La apretada agenda de algunos deportistas dificulta la disponibilidad de atender a la prensa, pero Joan Bou ha podido hacernos un hueco para poder charlar sobre su trayectoria como ciclista. Pese a tener solo 19 años apunta muy alto y le aguarda un gran futuro por delante.

El esbelto corredor, criado en una familia valenciana sin antecedentes ciclistas, probó en atletismo, fútbol y natación desde bien pequeño, pero no se decidía por ninguno de ellos. Pese a ello salía a dar pedales con su padre, hasta que a los 13 años decidió unirse a la escuela de un ilustre ex-ciclista, Quique Gutiérrez. Así fue como empezó a forjarse la carrera de una de las jóvenes perlas del ciclismo español.

El extrovertido valenciano es a sus 19 años una persona que posee un gran entusiasmo por la vida, que habla con pasión y emoción. Se considera un privilegiado por poder disfrutar del deporte que ama, en el cual se define como “un buen rodador, que sube bien y se defiende en la contrarreloj”. Pero ante todo tiene claro que tiene que seguir aprendiendo y disfrutando del ciclismo y espera algún día poder vivir de ello.

Desde que se inició en este deporte no ha dejado de crecer y su nombre cada vez suena con más fuerza en el territorio nacional, despertando algún resplandor en el viejo continente, por el cual ya ha competido en Francia, Estonia y Bélgica, guardando especialmente un gran recuerdo del ambiente vivido en este último país.

Quique Gutiérrez con Joan Bou cuando este se proclamó Campeón Autonómico cadete de C.R.I.

Quique Gutiérrez con Joan Bou cuando este se proclamó Campeón Autonómico cadete de C.R.I.

Quique Gutiérrez inauguró la Escuela Club Ciclista Guti-Vinalesa, la cual ha crecido mucho desde entones, y Joan decidió ir allí a probar. Llegó casi a finales de 2011, de modo que comenzó a dar sus primeros pasos en el ciclocross, una disciplina que le llamó especialmente la atención y de la cual guarda un gran recuerdo. Meses más tarde arrancaría su aventura en el ciclismo de carretera, en el cual “disfruté y aprendí mucho”. Aquella etapa de su vida la recuerda con mucho cariño; fue el inicio de una gran aventura, donde destaca que “lo más importante no era ganar carreras, sino ir a disfrutar junto a los demás compañeros y rivales, aprendiendo los valores que necesita adquirir todo deportista en edades tempranas”.

Tras finalizar su primera y única temporada en Escuelas, unida a los dos meses de introducción del año anterior, se enroló en las filas del equipo Respetad 1,5m, un conjunto que en su nombre representa lo importante que es mantener la distancia de seguridad entre vehículos de motor y bicicletas. En su aventura como cadete contó de nuevo con la figura Quique Gutiérrez que le estableció una rutina de entrenamientos. “Siempre ha hecho caso de lo que se le ha dicho y yo creo que le va bien” -decía el búfalo. En ese momento el ciclismo comenzó a tomar una mayor presencia en su vida, sin descuidar en ningún momento los estudios.

Los primeros destellos de su enorme calidad no tardaron en llegar y en su segundo año de cadetes se proclamó campeón autonómico de contrarreloj individual, además de imponerse en la Vuelta a Manrubia y en el Trofeo de Llíria. También añadió a su palmarés el triunfo por equipos en la contrarreloj de la Vuelta Txuma y el segundo puesto en la C.R.E del campeonato de España.

Tras sus dos cursos como cadete, Guti le propuso acudir al campus de la Fundación Alberto Contador y no lo dudó. Acudió a Pinto, la localidad natal del ciclista del Tinkoff. Lo fundamental de la estancia en el prestigioso campus era descubrir cómo eran las personas que querían que formaran parte del equipo júnior, puesto que ya sabían realmente cuál era su potencial físico. La gente que le conoce le califica como un chaval humilde, extrovertido y trabajador, con un gran compromiso para seguir formándose académicamente, algo muy complicado cuando compites al máximo nivel. Estas grandes características, unidas a su calidad deportiva le hicieron ganarse una plaza en el equipo.

