Nacido en Barcelona, Urko comenzó a sentirse atraído por la escalada desde que era bien pequeño: “cuando mi padre era joven había escalado alguna vez y tenía su material: el mosquetón, unas botas viejas… y siempre me atrajeron bastante.” Con 14 años, Urko experimentó su primer contacto con las rocas, escalando una vía deportiva con un amigo de su padre.

Pero el punto de inflexión a raíz del cual se enamoró de la escalada lo marcó el Peñón de Ifach: “el amigo de mi padre vio que me movía bastante bien y al día siguiente me llevó al Peñón de Ifach, y allí hicimos una vía larga de 200 metros; fue en ese momento cuando la escalada me cautivó del todo”.

Un antes y un después

Poco después de comenzar a escalar, a los 16 años Urko sufrió un accidente de tráfico que le dejaría secuelas para toda la vida. Afortunadamente, consiguió salir con vida y las consecuencias sufridas no fueron únicamente físicas; a pesar de perder su pierna derecha, Urko supo afrontar la situación de un modo positivo.

“Después de hacer rehabilitación y empezar a aprender a andar con la prótesis, comencé a escalar de nuevo. Probé distintos deportes, como el tiro con arco, pero no me llenaban, así que decidí volver a escalar, que era lo que más me gustaba».

Me costaba muchísimo más porque escalar con la prótesis suponía un esfuerzo tremendo, y a medida que subía la dificultad ví que la pierna no me ayudaba demasiado, no me fiaba de ella, ponía el pie y se me resbalaba… Así que decidí quitarme la prótesis y escalar con una pierna, y me funcionó muy bien”, rememora el campeón catalán.

Una vida en torno a la escalada

Tras el accidente, Urko tuvo que adaptar sus actividades diarias, incluyendo por supuesto la escalada. Al terminar los estudios, invirtió su tiempo en escalar y trabajar, pero tras su último trabajo decidió dedicar su vida por completo a la escalada: “Al final tuve que buscarme la vida, conseguir ayudas. Marcas como Boreal, que fabrica zapatillas, me lleva apoyando muchos años. Me van saliendo marcas que me echan una mano con el material”.

Y es que gracias a estos patrocinadores y las ayudas que le proporcionan, Urko ha podido dedicar su vida prácticamente por completo a lo que más le gusta: escalar.

El escalador cuenta con la ayuda de multitud de marcas como Montura, Petzl, Boreal, Totem, Esportiva Aksa, Paraboltheworld, Climbing Hard Community y Damecuerda.

Finalmente, a largo plazo ha obtenido resultados que han demostrado que su decisión fue tremendamente acertada: tres veces campeón del mundo en paraescalada en la modalidad de amputados de una pierna, y diversos títulos de campeón de Europa y de España le han llevado a ser uno de los mejores escaladores de todos los tiempos.

La filosofía de vida de los campeones

Más allá de haber triunfado en el mundo de la escalada a base de superar las adversidades y de trabajo duro, Urko se marcó el objetivo de difundir el deporte entre la gente más desfavorecida y conseguir demostrarles que nada es imposible.

Por ello, el mensaje de positividad que nuestro protagonista reparte en sus charlas para mostrar al mundo que cualquiera es capaz de conseguir sus objetivos es admirable: “No hay que rendirse, tropezarás una y otra vez, pero no hay que rendirse».

No hay que decaer, sino mantener el ánimo arriba. La vida es una lucha y hay que lucharla cada día desde que te levantas hasta que te acuestas, y siempre con una sonrisa», añade.

Su objetivo es «transmitir a la gente con capacidades diferentes que no se sientan menos, que el primero que tiene que asumirlo es uno mismo, y cuando uno lo tiene asumido, los demás te ven como una persona normal que es lo que eres. No eres diferente, no hay que esconderse”.

La capacidad de sacrificio, de luchar, de esforzarse y, sobre todo, de no rendirse es lo que ha llevado a Urko a demostrarse a sí mismo que nada es imposible y que puedes conseguir todo aquello que te propongas; simplemente debes creer en ti. Esta es la filosofía de vida que decidió adoptar y mantener en su día a día para conseguir todo aquello que se propusiera; y lo ha logrado con creces, llegando a lo más alto del deporte español y cumpliendo así un sueño en el que nunca dejó de creer.

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