Lo suyo es ayudar a salvar vidas en su profesión de visitador médico (recorre a la semana unos 1000 kilómetros en coche entre Alicante y Murcia) y dar esperanza a muchas otras personas brazada a brazada, dentro del agua en algunos de los rincones más espectaculares del planeta.

Desde hace años está embarcado en un reto solidario que le ha tenido viajando por medio mundo, nadando hacia una hazaña que ningún otro español ha completado y que a lo largo de la historia solo han realizado 6 personas. Jorge Crivillés, el héroe alicantino, quiere ser el séptimo en inscribir su nombre en la leyenda de los ‘Siete Océanos’.

El origen

Su espalda le daba problemas, motivada por una vida algo sedentaria y desde luego castigada por las incontables horas sentado al volante que requiere su profesión. El médico le recomendó la natación hace casi una década, cuando apenas contaba con 37 años de edad, y ahora, a los 46 años, puede decir orgulloso que aquello fue el mejor consejo que le han dado nunca.

Los comienzos en la piscina fueron duros, y hoy en día, pese a su gran evolución, todavía reconoce que nunca llegara a alcanzar la técnica de aquellos que controlan a la perfección los tiempos y la respiración dentro del agua. Aspectos clave para rendir al máximo en este entorno con el que Jorge convive a diario.

Lo suyo es madrugar mucho, y zambullirse en el medio acuático a eso de las 07:00 horas de la mañana. A veces como previa de una intensa jornada laboral, otras veces como primer aperitivo de un día que completa por la tarde con otra sesión de entrenamiento brazada a brazada.

Una motivación para hacer historia

El cuerpo y la mente humana necesitan retos para desafiar sus propios límites, chispas que enciendan una mecha que no se sabe dónde acaba. En el caso de Jorge la solidaridad fue lo que le impulsó a buscar siempre un poco más, a preguntarse qué había después, y a olvidar el dolor y la pereza para superarlo con la motivación de hacer la vida más fácil a los demás.

“Cuando empecé a nadar me junté con un grupo de gente que estaba empezando a entrenar para hacer travesías en el mar, y cuando hice la primera fue toda una revelación. Salí del agua y pensé que me encantaba todo esto, así que empecé a tomármelo más en serio”, rememora el alicantino.

Así fue cómo también nació, impulsado por Jorge junto a sus compañeros de los primeros pasos en este ámbito, ‘RC7’, un club de natación que desde sus orígenes ha aunado deporte y solidaridad. Inmediatamente llegó la unión con AEAL (Asociación Española de Enfermos de Leucemia, Mieloma y Linfoma) y el fruto de ello es una difusión continua, por medio de los retos y travesías que ‘RC7’ afronta, de la labor que esta entidad lleva a cabo.

Lo primero fue cruzar a nado el Estrecho de Gibraltar, animados por los conocimientos y enseñanzas de la nadadora olímpica uruguaya Serrana Fernández, su entrenadora, y posteriormente llegó la cita con el Canal de la Mancha.

Ahí ya supo nuestro héroe alicantino Jorge Crivillés que ese gusanillo que se le había metido en el cuerpo, de completar grandes pruebas de la natación en aguas abiertas, no se iba a marchar nunca, y que cada vez quería más. Pero sin olvidar jamás que la solidaridad es un elemento indispensable para entender su vida y la del club ‘RC7’.

De hecho organizan 2 travesías al año, una en Nogueras y otra el 15 de abril en Santa Faz, donde la romería tradicional ellos la completan en el agua, recorriendo a nado la misma distancia que los otros realizan a pie. Va a cumplir su octava edición y ya acuden más de 300 nadadores de toda España, lo que da medida de la dimensión que está alcanzando la cita.

Lo que empezó como un proyecto pequeño ha generado un movimiento y una historia muy chula”, afirma Jorge.

La conquista de los ‘Siete Océanos’

Afrontará la travesía del Canal del Norte el próximo mes de julio, en verano, entre Irlanda y Escocia. Para este nadador alicantino especialista en pruebas de larga distancia y máxima dificultad, se trata de una nueva parada en su viaje solidario con destino a los anales de la historia.

Y es que de completar la cita de 40 kilómetros del Canal del Norte ya habrá superado 5 de los 7 grandes retos de la larga distancia mundial (deberá repetir el de Gibraltar, que completó con traje de neopreno), los más difíciles y peligrosos en aguas abiertas. El ‘pack’ completo, que espera haber superado en 2019 o 2020 como tarde, está considerado como la cima de su especialidad.

Sueña con ser el primer español en conseguir un hito de este calibre, habiendo apuntado ya en su haber los triunfos en la travesía de Tsugaru (Japón), Canal de Molokai (Hawaii), Santa Catalina en Estados Unidos y el Canal de La Mancha.

Su próximo e inmediato objetivo en el Canal del Norte requerirá unas 12 horas dentro del agua, y sobre todo estar “muy mentalizado de lo que estás haciendo. Pasas malos momentos y ahí tienes que tirar de cabeza, es entonces cuando yo me acuerdo de mi hijo y mi mujer, de los pacientes que veo cada semana, de toda la gente que me ha dado su apoyo”.

Muchas veces me dicen que soy una inspiración para ellos, pero me considero normal y corriente. He dado charlas y ha habido gente que ha venido al cabo del tiempo y me ha dicho que mis palabras les cambiaron, es una pasada ver cómo reacciona la gente”, añade.

A Jorge le llena, mucho más que el pensar en ser el primer español en inscribir su nombre en esta gesta, encontrar apoyos por el camino como el de Fundación ASISA, que le otorga una mayor repercusión mediática, y sobre todo el saber que todo su esfuerzo y dedicación va enfocado a los demás. No cabe el egoísmo en la vida de Jorge Crivillés.

“Lo hago por la asociación AEAL, a la que apoyo, y si no fuera por ellos igual ni me hubiera embarcado en una aventura así de gorda. La satisfacción personal viene cuando me dicen que les estoy ayudando mucho, y eso compensa más incluso que al completar las pruebas. Con eso todo coge sentido”, reconoce.

Su vida es contar kilómetros. Más de 30 a la semana dentro del agua, en la piscina, y más de 1000 dentro del coche, en la carretera. Más de 14 horas semanales de entrenamiento y una idea firme en su mente: “No quiero dejar esto nunca. Nadaré hasta el día que no pueda más”.

Por eso, si estáis en un hotel o de vacaciones y veis a un tipo nadando constantemente en la piscina, pensad que puede ser Jorge Crivillés. Encontrando un hueco en su apretada agenda de viajes para mantenerse en contacto con el agua, para seguir poniendo a punto una maquinaria que no se detiene. Cargada de esperanza para los más necesitados y camino de entrar en la historia en la natación de aguas abiertas. ¿Os inspira?

El alicantino Jorge Crivillés y sus brazadas hacia la historia

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