El deporte en la Comunitat Valenciana estará prácticamente parado hasta final de mes, ya que con la entrada en vigor de las nuevas medidas a partir de mañana, las instalaciones deportivas cierran, y sólo podrán hacer uso de ellas los deportistas profesionales.

Estas restricciones suponen un nuevo revés a la temporada del Club de Voleibol Mediterráneo, consolidado como uno de los mejores de España y que además de tener en sus vitrinas el título de Copa Príncipe y Superliga, se ha convertido en toda una institución en la provincia de Castellón.

Temporada desvirtualizada

Sin embargo la temporada no está siendo todo lo buena que prometía. Los continuos parones por positivos en plantilla propia o ajena, además de las restricciones aprobadas por la Generalitat hacen que para el club la temporada esté siendo «muy mala, porque al final el resultado que refleja la clasificación no nos sirve para nada. En cuanto a gestión es una temporada nefasta», nos cuenta Sergio Navarro, entrenador del senior masculino del Club de Voleibol Mediterráneo.

Sergio Navarro: «Deberían de haber aplazado la Copa en espera de una mejora de las circunstancias».

Desde que empezó la temporada «hemos ido a peor con la gestión de la pandemia, y no sabemos si vamos a poder terminarla. Nuestro objetivo es la permanencia, por mucho que lideremos la clasificación, va a ser una segunda vuelta muy complicada», comenta el técnico que además ha perdido a Vicente Monfort, uno de los pilares del equipo, que ha vuelto a Valencia por una oferta de trabajo que no le permite compatibilizar ambas cosas. Al final «te estás gastando un dineral en competir para unas condiciones nefastas», puntualiza Navarro.

Por si esto fuese poco, este año se han visto obligados a renunciar a la Copa Píncipe. Las obligaciones que tenían que cumplir para viajar a Galicia eran «inasumibles, porque nos pedían responsabilidad si pasaba cualquier cosa, además tuvimos un positivo en la plantilla y  nos hubiese pillado el temporal a la vuelta, por lo que decidimos no ir a un torneo, que ha quedado muy deslucido, y que deberían de haber aplazado en espera de una mejora de las circunstancias», explica Navarro.

Además el equipo no puede fichar, ya que hacerlo «es tirar el dinero, ya que no podemos traer a ningún jugador de relevancia porque no podemos asumir fichas elevadas, pero en el caso de poder, tampoco hay garantías de poder entrenar o competir. En estos momentos no sabeos si podremos entrenar, o si tendremos que hacerlo hasta una hora determinada, por lo que igual, tampoco podemos completar las sesiones con suficientes jugadores», matiza Sergio Navarro.

Instituciones como salvavidas

Pese a ello, la Diputación de Castellón, la Comunitat de l’Esport, el Patronat d’Esports de Castellò o el programa «Endavant Villarreal», siguen apoyando a un club que compite a nivel nacional «y si podemos hacerlo es en parte gracias al apoyo de las instituciones, ya que los sponsors privados se van cayendo, por la situación económica y por la escasa repercusión en medios de comunicación que tiene nuestro deporte«, nos cuenta el técnico castellonense.

Sergio Navarro: «Si podemos seguir compitiendo es gracias a su apoyo».

Para el técnico, es fundamental que la Federación Española «se mueva de verdad, que hable con quién tenga que hacerlo para que tengamos la visibilidad que nos permita mantener a los patrocinadores que tenemos, y atraer a nuevas empresas que quieran apostar por este deporte, pero sin peso mediático, es imposible que podamos convencer a nadie para que nos apoye», declara Sergio.

El equipo femenino en las mismas condiciones

La sección femenina, que esta temporada había conseguido armar un equipo muy competitivo dirigido por el exjugador del club Jonathan Trujillo «iban primeras al terminar la primera vuelta, pero claro, con el tema de los positivos han tenido que parar, y no han podido viajar a Canarias, y de momento, esos aplazamientos siguen sin resolverse», cuenta Navarro.

Al final, ambos equipos que comparten instalaciones, tienen que estar continuamente pendientes de lo que hacen los demás para saber si pueden o no entrenar. Pese a todo esto, la realidad deportiva del club dista mucho de la social y la económica, ya que los equipos siguen siendo referencia cuando pueden competir, y ello se debe «a la implicación de todos para mantener vivo el proyecto, pese a que necesitamos como otros muchos, volver a la normalidad», apunta Sergio.

A todo esto, hay que sumar la suspensión de muchas actividades en los colegios. Las Escuelas Deportivas Municipales de Castellón dependen de los centros, y muchos de ellos han optado por no ofrecer deporte a sus alumnos ante la situación sanitaria. Esta decisión «es un duro golpe no sólo para el Voleibol, para todo el deporte en general. Cuando dentro de unos años haya un salto generacional y no encontremos jugadores, nos acordaremos de estas dos temporadas tan horribles», concluye el técnico.

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