Sergio Alcover y Norma Álvarez son una pareja de artistas que llevan toda su vida subidos a los escenarios. Un mundo plagado de giras, mucho tiempo lejos de casa y una exigencia alta, para llevar a cabo cada actuación. Un estilo de vida cambiante y que en busca de encontrar una estabilidad en su ciudad, Valencia, siguiendo dentro del mundo artístico. Así nace EDAE.

Con el corazón y los pies de plomo

En pleno 2011 y con la crisis económica en su momento más álgido, ambos decidieron invertir parte de sus ahorros en un proyecto novedoso. Era un riesgo grande dadas las circunstancias, pero estaban dispuestos a acometerlo. Sin más asesoramiento que su intuición, buscaron un local con un pasado parecido a lo que es hoy en día y encontraron uno en la calle Emilio Lluch que reunía todas las características. El recinto tenía unos espejos antiguos y las salas ya divididas, por lo que la inversión no tenía que ser excesivamente grande.

Norma Álvarez: «No teníamos miedo, confiábamos en que era algo bonito, lo estábamos haciendo con el corazón. Iba a ir para adelante.»

Escogida la sede, uno por uno, llevaron su sueño de crear una escuela artística a toda la gente que tenían a su alcance. Aquellos que denotaban cierto interés terminaban reunidos con ellos en el despacho situado en el centro de la escuela. Entre todos los que iban pasando por ahí, se fueron rellenando solicitudes de inscripciones. Un trabajo que terminó dando sus frutos.

El día de la apertura de EDAE había más de 200 personas en la puerta esperando ser recibidos y formar parte de esa familia que estaba a punto de nacer. Quizás fue por el enorme tirón televisivo de la danza en ese momento en el que incluso participaba Sergio Alcover, pero ese día fue el primero de un sueño que ya era realidad.

Formar artistas reales, la filosofía EDAE

Si en algo se ha distinguido de otras escuelas es que los artistas que se preparan con ellos no compiten, sino que se les encamina para estar en el mundo artístico. Un ciclo formativo muy intenso congregado en tres horas diarias de entrenamientos y que pueden llevarse de forma conjunta con otros estudios académicos.

Los alumnos llegan desde muchos puntos de España en busca de una formación que dura entre tres o cuatro años, dependiendo del alumno. Después de este tiempo, dependerá de lo aplicado que haya sido el alumno o de su talento innato para aterrizar en las diferentes líneas del sector artístico.

Norma Álvarez: «Los intentamos mentalizar. A veces les hacemos castings para acercarlos al máximo a la realidad. No solo vienes, bailas y te lo pasas muy bien, tienes que saber estar, comportarte, alimentarte bien, llevar una dieta de deportista… Siempre lo decimos: los artistas son atletas.»

Es por ello que siempre que existen castings o audiciones a las que puedan tener acceso, se les prepara para intentar pasar esa prueba. Todos y cada uno de ellos, desde la línea más teatral o de danza, se les exige estar en forma para, llegado el momento, afrontarlo, porque todos deben tener un poco de conocimiento del resto de modalidades artísticas.

Aunque si hay algo motivante es recibir visitas de personas que ya están dentro del mundo artístico y en muchas ocasiones han sido exalumnos de EDAE. Todo un orgullo para la escuela: «Una vez empiezan a ir bien en el sector artístico, creo que ellos se sienten orgullosos de haberse formado aquí y cuando podemos los traemos a dar una masterclass».

¿Quién forma parte de EDAE?

Los alumnos se distribuyen en función del nivel (desde el cero hasta el tres) que se considera que tienen. Tras unas pruebas de acceso que se realizan en junio y donde se revisa el nivel de los internos para promocionarles al siguiente escalón. Un total de 18 aprendices de artista por nivel, que irán pasando de forma lineal cada año. Aunque existen excepciones que tras hacer unas pruebas muy buenas, se han saltado alguno de esas alturas.

Para aquellos que no logran pasar las pruebas, se les da la opción de estar en las otras clases que imparte EDAE con dos o tres horas semanales. Aunque no es la única alternativa, ya que muchos vuelven a su localidad y siguen entrenando para presentarse el curso siguiente. El objetivo final es seguir estando en forma para tener opciones de entrar en una próxima convocatoria de plazas.

Al margen de la enseñanza ‘pro’, la mayoría de gente va a la escuela para hacer deporte. Niños pequeños que empiezan en el mundo artístico como hobby, gente más mayor que busca una forma de pasárselo bien… una mezcla que hace posible la viabilidad de esta escuela. Dos funciones, la formativa y profesional que dan caché a EDAE.

Norma Álvarez: «En Valencia este tipo de escuela es única y en España hay alguna en esta línea, pero muy pocas. Las escuelas se van mucho a líneas concretas. O son escuela de danza urbana o de ballet clásico, pero la nuestra es una escuela global que forma de manera íntegra al artista.»

Compaginan la vida profesional con la formación

El próximo mes de marzo se estrena en La Rambleta una superproducción que cuenta con Sergio Alcover como director artístico bajo el nombre de Cruz de Navajas. Un espectáculo sobre Mecano para el que fueron más de veinte alumnos de la escuela, aunque finalmente solo fueran escogidos dos, hace indicar el nivel que tienen.

El espectáculo pasará por Madrid y después iniciará una gira, una muestra de que ni Sergio y Norma han dejado de lado su vocación como artistas profesionales. Una producción en la que los maestros bailarán al compás de los alumnos.

Un sueño por el que seguir trabajando

El primer sueño ya se puede decir que se ha cumplido, pero todavía quedan muchos retos y objetivos que intentar alcanzar. Hacer que, cada vez más, EDAE se parezca a una facultad artística, como si fuera la película de Fama. Un edificio donde poder meter formación en música e incluso hacer un colegio que desde pequeñitos se pudiera compaginar la enseñanza tradicional con una educación más creativa.

Norma Álvarez: «No descarto que en un futuro podamos hacer algo más completo todavía porque este espacio, que cuando llegamos y vimos el local dijimos: “¡qué grande!”, de repente se nos queda pequeño. A veces me dan ganas de decir, cojo la planta de arriba y hago una sala.»

Aunque entre los dos siempre estén hablando de coger un edificio en Colón y convertirlo en una escuela de danza, EDAE es hoy el lugar donde han nacido muchos de los últimos talentos del mundo artístico. Ese sueño que empezó siendo un riesgo y que tras mucho tiempo de trabajo es una realidad.

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies