista unos días después de haber finalizado este gran desafío.

Tras atravesar Cáceres fue cuando el calor pegó más fuerte, algo que se unió a uno de los puntos más duros del trayecto, «la subida a Béjar«, muy cerca de Salamanca. «Lo superé de forma satisfactoria, aunque luego empecé a sufrir las consecuencias del calor con molestias en la piel y en los pies», sigue describiendo sobre los recuerdos que todavía tiene muy frescos en su memoria.

Eso lo solventó de la mejor manera posible y siguió adelante, sin saber que venía otro momento difícil.

«Quedaba lo peor, que fue al llegar a León porque me dio un enorme bajón a las cuatro de la tarde. Lo controlé a tiempo, pero me vino de forma inesperado, a la hora de la siesta. Fueron 20 minutos muy complicados»

Le afectó especialmente porque, además, venía de perder 40 minutos por otros contratiempos. «Es algo normal, pero se te junta todo y le das vueltas. Al final en un trayecto tan largo estas cosas sabes que van a ocurrir».

Para este gran deportista de 49 años, todo fue más rodado después de superar esos momentos en León. A partir de ahí pudo empezar a saborear parte de su triunfo, algo que ya fue haciendo durante el ascenso al mítico Puerto de Pajares. «Ahí ya sabía que lo iba a conseguir, estaba ya en mi tierrina y eso me motivaba muchísimo».

Al final, después de algo más de 36 horas, pero marcando 31 horas, 50 minutos y 44 segundos en tiempo real de pedaleo, a una espectacular media de 26 kilómetros por hora, Tante Argüelles entraba feliz en Gijón, satisfecho de haber completado los 830 kilómetros y haber podido superar los 7.200 metros de desnivel.

Foto de portada: José Luis C.

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