Con estas credenciales se presenta Daniel Alvariño (21-09-2000), el deportista de Burjassot que contribuyó al subcampeonato de la selección española juvenil de waterpolo en el Mediterranean Cup. Una hazaña de la que aprendió infinidad de aspectos que trata de seguir trabajando en el club donde siempre ha competido: el CN Godella, que lucha por asentarse en la Segunda División Nacional.

Se encuentra sumergido en su 11ª temporada con la ambición de seguir mejorando cada día. Fue con siete años cuando descubrió este hermoso deporte al acudir a los partidos de su hermano mayor. Pese a practicar natación, no se sentía atraído por la disciplina, de modo que decidió probar suerte en esta aventura que le ha llevado a viajar por gran parte de España e incluso al extranjero.

Es consciente de que para poder seguir creciendo en este mundillo necesita entrenar muy duro, sin descuidar sus estudios de Arquitectura técnica que compagina tratando de buscar los huecos que saca cuando no está en la piscina. Actualmente se ejercita de lunes a viernes -con dos días de doble sesión de entrenamiento- además de algunos sábados -en el caso de que jueguen domingo-.

Necesitas todo el cuerpo para funcionar. El juego es muy físico y mental, por eso lo tienes que tener muy bien trabajado. Siempre estás en contacto, es un deporte muy duro”, cuenta a YSN. “Es un juego bastante limpio para todo lo físico y el contacto que hay”.

¡A afianzarse!

El buen ambiente que se respira en la piscina ayuda a fomentar los valores que persigue todo club que quiera que sus jugadores disfruten de su gran pasión. “Los amigos que haces dentro del equipo sabes que te van a ayudar siempre como es el caso de Godella que es una familia. Sabes que vas a tenerlos ahí y te vas a sentir mucho mejor, tanto dentro como fuera del agua”.

El club llevaba mucho tiempo buscando una plaza en la Segunda División del waterpolo español, quedándose a las puertas de este ansiado objetivo hasta que en 2017 llegó la gran oportunidad de colarse en dicha categoría. “Es una liga muy buena que depende sobre todo del físico, como dice nuestro entrenador, y ahora mismo nos estamos preparando muchísimo para no quedarnos rezagados del resto”.

La pasada campaña lograron mantenerse y en esta ocasión buscarán continuar un año más compitiendo a nivel nacional. Pese a ello, el inicio de temporada está costando al equipo godellense que acumula dos empates -ante Portugalete y Tres Cantos- y cuatro derrotas -ante Elx, Helios, Caballa y La Latina B-. Antes del parón navideño recibirán al Navarra B y visitarán a l’Hospitalet en su casa; dos rivales directos por la permanencia.

“Ha llegado gente nueva y nos estamos adaptando. Cada vez se ve más equipo y menos unidad. Creo que vamos a remontar, estamos seguros de ello y en breves van a ver al verdadero Godella”. Van a luchar hasta el final por mantenerse e incluso “subir el mayor número de puestos posibles”.

En breves van a ver al verdadero Godella”

Para el futuro, “podríamos plantearnos –al menos- intentar el ascenso a Primera División. Ahora lo primero es consolidar el equipo y luchar por estar lo más arriba posible”. Afortunadamente, no son el único club valenciano que compite en esta categoría, sino que poquito a poco el nivel “ha crecido mucho, tanto en categorías inferiores como en las nuestras. Es muy bonito de ver”.

Criado en el CN Godella y creciendo en la selección

La selección española juvenil le llamó para disputar el Mediterranean Cup de Belgrado, lugar del que regresó con la medalla de plata y con mucho aprendizaje. “Fue una experiencia muy bonita porque llegar desde un equipo recién ascendido a Segunda Nacional a jugar con gente muy profesional que lleva toda la vida jugando en División de Honor… poder estar con ellos es algo que te enseña mucho”.

Esta aventura le ha ayudado a darse cuenta de que aún le queda “mucho camino por recorrer, mucho que sufrir para poder llegar tan alto como están. Mentalmente aprendes muchas cosas como el trabajo en equipo. Nos hicimos muy amigos enseguida, nos conocíamos muy bien en el agua”.

Se sentía cómo si todo fuera nuevo para él, por la situación en la que se encontraba. “Fue muy novedoso, cuando jugué el primer partido no me esperaba un nivel tan alto. Jugamos contra los húngaros y tenían un físico mayor que nosotros pero aun así supimos responder en todos los partidos. La única pena fue la final que nos batió Serbia que estaba también muy fuerte. Se notaba mucho el nivel de las selecciones”.

Aprendió muchas formas de enfrentarse a gente mayor que él pero también a pensar más rápido para tomar mejores decisiones en cada acción en un juego “muy diferente“. También tuvo tiempo para vivir anécdotas como una de la cual guarda un bonito recuerdo. Al pasear junto a sus compañeros de selección con la indumentaria del equipo la gente les paraban para pedirles fotos. “Te sentías famoso y pese a ser un deporte minoritario sentías que te conocían”.

En dicho país existe una gran tradición por el waterpolo, de modo que cuando les paraba sabía de lo que hablaban. “Es algo muy curioso. Estuvo genial”. Sin embargo, cuando les preguntan en España por el deporte que practican se quedan sorprendidos ante la respuesta, aunque con el tiempo la situación está mejorando.

Ahora falta que poco a poco, se vaya invirtiendo más para que jugadores como Alvariño puedan recibir más apoyo económico. “Cuesta encontrar algo de apoyo publicitario, tienes que moverte mucho. No es tan fácil como en otros deportes. En nuestro caso tenemos que preguntar en muchos sitios… es lo que tiene el deporte minoritario”.


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