En la cabeza de Sara Revuelta hay sitio para casi todo, para el baloncesto en silla, por supuesto, pero también para sus estudios de física y para valorar que solamente tenemos una vida y hay que vivirla «sin miedo», algo con lo que predica desde muy pequeña, cuando una leucemia le provocó una lesión medular que le obliga a hacer su vida junto a una silla de ruedas.

«Yo no me considero ejemplo de nada ni de nadie, pero si mi forma de ser o la manera en la que yo afronto las adversidades ayuda a otra gente a enfrentar sus miedos, entonces no puedo pedir nada más»

En estos momentos sigue peleando por los títulos con su club, el Club Deportivo Ilunion, con el que buscará conquistar la liga española y la Copa del Rey, pero no pierde de vista esa cita paralímpica de Tokio en la que estará junto a la selección española de baloncesto en silla.

«En un año como este es imposible dejar de pensar un segundo en los Juegos, sobre todo ahora que quedan seis meses», argumenta al respecto. «Es algo totalmente nuevo para mí y, como es lógico, es el sueño de cualquier deportista. Sería una locura poder competir allí este verano».

La primera edición del Campus Sara Revuelta

Como también demuestra tener tiempo para todo, junto a esa preparación deportiva tiene sus estudios en física y ahora está organizando la primera edición del Campus Sara Revuelta, que «tendrá lugar los días 13 y 14 de marzo por la mañana en el Pabellón de la Luz de Tres Cantos», informa a Yo Soy Noticia.

«Será un campus de baloncesto femenino con tres grupos de entrenamiento diferentes: baloncesto en silla, baloncesto a pie y baloncesto de discapacidad intelectual, creando un entorno de convivencia»

El evento tendrá lugar en Tres Cantos porque ella es de allí y está «muy agradecida» de poder contar con un ayuntamiento que «quiere colaborar con ideas como esta sin pensarlo dos veces».

Y es que Sara Revuelta enfatiza el problema que tienen las mujeres en este deporte. «El baloncesto en silla, a nivel nacional, consiste en una liga mixta. Esto nos dificulta la llegada porque, desde pequeños, estamos acostumbrados a ver equipos masculinos y equipos femeninos y, por otro lado, competir a nivel físico contra hombres es más difícil, generalmente hablando».

Así que su principal objetivo con este campus que lleva su nombre es precisamente «ofrecer un espacio donde poder mejorar a cualquier jugadora de baloncesto, así como permitir también que las entrenadoras puedan ejercer».

Un mensaje positivo y de optimismo

Para poder hacer todo esto y no morir en el intento, la clave es la organización. «En la vida hay tiempo para todo. Obviamente no se puede hacer todo a la vez y hay que priorizar cosas, así como saber tomar el tiempo necesario para llegar a todo. Yo siempre he tenido muy claro que los estudios iba por delante del deporte», nos describe.

«Considero que todo esto es la clave: tener siempre claro cuáles son tus objetivos y tus prioridades y, sobre todo, la organización del tiempo».

En cuanto al deporte en sí, hay una frase que repite como un mantra.

«Gracias al baloncesto soy la persona que soy hoy en día. Me ha enseñado a ser independiente y a valerme por mi misma. Y también a valorar la importancia de la empatía y del trabajo en equipo»

Además, siguiendo con el baloncesto, también ha aprendido algo más. «Que si quieres llegar rápido tienes que remar solo, pero para llegar lejos, tienes que hacerlo en equipo». 

Su historia de superación

Sara Revuelta y su experiencia es una enseñanza de vida tras otra, por eso también manda un mensaje de optimismo y de vitalidad, en un momento tan complicado como este que estamos pasando. «Siempre digo que hay que seguir adelante, hay que seguir luchando siempre», explica sobre lo que diría a esas personas que lo estén pasando mal.

Ella pasó un cáncer cuando apenas tenía dos años, eso le derivó en una lesión medular, que fue lo que terminó llevándola a la silla de ruedas. «Pero mira, es que vida solo hay una y tener esta lesión medular no implica que la vida acabe, simplemente es que se ha visto un modificada, nada más».

«Las mayores barreras que podemos tener nunca son físicas, sino que están en nuestra cabeza»

Eso sí, también tiene claro que, no solo el baloncesto, sino que «el deporte en general» le ha «otorgado una vida saludable» y una manera de mantenerse en forma a pesar de su lesión.

«Más que vivir sin miedo, para mí lo más importante es vivir enfrentándote a tus miedos. Cada persona tiene un miedo diferente, pero es importante no dejar que ese miedo paralice tu vida, porque sino, no vives»

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