Joan Bou en una C.R.I con la Fundación Alberto Contador

Joan Bou en una C.R.I con la Fundación Alberto Contador

En la Fundación ha encontrado un gran grupo humano, en el cual ya acumula tres campañas a un gran nivel, y donde no le ha faltado nunca de nada, tanto a nivel material como personal, “todos están dispuestos a ayudarnos siempre que lo necesitamos”.

En su primera temporada en la escuadra de Contador se impuso nuevamente en la C.R.I del campeonato autonómico, pese a ser junior de primer año. También obtuvo la victoria en la C.R.E del Trofeo Víctor Cabedo, síntomas de que estaba andando por el buen camino. El cambio de cadete a junior afirma que “es un paso complicado para el cual hay que estar preparado, especialmente a nivel mental”.

Su segundo año de júnior fue la confirmación y demostración de su gran trabajo en las categorías inferiores. Se adjudicó la Vuelta a la Rioja, con una etapa incluida; la Vuelta Costa Cálida y triunfo en la C.R.E; etapa en Bizkaiko Itzulia, etapa en Vuelta al Besaya, GP Monje Fuenlabrada y repitió triunfo colectivo, con respecto al año anterior en la C.R.E Trofeo Víctor Cabedo. Su gran rendimiento le permitió representar a España en el Trophee Center Morbihan (Francia), donde se probó con rivales europeos, finalizando en la 18ª posición. Unos meses más tarde acudiría a Estonia para disputar el campeonato de Europa, tanto de contrarreloj como de ruta. En la C.R.I acabó en la 36ª posición a 1:10 de Nikolai Iliichez, que se proclamó campeón;, fue una experiencia que le ayudó para seguir creciendo como ciclista. Por otro lado, en la prueba en línea, una caída cuando marchaba en el grupo principal, le impidió cuajar con una gran actuación.

Tras finalizar sus grandiosos dos años como junior daría el salto a la categoría sub-23 con la Fundación Contador. El nivel adquirido en este tiempo no pasó para nada desapercibido, tanto es así que el presidente de la Federación Valenciana, Amadeo Olmos decía antes de arrancar esta temporada que Joan “puede llegar muy lejos si mantiene su progresión”.

En mayo vivió su primera experiencia junto a equipos profesionales, ya que fue su primera carrera sub-23 fuera de las fronteras españolas. Se marchó a Francia para disputar la Ronde de l’Isard, que también disputaron los valencianos sub-23 Edu Llacer y David Civera del Aldro Team. Fue una buena experiencia en la que pudo aprender muchas cosas.

Esta temporada se ha encontrado con problemas que han dificultado su progresión, como fue la caída en Legazpi (Copa de España) y un golpe de calor en la Volta a Castelló, que le impidió continuar en carrera pese a comenzar la etapa en la escapada. Pero como buen luchador, poco a poco se ha ido recuperando y ya va encontrando mejores sensaciones. No ha querido buscar excusas en ningún momento, sino todo lo contrario, ha puesto todo su empeño para reconducir los diferentes baches que se le han presentado en el camino y eso es lo que le ha ayudado no dejar de crecer.

Como hemos comentado anteriormente, además de ser un fantástico ciclista lleva los estudios al día. Durante esta temporada ha cursado con éxito 1º de Magisterio y ahora que el curso ha terminado puede centrarse con mayor tranquilidad en la bicicleta, con la cual ha pedaleado en gran parte de la geografía española y recientemente viene de hacer una gran Vuelta a Ávila.

El propio Quique Gutiérrez se ha mostrado esperanzador con el futuro de Bou, “si sigue a buen salto lo más normal es que tenga la oportunidad. Posiblemente y ojalá no me equivoque: Joan Bou sea ciclista profesional”.  

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