Mientras ciclistas de otros países podían prepararse en instalaciones con calefacción y aire acondicionado, él tenía que marcharse con su padre desde La Rambla (Córdoba) hasta el velódromo ubicado en Dos Hermanas (Sevilla), a más de 130km de su casa. Una vez regresaban, su progenitor, prácticamente sin dormir, volvía al trabajo. Dos veces por semana este era el trayecto que realizaban en busca de un sueño.

Así empezó a forjarse la carrera deportiva de Alfonso Cabello (1993), el paraciclista que deslumbró al mundo al colgarse la medalla de bronce en el Campeonato de España absoluto ante deportistas sin discapacidad. Fue una hazaña que le permitió demostrar a la sociedad que las «barreras son mentales«. «Si yo lo he hecho, cualquiera que esté dispuesto a trabajar y a luchar por sus sueños puede hacerlo«, cuenta a YSN.

Alguien tenía que conseguir este gran reto: «He demostrado que los deportistas paralímpicos somos deportistas de alto nivel. Tener algo que nos distingue no quiere decir que rindamos menos. Quería demostrarlo porque las palabras quedan muy bonitas pero lo que realmente vale es demostrar que estoy ahí y que hay que tomarse muy en serio todo el deporte paralímpico y que la discapacidad no supone un problema para el reto que cada uno quiera marcarse”.

He demostrado que los deportistas paralímpicos somos deportistas de alto nivel»

Desafortunadamente siguen existiendo personas que miran con pena a los deportistas con discapacidad, en lugar de hacerlo con admiración. “No nos ven como deportistas reales. Lo que quise demostrar es que sí que lo somos. Entrenamos exactamente igual que los que no tienen discapacidad”. Eso fue lo que le motivó y le hizo sacar fueras para este apasionante reto.

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No importa que naciese con una amputación del antebrazo izquierdo por debajo del codo, sino las ganas que transmite en su día a día por superarse, siendo todo un referente para la sociedad. «Para mí es un orgullo poder ser un ejemplo para los demás. Intento marcarme un reto deportivamente interesante y siempre estoy pensando cómo superarme«.

¡Velódromos con vidrios!

El deporte le ha ayudado a curtirse como persona desde bien pequeño. Comenzó destacando en la natación pero cuando tenía aproximadamente 10 años decidió aventurarse en el ciclismo. “El deporte va asociado a una educación, a unos valores que son fundamentales en las personas que se animan a practicarlo. No solo es salud física, también emocional”.

Desde bien pequeño ha tenido que sacrificarse para poder llegar en unas condiciones óptimas a cada entrenamiento o competición. A diferencia de los demás niños de su entorno que sí podían permitirse el lujo de no preocuparse por las horas de sueño.

Los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 fueron su primer gran reto deportivo para que el que se preparaba en su Córdoba natal en unas pésimas condiciones. Acudía a un velódromo que estaba completamente abandonado y cuyo uso más habitual era el botellón. Todo lleno de vidrio, pintadas… Pese a ello él asistía a esa instalación con su familia para que pudiese entrenar.

Allí estuvimos pasando penas porque yo en ese momento no tenía el carnet de conducir y dependía de alguien que me llevase y me trajese. Son sacrificios que me hacen darme cuenta de todo lo que he pasado para llegar donde estoy. Si tuviese que volver a hacerlo lo haría”.

Yo entrenaba en un velódromo lleno de cristales con 40ºC al sol»

En esta época él era consciente de que sus rivales se estaban preparando en unas condiciones muchísimo mejores que las suyas. “Yo entrenaba en un velódromo lleno de cristales con 40ºC al sol, precisamente por eso quería hacer valer el esfuerzo que estaba haciendo y eso era lo que me motivaba a dar el máximo en cada entrenamiento”.

Esta situación le hizo darse cuenta de que son mucho más importantes las ganas y la ilusión que las instalaciones de las que uno disponga. “Hay que saber explotar las condiciones de cada uno y sacarle el máximo partido a lo que se tiene. No existe lo imposible, si yo lo hice cualquiera puede hacerlo”. Eso fue lo que se decidió a hacer en su camino hacia Londres 2012.

Todo el sacrificio le aupó hasta el soñado oro en Londres

Cuando se acercaba la clasificación para los Juegos decidió apostar todo lo que tenía y marcharse a un piso situado en Mallorca para entrenar al máximo nivel con la selección española olímpica de pista. “No fue nada fácil, pasé muchos momentos de pena, lloré mucho por las noches… Gracias a esa decisión conseguí proclamarme Campeón Paralímpico”.

