Kevin y Patrick Koffi, creando cantera para el Kickboxing y para la vida en el Club Zanshin de Utiel | Yo soy noticia

En YoSoyNoticia hacía ya casi año y medio que no hablábamos con Kevin Koffi, concretamente desde que le otorgamos uno de los premios en nuestra Gran Gala del Deporte 2022 y posteriormente le entrevistamos para el programa de radio que realizamos durante dicha temporada. Así que ya iba siendo hora de actualizar la información para saber en qué anda uno de nuestros campeones predilectos.

Y qué mejor forma de hacerlo que acercarse hasta la localidad valenciana de Utiel y conocer de primera mano todo lo que se cuece y genera en el Club Zanshin, el gimnasio que construyó su padre hace décadas cuando llegó a dicha localidad desde su Francia natal y sobre el cual tienen su vivienda familiar. Donde por cierto y nada más entrar nos honró encontramos, junto a su trofeo de campeón del mundo conseguido en 2021, con el tótem a tamaño natural que le regalamos en dicho evento.

Y es que a veces todo queda en casa y hoy descubriremos la importancia capital, para cualquier persona pero en especial para un deportista de élite, de contar con una buena figura paterna que haga las veces de entrenador, mentor, cuidador y lo que sea menester. Las cosas casi nunca pasan por casualidad y los éxitos de la noche a la mañana, como dice el aforismo, a menudo tardan veinte años en llegar.

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UN TITÁN DE TERCIOPELO

Kevin es la figura más relevante de este deporte en nuestra comunidad. Y casi la única. Para evitar esto y crear cantera para el Kickboxing y para la vida, Kevin y su padre Patrick ejercen a diario en su gimnasio la importante tarea de formar a las estrellas del mañana en este arte marcial.

Y lo hacen con tanta sensibilidad e inteligencia como potencia, ya que hoy descubriremos también el lado más emotivo, íntimo y personal de una práctica deportiva cuya imagen a menudo ha sido banalizada y brutalizada por el cine, pero que como casi siempre ocurre, oculta en su seno un universo mucho más rico y complejo, a poco que lo mires de cerca y sin prejuicios.

Kevin logró saltar a la palestra cuando en 2021 y con sólo 23 años se alzó con el título de Campeón del Mundo de Kickboxing en la modalidad Kick-Light, de menos de 84 kilos.

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Y precisamente ahora viene de participar en el mundial de 2023 con la Selección Española, donde nuestra armada ha conseguido múltiples éxitos y el propio Kevin ha regresado con sendas medallas de bronce en similar categoría. En esta nueva edición del Campeonato Mundial WAKO, celebrada en Albufeira, Portugal, es el salmantino Jaime Lizana quien se ha coronado como nuevo número 1 del Kickboxing mundial, además del cántabro Juan de Quintana, que también se hizo con la medalla de oro.

Kevin nos habla en primera persona de la experiencia: “Estoy contento porque hemos hecho la mejor actuación de un equipo español de Kickboxing en un mundial, 14 medallas y dos campeones del mundo, los compañeros Jaime y Juan hicieron dos pedazo de finales. Yo competí en dos categorías, Light Contact y Kick-Light de menos de 84 kg.

En octavos contra Australia fue sencillo, en cuartos con Italia aumentó la dificultad y aunque fui de menos a más en cuanto a sensaciones, el hecho es que en ese combate me fracturaron la nariz y en semis contra el húngaro, al poco de empezar me empezó a sangrar mucho y no pude continuar. No me gusta quejarme de los factores externos pero además de eso debo decir que hay decisiones arbitrales que no comparto. Y cuando el nivel es tan parecido cualquier pequeño detalle marca la diferencia. Pero bueno, hay que seguir y pese a todo ha sido positivo, vuelvo con dos medallas de bronce y sensaciones muy buenas”.

«No me gusta quejarme de los factores externos y hay decisiones arbitrales que no comparto, pero vuelvo con dos medallas de bronce y sensaciones muy buenas»

Desde que le conocimos, Kevin nos demostró que además de puños de hierro tenía un gran corazón y una cabeza bien amueblada. Es por ello, y por lo que ya nos contó en su momento, que no nos sorprende en absoluto lo que empieza a relatarnos cuando nos sentamos a hablar con él para ponernos al día:

«He terminado la carrera de Magisterio, que ya sabéis que me encanta lo de ser maestro. Estoy dando clases en un colegio como profesor de Primaria y además enseño a niños aquí en el gimnasio de mi padre. Al mismo tiempo no he parado de entrenar y prepararme para los diversos campeonatos y al final voy compaginando todo como buenamente puedo, desde luego no me aburro. Del Kickboxing como profesional no se puede vivir ni aunque hayas sido campeón del mundo, así que hay que hacer más cosas. A mí no me dieron ni 4000€ desde el Consejo Superior de Deportes, así que imagina. Espero que quien tenga que tomar cartas en el asunto entienda que si no hay inversión no hay resultados».

