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La XXVIII Copa de la Reina celebrada en Rivas-Vaciamadrid es ya una de las ediciones más especiales para las chicas seniors del club Sófbol Fénix València.

La clasificación para disputarla era, si cabe, un merecido premio después de gestar una gran temporada clasificándose terceras en una liga que empezó con la mente puesta en las bajas de jugadoras muy importantes para el equipo, y en posiciones clave en el campo, y que acabó con la revelación de chicas jóvenes con una gran proyección en el sófbol.

Las chicas del Fènix salen a recibir su copa de subcampeonas de la Copa de la Reina 2019

Las valencianas no empezaron la competición con buen pie. El primer juego contra el Atlético San Sebastián, actual campeón de Copa y segundo clasificado en la Liga Nacional de División Honor (LNSDH), se saldó con una derrota (7-3) que lograron maquillar con tres carreras, insuficientes para anotarse una victoria que les hubiera dado la tranquilidad de seguir vivas en la competición.

Con la presión de saber que una derrota más las dejaba fuera de la Copa, el siguiente rival era el complicado Dridma Rivas-Vaciamadrid, liderado por Merlys González, una de las mejores lanzadoras de la liga. El punto de partida para ambos equipos era el mismo: ganar, y Fènix golpeó primero. Las dos carreras que anotó en los primeros compases del partido forzaron el cambio de Morbelli a una Merlys que se mostró intratable durante el resto del partido, sin dejar a las valencianas volver a pisar home.

Jugada de dobleplay del equipo valenciano durante la semifinal

Así, a Fènix le tocaba defender con uñas y dientes, algo que no es nuevo para ellas, muy acostumbradas a la presión de no poder permitirse errores. Con una gran actuación de Marta Rosalén (pitcher), y una Daniella Ibarra (shortstop) intratable junto al resto del equipo, dieron al traste con todos los intentos de las ripenses que solo consiguieron romper el marcador en la sexta entrada con una carrera que no les sirvió para que Fènix consiguiera el pase a la semifinal, que volvería a ser contra el club donostiarra.

Las chicas de Eli Aguilar habían hecho lo más difícil, habían elegido el camino más complicado. Pero ahí estaban. En la semifinal de la Copa de la Reina contra todo pronóstico, y con ganas de jugar de tú a tú contra el Atlético San Sebastián porque la recompensa era grande: jugar una final contra el actual líder de la LNSDH.

En esta ocasión el partido fue muy diferente, y empezó de cara para el equipo valenciano, con dos carreras de ventaja. Y como la palabra “relajación” no existe en el vocabulario de Fènix, el partido fue un nuevo reto defensivo con dos entradas de infarto que supieron resolver resistiendo el embiste ofensivo de las vascas, logrando los tres outs con bases llenas en la quinta y sexta entrada.

Fènix tenía dos oportunidades más al bat para ampliar una ventaja que se sentía muy insuficiente por el rival, por el calor y porque las fuerzas empezaban a fallar. Pero llegó la sexta entrada para quedarse para siempre en la memoria y en las futuras conversaciones de viajes y concentraciones.

Empezó con el sencillo de Irene Llorens, el de Eli Aguilar, y el error defensivo que permitió a Eva Soto llenar las bases, y terminó con un hitazo de la joven y debutante Raquel Rodrigo, que se fue a la valla para limpiar las bases y cerrar ahí mismo el billete para la final ganando el partido por diferencia (7-0).

Momento en el que Raquel Rodrigo conecta el hit que concedió a Fènix València el pase a la final

La clave del éxito

El equipo Senior de sófbol del Fènix València es siempre un equipo a tener en cuenta, y al que todo el sófbol mira con respeto, pero especialmente este año iba a ser duro al enfrentar la temporada con importantes bajas tanto en la liga como en la Copa de la Reina. Con Meritxell Blesa jugando en EEUU, Eliska Thompsonova regresando a su país tras graduarse e Itziar Galarraga fuera de España por motivos laborales, Fènix no entraba en las quinielas.

Como comenta su entrenadora, “todo el mundo cuando oye el nombre de Fènix lo primero que hace es pensar en las bajas que tenemos. Es cierto que eran importantes, pero no podíamos afrontar las competiciones lamentándonos por las que no iban a estar».

Teníamos que centrarnos en las que están, en las que cada día han trabajado para que las ausencias no se notaran, en las que querían aprovechar su oportunidad y demostrar también su talento, en definitiva, en las que han hecho crecer cada día este equipo, aprendiendo de los errores pasados para no tener techo”, añade.

Una curiosidad es que este equipo ha mejorado todos los objetivos que tenía marcados por la dirección técnica y “eso dice mucho del compromiso de las jugadoras”, comenta orgullosa Aguilar, que ya piensa ilusionada en plantear una próxima temporada que llega con un cambio generacional importante.

Selfie de equipo con la canterana Clara Carrasco

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