Lo suyo fue influencia familiar (su padre fue jugador a nivel autonómico y nacional) y con 6 años, cuando apenas llegaba a la mesa y tenía que subirse a cajas de cerveza para asomar por encima y poder darle a las bolas con el taco, ya cayó enamorado del billar.

En su club de toda la vida tuvo cerca a grandes nombres como Daniel Sánchez o Rubén Legazpi, y estos fueron los primeros maestros de un Iván Mayor que se consolida como una de las nuevas y firmes promesas del billar valenciano y español.

Del sacrificio en el CAR a la consolidación en Valencia

A nivel internacional nuestro protagonista ya fue medalla de bronce en un Campeonato de Europa, pero lo de ahora es un paso más. Porque acaba de entrar en la categoría Junior (donde hay jugadores de 20, 21 o 22 años) y ya ha participado en su primer Mundial de 3 Bandas. Ha sido en Valencia, en el Ateneo Mercantil, donde Iván Mayor ha demostrado que está llamado a hacer grandes cosas en este deporte.

Pasó primero de grupo y en octavos se cargó al oponente turco, siendo apeado del torneo en cuartos de final y por el hombre que finalmente acabaría ganando su tercer Mundial Junior consecutivo: el coreano Myung Woo-Cho. “Exploté de emoción porque no me esperaba estar entre los ocho mejores del mundo junior. Fue una desgracia que en cuartos me tocara con el actual campeón del mundo, ojalá hubiera sido otro rival en cuartos”.

Me sentía capaz de llegar más lejos si no me hubiera tocado el coreano, creo firmemente que con otros hubiera podido pasar. Aún así me voy contento por esta experiencia, pero sinceramente te digo que podía haberme colgado una medalla en mi primer Mundial en caso de medirme a otro rival en cuartos”, añade.

Se sentía preparado y ya había dejado atrás los nervios del debut, haciendo buena toda la intensa preparación llevada a cabo en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) de Murcia, el lugar donde entrenan grandes talentos de billar que vigila de cerca la Federación Española. Allí abordaba jornadas de 7-8 horas de entrenamiento en mañana y tarde, rodeado de entrenadores y hasta psicólogos para trabajar tanto la parte técnica –“es un 10% de lo que hacemos”- y sobre todo la parte mental.

“Mucha gente se piensa que el billar es solo técnica, pero a estos niveles todos tenemos técnica. La diferencia la marca la cabeza, es un 90% del billar como solemos decimos nosotros. Saber estar en el momento, no salirte de la partida y permanecer muy concentrado siempre son aspectos clave, y por eso también en mi día a día me gusta ser muy ordenado y seguir la rutina”, explica el joven talento alicantino.

Fue hace tres años, con 15, cuando ingresó en el CAR, y ahí dentro sabe que los límites y el techo solo se lo puede marcar uno mismo. La ambición que tengas, y lo que estés dispuesto a sacrificar por el camino, es lo que dictará tu destino. “Cada uno se exige lo que quiere, y sabe lo que desea esforzarse para alcanzar los objetivos que tiene en mente”.

Allí, además de billar, también dedica horas al gimnasio y al running para estar en forma. “Luego encima de la mesa se agradece, porque aunque parece que no es un deporte muy físico, si estas físicamente bien se nota”.

Iván junto a su verdugo en cuartos, el campeón coreano, y dos jóvenes jugadores de su club en Castalla

Ganar mucho dinero jugando al billar

Hay compañeros del CAR, dedicados a otros deportes, que alucinan y hasta cierto punto envidian la suerte que puede llegar a tener Iván Mayor con el billar. De este deporte ahora ya se puede vivir, y muy bien, si eres bueno y compites a un alto nivel en el panorama internacional. Ahí están Javier Palazón o Carlos Anguita en la nueva liga de Corea, que aporta unas ganancias económicas que antes no podían ni soñar los jugadores y que posee una repercusión enorme.

Otros como David Martínez o David Zapata, también del CAR, pueden decir que viven de su deporte y no paran de viajar a distintos países del globo. “Yo no lo veo imposible ni mucho menos. Algunos de ellos me sacan hasta 10 años, y aunque ahora mismo no pienso en dinero porque soy muy joven, sé que si voy trabajando poco a poco puedo llegar a ganar todo lo que quiero”.

Para el futuro próximo, donde marca en rojo en el calendario el Campeonato de España sub 21 de billar que se celebrará en diciembre y del que es actual subcampeón, también tiene en cuenta su fichaje por un equipo portugués. País que firma grandes jugadores y donde españoles como Iván Mayor acuden para buscar fama e ingresos. Actividad y viajes que va a combinar con el Grado Superior de Comercio y Marketing que desea estudiar.

Afrontar la vida más preparado gracias al billar

‘El brazo de Dios’, como ya le han apodado en Colombia tras un magnífico golpe en cuartos contra su verdugo coreano, ahora ve su carrera con otra perspectiva. Con más confianza si cabe tras demostrarse a sí mismo en el Mundial Junior de Valencia que puede mirar de tú a tú a los mejores de su edad. Y eso que en un primer momento la Comunitat Valenciana no iba a estar representada en la cita del Ateneo Mercantil, ya que Iván Mayor era reserva.

“Cuando no me vi al principio me sentía frustrado por ser un Mundial en casa, en Valencia, y donde yo quería coger experiencia jugando. Por eso cuando mi entrenador me anunció que al final sí que iba a jugarlo casi que ni me lo podía creer, fue una locura y enseguida me puse a entrenar a tope concentrado en el CAR, y parece que ha dado frutos. Me considero mejor jugador tras haber aprendido contra grandes nombres”, reconoce.

Él representa a una generación de billaristas valencianos que vienen pegando fuerte, un talento joven que es la mejor noticia para un deporte que siempre está buscando una regeneración y llegar así a toda la sociedad. La Comunitat puede presumir de ser la que más representación tiene cuando llegan los Campeonatos de España de selecciones autonómicas, y cada vez son más familias las que descubren los beneficios del billar más allá de la competición.

“A mi me ha ayudado este deporte, por ejemplo, a saber mantener la calma en los exámenes. Antes de empezar a competir a estos niveles me ponía muy nervioso, y ahora cuando llega un examen lo afronto de forma muy diferente. Te acostumbras a las situaciones de estrés y las afrontas con madurez, con tranquilidad tras vivir todo lo que vivimos en el billar”, cuenta Iván, que a labor con los entrenadores y psicólogos deportivos añade respiraciones hondas cada día para así sobrellevar mejor los momentos más críticos en las partidas.

Que la procesión vaya por dentro y que el rival no detecte debilidad o cabreo en ti. Mostrarle al público tu mejor cara, ser como un robot sin transmitir emociones en tus gestos”, concluye.

València y la gran oportunidad para el billar en España

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