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«Del Kickboxing no se puede vivir ni aunque hayas sido campeón del mundo, hay que hacer más cosas. Espero que quien tenga que tomar cartas en el asunto entienda que si no hay inversión no hay resultados»

Kevin nos habla con reverencial respeto y gran cariño del lugar donde nos encontramos: «Se llama Club Deportivo Zanshin, que en japonés denomina el estado mental de estar concentrado en el momento, relajado pero alerta. Todo empezó con mi padre, que se vino desde París de vacaciones, se enamoró de esto y se quedó aquí en Utiel. Le gustó el pueblo, empezó a practicar Karate y otras artes marciales y decidió montar esta escuela, sobre la cual además vivimos. Luego también añadió el Kickboxing, el cual me enseñó a mí y a día de hoy sigue siendo mi entrenador. Él inventó el estilo y el método. Y ahora intentamos darlo a conocer entre los más jóvenes, que vean que hay cosas más allá del fútbol o el baloncesto» .

«Intentamos dar a conocer el Kickboxing entre los más jóvenes, que vean que hay cosas más allá del fútbol o el baloncesto»

Kevin sigue transmitiéndonos como se ve en el medio plazo: «Me gustaría poder seguir compitiendo y dedicándome a esto, pero de momento no parece que el Kickboxing vaya a ser olímpico y eso frena bastante las posibles ayudas que llegan. Si el físico me aguanta podría seguir combatiendo hasta los 40, quince años más, pero todo dependerá de cómo vayan cambiando las circunstancias de mi vida y mi orden de prioridades. De momento, compagino todo bastante bien» .

Le preguntamos por su actual y polifacética faceta docente y queremos saber dónde le dan «más guerra» los niños, si en la escuela de primaria o en el gimnasio:

«Vaya… ¡Eso es complicado!. Sí se está notando que cuando yo entrenaba éramos todos una balsa de aceite, nadie rechistaba y obedecíamos sin más, pero ahora los niños están más rebotados en general. Todos los deportes tienen una serie de valores asociados muy positivos que por desgracia parece que se están perdiendo. Y en particular los deportes de combate y las artes marciales, creo que pueden ser muy positivos para forjar el espíritu de los más pequeños. Así que muchas veces se nota que lo que vienen buscando los padres, más allá de lo deportivo, es que hagas ese trabajo, que como Sensei les infundas un poco esa disciplina, a la que al parecer no están acostumbrados» .

«Los padres buscan que como Sensei les infundas a sus hijos un poco de disciplina, más allá de lo deportivo»

En cuanto al relevo generacional y a la formación de cantera Kevin comparte con nosotros que «veo potencial, sobre todo en las chicas. Tenemos un equipo de chicas a las que se les ve muy buena proyección de cara a cinco o seis años. Es posible que alguna entre el año que viene o el siguiente en el equipo nacional. Yo trabajo y soy su modelo para que un día me superen. No nos quejamos, los resultados ahí están. Ya tenemos algunos campeones de España en categorías Junior«.

También queremos conocer algún caso donde haya tenido la satisfacción de cambiar sustancialmente el rumbo de una vida gracias a su tutela y entrenamiento, que es la esencia de toda docencia. Y Kevin acaba por contarnos una historia de redención en toda regla:

«Obviamente no voy a decir nombres. Pero imagina, alguien con todos los vicios malos que pueden conllevar los 15 o 16 años, los amigos, la fiesta, fumar, alcohol, sustancias, todo eso y bueno… empezar a practicar deporte aquí con nosotros y poco a poco ir cambiándole eso, haciéndole ver que eso no le hacía bien. Luego logramos que se lo tomara más en serio y empezase a competir, que se cuidara y dejase todo atrás. Y gracias a nuestra guía pero sobre todo a sus propios méritos ha logrado ser campeón de la Comunidad Valenciana. No es moco de pavo y estamos muy orgullosos, es un logro muy especial».

