Solo los más valientes, atrevidos o los que algunos pueden considerar ‘locos’ se lanzan a una aventura de estas características. Dejando tras de sí el confort y seguridad de su labor como Coordinador de la Unidad de Ginecología y Obstetricia del Hospital QuirónSalud Valencia para enrolarse en la expedición al K2, la segunda montaña más alta de la Tierra tras el monte Everest.

Pero este ginecólogo cirujano valenciano de 37 años también es amante del alpinismo (además de acérrimo seguidor del Valencia CF), y a finales del pasado año coincidió en una de las escapadas para dar rienda suelta a su pasión por este deporte con el vizcaíno Àlex Txikon, considerado en este ámbito como el Messi del alpinismo.

Fue un primer contacto entre ambos que se produjo en los Andes argentinos, un encuentro tras el que Josep jamás hubiera podido imaginar que eso derivaría en el mayúsculo reto científico/humanitario del que ahora forma parte.

En tierra hostil y a por un hito nunca antes logrado

Yosoynoticia.es contacta con Josep mientras el valenciano reside en el campo base a más de 5.000 metros de altura, a 30 grados bajo cero y con vientos de más de 100 km/h. Tiene momentos durante la jornada en los que puede conectarse a internet para mandar fotos e información, y es en uno de estos ratos donde aprovechamos para encontrar respuesta a tantas preguntas que se agolpan.

¿Cómo nace todo? Ya hemos dado algunos datos importantes, pero el resto lo completa el ginecólogo valenciano: “Al volver de Argentina, Àlex Txikon me propuso formar parte como médico de su expedición más ambiciosa. Consistía, ni más ni menos, que en coronar la cima del K2 (la ‘montaña salvaje’) sin oxígeno y además durante el invierno del 2019, algo que nadie ha hecho antes”.

Álex Txikon, con el Muztagh Tower a su espalda

¿Y por qué cambiar su tranquila vida en Valencia por un viaje donde pone su cuerpo y mente en peligro? Él no tiene dudas porque “el proyecto deportivo de Àlex va de la mano de un proyecto médico que afecta a los pueblos locales, una iniciativa que yo voy a desarrollar aquí”.

De hecho, ya fue a finales del pasado mes de enero cuando Josep y dos escaladores más se aventuraron desde el campo base del K2 al Valle de Hushé, zona de Pakistán en la que ya están llevando a cabo la ayuda humanitaria. Y para lograrlo, tuvieron que atravesar una montaña que nunca antes se había escalado durante los meses de invierno.

Nos encontramos con mucho mayor grosor de nieve del esperado, y tuvimos que cambiar a una ruta más larga pero segura”, confiesa a Yosoynoticia.es.

No es una competición

Asumir el reto de escalar en invierno el K2, la única montaña 8000 que nunca se ha coronado en esta época del año, habiendo desde el año 1986 cuatro intentos que siempre han resultado fallidos, es una cosa. Pero sentirlo en tu cuerpo y mente es otra muy distinta, cuya magnitud no se aprecia hasta que no se está viviendo en primera persona y sobre el terreno.

“Llevamos poco tiempo como para decir que me ha cambiado la vida, pero está siendo más duro de lo que pensaba. A nivel físico y sobre todo mental exige una concentración que ahora lo encuentro difícil de llevar, pero sé que en el futuro será una ayuda para afrontar nuevas situaciones”, confiesa Josep, que no dudó ni un segundo cuando le pusieron sobre la mesa esta oportunidad de hacer historia.

Josep, con un niño del pueblo de Machulo

Entre otras cosas, porque “venía de un verano en el que dejé uno de mis trabajos en la sanidad pública por controversias morales con la gestión de mi servicio. Así que aquello vino justo en el momento perfecto”.

Conocer a Álex y entrar en el mundo del alpinismo extremo te hace relativizar muchas situaciones cotidianas, que de otra manera no lo haría. Espero que esta experiencia me dé una formación sanitaria, deportiva y sobre todo humana para tomar mejores decisiones en mi vida”, añade.

La expedición liderada por Álex Txikon convive estas semanas con otra que llevan a cabo unos rusos. Y aunque estos lo ven como una competición para ver quién llega antes a la cima, Josep remarca algo que desea dejar muy claro en este reportaje: “Para nosotros no se trata de eso, sino que es una oportunidad de llevar a cabo varios proyectos pioneros de investigación médica y cooperación humanitaria”.

Todo ello durante los 3 meses que van a estar trabajando para llegar a lo alto del orgulloso K2, esperando coronar si el tiempo lo permite a finales de este mes de febrero, o la primera semana de marzo. Actualmente Txikon y su equipo han conseguido equipar con 2200 metros de cuerda hasta el campo 2, situado a 6600 metros, y lo han hecho abriendo una nueva vía por el Espolón de los Abruzzos y tras desestimar su primera opción por la cara este, por el alto riesgo de aludes.

La labor científica y humanitaria

A grandes rasgos, pudiendo ampliar la información sobre estos proyectos en el DOSSIER que adjuntamos más adelante, se trata del ‘K2-Xtreme Genetics Project’, un estudio pionero de investigación sobre la falta de oxígeno en condiciones invernales extremas.

dossier K2

Del que esperan obtener resultados que contribuirán significativamente al conocimiento de los efectos que causa la hipoxia en millones de humanos. Concretamente, el proyecto puede tener un elevado impacto en los siguientes grupos poblacionales:

– Deportistas que realizan su actividad en la montaña.

– Viajeros a zonas de altitud elevada.

– Pacientes con enfermedades cardiopulmonares.

Además, hay que mencionar a la Fundación Félix Baltistan-Grupo Cofares, con la que se llevará a cabo un proyecto social en los pueblos de la región del Baltoro. Este proyecto social y de cooperación humanitaria estará liderado por nuestro protagonista Josep Sanchis, el doctor de la expedición, quien hará una campaña de formación obstétrica a personal sanitario, educación sexual y reproductiva a mujeres y niñas del valle de Hushé, así como revisión de las posibles mujeres en estado en los pueblos de la zona.

Josep, realizando su labor médica en el Valle de Hushé

También se quiere aprovechar el eco de la expedición para dar visibilidad al problema medioambiental del planeta a través de una serie de iniciativas pioneras, como son la utilización de paneles solares y molinos eólicos para transmitir el mensaje de que también una expedición debe ser sensible a los problemas del cambio climático.

Así mismo, dos proyectos científicos de primer orden convivirán durante el proyecto con el reto deportivo. Se trata del proyecto interdisciplinar BALELUR, liderado por el centro de excelencia en investigación del cambio climático, el Basque Centre for Climate Research (BC3).

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