Logró una hazaña que jamás hubiera imaginado y que hizo que todo su sacrificio cobrase sentido. Esos entrenamientos en unas condiciones lamentables le auparon a sacar lo mejor de sí mismo en la gran cita deportiva.  Afortunadamente ahora se ejercita en el velódromo de Galapagar y aunque en invierno entrene con el frío de Madrid ha aprendido a valorar cada día de entrenamiento después de pasar por aquella situación en su adolescencia.

Ese sacrificio que hizo en Mallorca le curtió como persona. Pues con apenas 18 años tener que llevar las riendas de la casa una vez finalizas el entrenamiento diario que te deja exhausto tiene un mérito impresionante. “No me relacionaba con nadie, solamente salía para entrenar, comprar y poco más. Solo veía ser campeón paralímpico en Londres 2012 y aposté todo lo que tenía e hice todo lo que estaba en mis manos para lograrlo”.

Solo veía ser campeón paralímpico en Londres 2012 y aposté todo lo que tenía»

Ha merecido la pena. Aun habiendo apostado todo y habiendo trabajado muy duro, haciendo las cosas lo mejor posible, hay muchas personas que no ganan. Tuve la gran suerte de hacerlo mejor ese día y la gran recompensa de dar sentido a todo el trabajo que hice”.

Actualmente trabaja para lograr su quinto título mundial

En Río de Janeiro 2016 consiguió dos meritorios bronces en las pruebas del kilómetro y en velocidad por equipos que le “supieron a oro”. En Tokio 2020 espera llegar más fuerte que nunca para volver a lo más alto del podio.

Antes de centrarse en los próximos Juegos tiene un reto mayúsculo: el Mundial de Apeldoorn. Apenas queda un mes para la gran cita en la que espera volver a proclamarse campeón del mundo. Lleva cuatro maillots arcoíris a sus espaldas y del 14 al 17 de marzo luchará por su quinto campeonato.

La exigencia de tener que rendir al máximo nivel en el día indicado hace que resulte todavía más meritorio mirar con admiración el impresionante palmarés de Cabello con tan solo 25 años. “Es una sensación indescriptible. Lo he conseguido cuatro veces y cada vez que lo hago me sale mejor, no termino de acostumbrarme a hacerlo. Para mí es un orgullo, sé todo el trabajo que hay detrás de ese maillot”.

Sueño con correr algún día en la selección absoluta y luchar por estar delante

Sus principales retos pasan por ganar el Mundial y volver a colgarse el oro en unos Juegos, una tarea complicada pero para la cual se está sacrificando al máximo. Sin embargo, no esconde su gran deseo. “Sueño con correr algún día en la selección absoluta y luchar por estar delante”. Aunque es consciente de que por mucha preparación que pueda llevar competiría en cierta desventaja con respecto a los demás corredores.

La evolución del deporte adaptado

Cuando se aventuró en el mundo del ciclismo no sabía que existían las competiciones para personas con discapacidad. La posibilidad de hacerlo en igualdad de condiciones le hizo darse cuenta de la ventana del deporte adaptado, algo que hoy en día tiene mucha más visibilidad.

Nosotros estamos aquí gracias a la ayuda de los patrocinadores que creen en nosotros y saben de primera mano que están apostando por un valor seguro que es el deporte paralímpico”.

En su camino se ha encontrado con el heptacampeón del mundo de natación adaptada Ricardo Ten que deslumbró a todos al proclamarse campeón del mundo de ciclismo paralímpico en pista en la modalidad de persecución clase C1. Esta alucinante gesta hace que haya gente que piense que es sencillo ganar en el deporte adaptado, cuando realmente no lo es. “Lo que sucede es que él es un fuera de serie y como él no hay ninguno”.

Ricardo Ten es una excelente persona y un portento como deportista. Lo pongas donde lo pongas va a ganar, es un tío hecho para el deporte. Lo que hace Ricardo, estoy por asegurar, que no conozco a nadie que sea capaz de hacerlo. Hace fácil lo que es muy difícil”. Los elogios y la admiración del andaluz hacia Ten reflejan la grandeza del deporte.

La familia Cabello siempre ha tenido que llevar a cabo grandes sacrificios para que Alfonso pudiese luchar por su gran sueño. Los incansables viajes que hacía junto a su padre dicen mucho del amor que se tienen y de que a largo plazo todo ha merecido la pena. Quizás en unas semanas gane su quinto título mundial o quizá no, pero lo que está claro es que se ha ganado el corazón de mucha gente.


Fotos y vídeos cedidos por Alfonso Cabello

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