Anantapur es una región muy pobre de la India, una de esas zonas donde la electricidad o el agua escasean, donde los niños tienen que recorrer kilómetros y kilómetros hasta la escuela y donde se convive con la muerte cada segundo de la vida. “Cuando fui por primera vez allí a conocer la Fundación Vicente Ferrer me quedé impactado, y ya me fue imposible mirar hacia otro lado».

«Tenía que hacer algo, ayudar de alguna manera”, describe el canario Juan Manuel Viera Fernández, impulsor de la iniciativa ‘1 kilómetro, 1 vida’.

Esa visita cambió su concepción del mundo y aunque llevaba corriendo desde los 14 años, a partir de este viaje realizado en 2016 tuvo que dar un giro de 180 grados a su pasión y encaminarla a ayudar en esta zona de la India, que está formada por más de 80 aldeas donde la pobreza es más que una evidencia.

“La India es un país muy grande, pero está lleno de contrastes. Va evolucionando mucho, pero poco a poco y este tipo de iniciativas son muy importantes. La nuestra solamente es una más, pero desde el deporte se puede ayudar a erradicar la pobreza, que es algo que se puede conseguir si todos nos empeñamos en ello”, explica a Yo Soy Noticia el protagonista de esta historia.

Nada más conocer de primera mano todo lo que sucedía en Anantapur, puso en marcha “una carrera con el objetivo de apadrinar el mayor número de niños posibles a los que regalar una nueva vida. Lo tenía claro, iba a correr un kilómetro por cada niño que se apadrinase y fueron 150, por lo que corrí 150 kilómetros pasando por aldeas y zonas muy pobres, por la India más rural”.

“La soledad del corredor no existe cuando se corre por otros”

Así es como nació esta iniciativa solidaria, bajo el lema de “la soledad del corredor no existe cuando se corre por otros”. Porque al final se trata un poco de eso, de involucrar cada vez a más gente y de que todo el mundo se entere de lo que sucede para así poder colaborar e intentar solucionar los problemas.

“Desde el primer momento siempre fui acompañado de gente, no me querían dejar correr solo porque la gente me decía que yo estaba corriendo por ellos. Fue algo increíble, muy emotivo, tuve que pararme en el kilómetro nueve porque me parecía alucinante lo que estaba viviendo”.

“Piel de gallina”

Y todo eso fue en la primera edición. “Todavía se me pone la carne de gallina”, recuerda un Juan Manuel que ya prepara la quinta, que tendrá lugar entre el 20 y el 27 de enero de 2020.

La primera fue bien y poco a poco fuimos preparando más ediciones porque allí corremos la carrera de sus vidas, pero también la de nuestras vidas. Se viven cosas que no puedes vivir en ninguna otra prueba del calendario. Y ya vamos por la quinta edición».

«Cada año hemos afrontado objetivos nuevos y cada vez viene más gente con nosotros. El segundo año fuimos 35 personas y en la última edición 120, además, todo gente extraordinaria, desde atletas profesionales hasta aficionados que viven la carrera de una manera brutal”, añade.

La importancia de la iniciativa es tal que hasta la fecha ya son 750 vidas apadrinadas, 196 bicicletas, 93 viviendas construidas, 2 colegios, una donación de 25.000 euros para un proyecto de ortopedia, otra de 140.000 euros para la reconstrucción de la aldea de Yarragunta (36 familias) y otra más de 155.000 euros para reconstruir la aldea de Sundaraiah (45 familias), unos datos que sirven para dar valor e importancia a lo que la Fundación Vicente Ferrer, con Juan Manuel Viera a la cabeza, están haciendo en esta zona de la India.

La V edición, del 20 al 27 de enero

Y en su cabeza ya está esa semana del 20 al 27 de enero. “Haremos dos pruebas diferentes; una primera en la que correremos con personas con otras capacidades. Eso es muy importante allí porque son gente marginada, y es vital que nos vean a nosotros correr con ellos para que todo el mundo vea que todos somos iguales. Y también que nos vean correr juntos a hombres y mujeres, que es algo muy normal aquí, pero allí no tanto y en el empoderamiento de la mujer está trabajando muy bien la Fundación Vicente Ferrer”.

Sigue contando sobre la segunda pata de la silla, que es la Ultramaratón de 170 kilómetros. “Es la prueba principal, con un recorrido impresionante por todas las aldeas de la zona. Además, involucramos a la gente en la organización y se crea una conexión entre todos bestial. Se vuelcan mucho con nosotros y se vive una fantástica experiencia. Es una verdadera delicia para todos a los que nos gusta correr y, además, para ellos tiene un gran impacto y una ayuda decisiva”.

Y aunque la prueba es dura por las condiciones climáticas, “se llega a 35 o 36 grados durante el día”, al hacerse por equipos y por relevos de 10 kilómetros cada uno, “es llevadera. Es cuestión de comer bien e hidratarse mucho, de llevar buena protección solar, gafas, gorra y disfrutar”, narra emocionado.

Antes de despedirse, Juan Manuel Viera levanta la voz para pedir que todo el mundo se pare a pensar en Anantapur, en que la vida no es para todos igual y en que “es posible erradicar la pobreza”, una frase que no deja de repetir. Además, anima a sumarse a esta quinta edición, a vivir una experiencia única y que nadie olvidará.

Si están pensando en algo similar, descubran ‘1 kilómetro, 1 vida’, conozcan a Juan Manuel Viera y aporten su granito de arena. El mundo se lo agradecerá eternamente.

Para inscribirse y colaborar, aquí: https://1km1vida.org/

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