«Yo trabajo para que un día me superen. Ya tenemos algunos campeones de España en categorías Junior. Y un campeón de la Comunidad Valenciana de quien estamos muy orgullosos y es un logro muy especial»

Le preguntamos a Kevin si con el tiempo no se ve como presidente de la Federación de este deporte, ya que conoce el mismo desde todos los ángulos, y resulta muy evidente que tiene la capacidad y el potencial para ello:

«Gracias. No es una cosa que me plantee ahora, pero si con el tiempo me surge la oportunidad y me lo puedo permitir… ¿Por qué no?. Me encantaría poder seguir ayudando desde otras facetas a los futuros campeones, igual que hago ahora en el gimnasio. El actual presidente es mi padre y también aprendo de él cada día en ese sentido. Quizá deberíamos plantearle una moción de censura… (risas)».

Y como ocurre en ocasiones, donde la vida parece imitar al arte, justo en ese momento aparece su padre, entrenador, mentor y maestro, con quien empezó todo. Patrick Koffi se sienta con nosotros y es tan amable de unirse a la conversación y responder también a nuestras preguntas, en lo que supondrá un bonus track de lo más sustancioso para una visita que cada vez se torna más entrañable.

 

LA FIGURA DEL PADRE

Patrick se atusa las gafas, levanta la mirada hacia sus recuerdos y comienza a narrarnos el largo camino que le ha traído hasta aquí: «En Francia hacía Aikido, Karate y Taekwondo, las artes marciales me gustaban mucho. Llegué a Utiel de casualidad, de vacaciones, con la idea de luego irme a Canadá, o a Japón, por lo del Karate. Pero me encantó esto, me ofrecieron trabajar en una orquesta, porque además soy músico. Entrenaba con un par de amigos, sin muchas pretensiones, y un día me preguntaron si podía coger a dos o tres niños para enseñarles un poco.

Y al final, entre unas cosas y otras la bola de nieve se fue haciendo más grande y ya no me he marchado de aquí. Mi vida es como para hacer una película», nos relata Patrick, con la paz de espíritu de quien sabe que en el fondo está donde quiere estar.

«Vine aquí de casualidad, con la idea de luego irme a Canadá, o a Japón por lo del Karate. Pero me encantó esto… y ya no me he marchado»

Patrick prosigue ofreciéndonos sus memorias en vivo y en directo: «Construí este gimnasio y esta casa hace ya 32 años. He enseñado artes marciales a mis tres hijos. Y para tener un gran campeón hacen falta tres cosas, una gran cabeza, unas condiciones extraordinarias y un trabajo ejemplar. Si falla alguna de esas tres patas, no se llega arriba. Kevin es el que más constante ha sido desde pequeño y el que más me ha escuchado. En el fondo es un poco flojillo, pero tiene un gran profesor (risas)».

«He enseñado a mis tres hijos. Y para tener un gran campeón hacen falta tres cosas: una gran cabeza, unas condiciones extraordinarias y un trabajo ejemplar. Si falla alguna de esas tres patas, no se llega arriba»

Queremos saber como recuerda la dinámica que se estableció entre ellos cuando Patrick vio que su hijo Kevin tenía las condiciones necesarias para llegar lejos pero todavía era joven y corría riesgo de perderse en el camino:

«Es lo que pasa siempre, empezó a destacar un poco y a mostrar que podía llegar, pero detrás de un gran deportista siempre tiene que haber un buen entrenador que piense en el largo plazo, que le enfoque, que le centre, que a veces le impulse y otras le frene. Eso es crítico, porque hay muchos que tienen potencial para llegar pero al final no llegan. Hay disgustos y cabreos por ambas partes, él cuando llegaba la feria de Utiel y veía que sus amigos salían y él no podía, le salía humo de las orejas. Pero son sacrificios que hay que hacer y hay que poner el objetivo como máxima prioridad» , declara Patrick Koffi con firmeza.

«Anoche mismo estábamos en el sofá viendo videos para estudiar a diferentes rivales y trabajando en mejorar los puntos menos fuertes de Kevin: no va muy bien con las manos y por eso le he hecho apuntarse a Boxeo. Por este gimnasio han pasado centenares de chiquillos y muchos se pierden. Cuando consigues que no suceda eso con tu propio hijo te llena de satisfacción, como padre, pero si cabe aún más como entrenador.

