El cambio sólo depende de ti
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El cambio sólo depende de ti

Últimamente me llegan muchas dudas de personas que se ponen en contacto conmigo preguntándome sinfines de dudas, y como siempre, mi respuesta es la misma: “te cuento mi experiencia y lo que me ha ayudado, no es un camino de rosas, pero es efectivo y es aplicable a todos, enfermos y no enfermos, ¿estás dispuesto/a?”.

Hay quienes están dispuestos a lo que sea, a un gran cambio, con el propósito de mejorar. Hay quienes no están preparados, los que siempre tienen una excusa o los que directamente me salen con un: “seguro que tú no has estado tan enferma como yo estoy, y por eso has mejorado”.

A estos directamente los ignoro, no tengo tiempo que perder para escuchar chorradas de este tipo. ¿Acaso me conoces o sabes por lo que he pasado? Has acudido a mí en busca de ayuda, si quieres, estoy dispuesta a ayudarte, te cedo parte de mi tiempo (créeme que mi tiempo es limitado) para escucharte y asesorarte, si no quieres, ni te molestes.

Aprender a ser niños

Bien, el éxito de mi mejoría ha venido en gran parte a un cambio en mi manera de ver la vida. La llegada de la autoinmunidad me hizo darme cuenta de que no podía vivir sometida al estrés diario que estaba soportando, que tenía que levantar el pie y aprender a disfrutar.

Porque si algo se nos ha olvidado a día de hoy es de volver a disfrutar cada momento, desconectar de la rutina, tenemos que volver a aprender a ser niños en determinados momentos, volver a sonreír, a quitarnos las vergüenzas y el qué dirán.

Otra forma de entrenar

Otro gran cambio vino de la mano del ejercicio físico. Estaba totalmente equivocada en mi manera de verlo y de comprenderlo, me pasaba horas y horas metida en el gimnasio obsesionada con hacer más y más clases, cuantas más mejor, quemar calorías era lo único que me importaba.

Los fines de semana aprovechaba para todavía machacarme más, y esto no me sirvió de absolutamente nada, solo para seguir machacando mi mente a una velocidad brutal, hasta que mi cuerpo se acabó revelando y diciendo un “basta ya”.

Cambiamos horas y horas de gimnasio por una rutina de entrenamientos “HIIT” y de entrenamiento funcional, supervisada por un entrenador personal que era y es el que me marca las pautas.

El entrenamiento de fuerza y de resistencia es a día de hoy mi pan de cada día a la hora de entrenar, y los beneficios son tantos, que a día de hoy no solo me lo agradece mi cuerpo, sino que mi mente disfruta con ello y me lo pide cada día, porque esto me ha ayudado no solo a estar fuerte físicamente, sino que mentalmente me estoy volviendo indestructible.

Nunca he sido de rendirme, pero siento que a día de hoy todavía soy más fuerte, capaz de soportar todo lo que se me ponga por delante.

Calidad en la comida

El último cambio ha venido por parte de la alimentación. Siempre me había parecido que comer era aburrido, toda la vida a régimen obsesionada con tener un buen cuerpo que se acercara a los patrones que la sociedad impone como “aceptables”, toda la vida pensando en que si comía menos el éxito llegaría antes, siempre contando calorías y recortando por todos los lados, pasando hambre y estando mal cada vez que llegaba la hora de comer.

El cambio ha llegado cuando he sido consciente de que este paradigma que tenía metido en lo más profundo de mi cerebro era erróneo, que algo estaba fallando porque no había llegado nunca al objetivo que me había marcado, y cuando fui consciente de ello, empezaron a llegar los cambios.

No se trata de no comer o de comer menos, se trata de comer comida de calidad, comida real llena de nutrientes, nada de productos procesados, de harinas o de azúcares.

Leer las etiquetas se ha convertido en algo asombrosamente divertido, porque alucino con la cantidad de basura que llevan los alimentos envasados que antes creía que eran lo mejor para mí porque eran bajos en calorías o no llevaban azúcares. A día de hoy comer me resulta placentero y divertido, me encanta probar nuevas recetas mezclando ingredientes para poder lograr nuevos sabores.

Ya no piso un supermercado, directamente voy a comprar al mercado o a las pequeñas tiendas llenas de productos de calidad, disfruto comprando y hablando con los dependientes sobre los diferentes alimentos o recetas que se pueden realizar con ellos.

Una alternativa que he encontrado a un supermercado tradicional ha sido la tienda de productos ecológicos ECORGANIC, que dispone de una gran variedad de todo tipo de productos ecológicos, libres de pesticidas y de productos químicos y cuya relación de calidad- precio es muy buena.

Los dependientes son muy amables y tienen conocimientos de nutrición, te asesoran sobre la mejor alternativa para cada uno y te tratan fabulosamente.

Todos estos cambios los he ido experimentando poco a poco, hasta que han formado parte de mí, convirtiéndose en mi estilo de vida que espero que dure mucho tiempo. Las mejorías que he experimentado han sido increíbles, y a día de hoy me siento una mujer sana, fuerte y sobretodo feliz.

La vida no es fácil, eso todos los sabemos, pero el cambio sólo depende de ti.

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