Y no todo el mundo vale para ello, incluso un gran campeón puede ser un mal entrenador, hay que poseer visión de conjunto y en el largo plazo, tener en cuenta muchas cosas», nos sigue explicando un Patrick de quien resulta obvio que se siente muy feliz y realizado con los logros de su hijo y con la labor que lleva a cabo en su querido Club Zanshin, que por sí sólo y a título individual atesora más títulos que la mitad de las comunidades autónomas españolas contando todos los clubs que hay en ellas, por lo que no cabe duda de que a día de hoy podemos hablar de uno de los centros neurálgicos del Kickboxing en nuestro país.

«Incluso un gran campeón puede ser un mal entrenador, hay que poseer visión de conjunto y en el largo plazo, tener en cuenta muchas cosas»

Patrick nos detalla también con orgullo que «Me han nombrado secretario general de la Federación Valenciana y es el reconocimiento al trabajo de muchos años. Hemos logrado cosas increíbles como ir con diez chavales a un Campeonato de España y volver con nueve campeones, eso en un club pequeño y algo aislado como este».

 

EL LADO SENSIBLE DEL KICKBOXING

La comunicación fluye íntima y cómoda en ese pequeño pero acogedor despacho. Hemos cerrado la puerta y el griterío, los golpes y la mirada curiosa e inquisidora de los niños han quedado fuera. Y en esa burbuja de confianza y empatía que se ha generado, en uno de esos escasos, mágicos y maravillosos momentos donde buscando plata encuentras oro porque tu entrevistado se abre en canal, y que suponen la esencia más pura del periodismo, surge y fluye una valiosísima conversación a tres bandas sobre los difíciles momentos personales vividos por todos desde que no hablábamos.

Y emana una lúcida reflexión y a la par descarnada confesión sobre la dificultad de mantener a raya la salud mental cuando se alcanza la élite deportiva. Quizás a priori uno no esperaría que unas palabras tan intensas y emotivas viniesen precisamente de un campeón del mundo de un deporte tan contundente y en apariencia brutal como el Kickboxing. Pero la sabiduría y la belleza te sorprenden en cualquier momento y lugar, si tienes los sentidos afilados y el corazón despierto. Porque a menudo no hay mayor demostración de fortaleza que saber reconocer una debilidad.

«Hablo como deportista que ha ido a muchas competiciones, que ha sufrido ese estrés de la competición… Hace unos años mi rendimiento bajó. Y tanto mi padre y entrenador como mi madre sugirieron buscar ayuda externa psicológica. Pensamos en buscar a alguien que nos pudiese ayudar y darnos las herramientas que necesitábamos. Estamos hablando de 2018 y 2019. Yo tenía mucha presión acumulada ya…» nos dice Kevin Koffi en tono introspectivo.

«Lo que decía Valdano, el miedo escénico. Ya tenía buenos resultados a nivel del Campeonato de España. Pero en las competiciones internacionales se bloqueaba mucho, por la ansiedad de querer demostrar y hacerlo bien», apostilla Patrick.

Kevin prosigue contándonos su odisea personal con la franqueza desnuda de la que sólo un grande es capaz:

«Finalmente buscamos la ayuda de un psicólogo deportivo. Estuvimos un tiempo, nos dio unas herramientas y las cosas mejoraron. Luego conseguí ser Campeón del Mundo en 2021, en ese momento ya sin ayuda de nadie. Y te digo una cosa, cuando vas pasando rondas y llegas a ver que puedes ser campeón del mundo es cuando se pone a prueba la cabeza y te das cuenta de lo jodido que estás. El año posterior ha sido una montaña rusa y bastante desastroso. En 2022 venía de estar en la cima y aunque quedé Campeón de España lo viví como desastroso para mí por muchas cosas. Sentía que no llegaba a lo que se esperaba de mí y a lo que yo mismo esperaba. Sólo sentía vértigo.

A raíz de analizar eso, en 2023 me dije, voy a buscar a alguien que me ayude de verdad ahora. A día de hoy sí que tengo una coach que se llama Laura Juárez, llevamos trabajando unos cuantos meses. La veo casi todas las semanas. Y puedo decir que he ido al Campeonato del Mundo con la cabeza como tiene que llevarla cualquier deportista que quiera ir realmente a competir. Hay que decir sin vergüenza que todo el mundo necesita ayuda alguna vez, aunque se crea que no, la necesita. Asumir eso es fundamental. La cabeza es como un reloj, es un complicado engranaje, si algo no va bien, simplemente se para», prosigue Koffi.

«El año tras ser campeón del mundo lo sentí desastroso. Sentía que no llegaba a lo que se esperaba de mí y a lo que yo mismo esperaba. Sólo sentía vértigo. Todo el mundo necesita ayuda alguna vez»

Su padre ahonda en el mismo argumento y nos dice que «hay que normalizar el tema de la salud mental en la sociedad. Todos los deportistas de alto nivel trabajan con un psicólogo. El nivel de autoexigencia es brutal, así como la incertidumbre o el vacío que pueden sobrevenir tras un gran logro. Son mil cosas inesperadas y a veces hasta aparentemente ilógicas las que pueden ocurrir. Es muy importante alcanzar la adecuada gestión emocional y que alguien te ayude con eso si quieres rendir más».

Kevin también nos dice que «ahora mismo estamos trabajando mucho el enfocarme, el ser capaz de centrarme en lo que hay y no en lo que pienso que debería ser, reconocerme a mí mismo todo lo que he conseguido, saber poner en la balanza, tener una autoestima equilibrada. Trabajar con la respiración y la concentración. Nadie es invencible ni infalible, ni puede con todo. Entender eso es fundamental. Y ser plenamente consciente de todo el trabajo que llevo detrás para para poder estar ahí» .

Patrick concluye afirmando que «ya dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Y es que cuando uno va de nuevas, se apunta hasta para subir al Everest. Vas más tranquilo porque aunque tienes el miedo a lo desconocido, no tienes ni idea realmente de lo que te vas a encontrar, no sabes lo que te espera. Pero ahora él ya lo sabe, ya ha competido al máximo nivel, conoce a fondo a sus rivales y sabe la pequeña distancia que hay muchas veces entre ganar y perder. Ese pensamiento, si se convierte en obsesión, puede tumbar a cualquiera».

Miramos de nuevo hacia uno de los carteles con el logo del club que presiden la estancia: Zanshin, que como hemos dicho antes, en lengua nipona viene a significar la capacidad de estar concentrado en el momento, relajado pero alerta, en guardia pero no ansioso. Y esa visión, junto a la emoción del momento, nos hace recordar las inmortales palabras de Rudyard Kipling, donde quizá se halle la clave de casi todo, cuando se trata de intentar mantener el equilibrio: «Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos con la misma indiferencia» .

«Hay que normalizar el tema de la salud mental. La incertidumbre o el vacío pueden sobrevenir tras un gran logro. La distancia es pequeña entre ganar y perder. Y ese pensamiento puede tumbar a cualquiera»

Kevin y Patrick sonríen y asienten mientras el otro habla, mostrando claramente la gran sintonía que existe entre ambos. El Campeón del Mundo, toma de nuevo la palabra para expresar un último deseo:

«Nos encantaría que se dignificase y cambiase la imagen de este deporte, el cine de Van Damme ha hecho mucho daño. Trabajamos todos los días para ello. Para que se ponga a la altura en el inconsciente colectivo y en el apoyo de las instituciones del Karate, el Judo y el Taekwondo. Poco a poco lo estamos logrando. Estamos consiguiendo que la gente ya no piense que esto lo practica el típico que no sabe qué hacer con su vida y que quiere aprender esto para calentar al primero que pille por la calle o ser portero de discoteca.

Hace quince o veinte años esa mala fama era en parte merecida, porque ciertamente había gente que se metía a un gimnasio para practicar Kickboxing de cara a esos menesteres y los padres no se atrevían a llevar a sus hijos. Pero por suerte eso ha cambiado y cada vez hay más volumen de niños, porque sus padres entienden que aquí se divierten aprenden disciplina y que este es un bello deporte lleno de sacrificio y honor. Consideramos que hemos puesto nuestro granito de arena para ello y eso nos hace estar satisfechos»

«Trabajamos para cambiar la imagen de este deporte. Cada vez hay más niños porque sus padres entienden que este es un bello deporte»

Nos marchamos de Utiel teniendo la sensación de que, en contraste con las frías temperaturas, hemos disfrutando de un rato de calidez sin igual con una gente extraordinaria que vive por y para practicar y difundir la pasión que sienten por el deporte, la docencia y la vida en general. Una oleada de energía y esperanza nos recorre el cuerpo mientras echamos una última mirada a unos niños que continúan practicando extáticos golpes al aire, como derribando el muro invisible que les separa de la mejor versión de su propio futuro. Un futuro que, depare lo que depare, hoy es uno de esos días en los que parece estar misteriosamente en paz, en orden y en buenas manos.

 

 

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