Ambos llevan 8 años formando pareja en los distintos torneos de vóley playa que se celebran a lo largo del panorama español, y hace muy poquito que ha finalizado su primera y exitosa incursión en el prestigioso circuito Madison que hace las veces de Campeonato de España de la modalidad. Subcampeones en la sede de Valencia, terceros en Laredo y vencedores en Tarragona, aunque las obligaciones de Javier con su nuevo club de la SuperLiga de voleibol le impidieron estar junto a su hermano Vicente en la cita definitiva de Fuengirola, donde el pasado fin de semana los apellidos Monfort Minaya no pudieron coronarse en la arena andaluza.

Una vida entregada al voleibol

A ambos les vuelve locos, y por ello casi se podría decir que lo practican 24 horas, 7 días a la semana y 365 días al año. En invierno jugando al vóley pista, dejando el verano para formar el clásico tándem que tanto tiempo lleva de ruta por casi todas las playas de nuestro país.

A Javier le ha marcado tanto que incluso ha hecho algo de carrera con esta modalidad, apartando por un tiempo la pista para entrenar y centrarse en el circuito mundial de vóley playa que a tantos destinos le condujo. Su hermano Vicente aguantó durante los inviernos en la pista y ambos unieron fuerzas en el CV Mediterráneo de Castellón la pasada temporada, siendo dos de las piezas claves para que el club castellonense ganara la Copa Príncipe y celebrara un histórico ascenso a la élite del voleibol español donde jugará a partir del mes de octubre.

La vida les debía algo así a los hermanos Monfort Minaya, quienes ya tuvieron su ración de tristeza cuando el proyecto de la Universidad Politécnica de Valencia desapareció a causa de los recortes y justo cuando acababan de subir a la SuperLiga. 

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Talento valenciano que se rifa la SuperLiga de España

Curiosamente tanto Vicente (el mayor con 27 años) como Javier (25 años) están a punto de escribir un nuevo e ilusionante capítulo en sus carreras como jugadores de voleibol. Ambos están muy cerca de pisar por primera vez las pistas de los mejores equipos del país, pero no será con el CV Mediterráneo de Castellón, uno de los dos equipos valencianos junto al UBE L’Illa-Grau que milita en la máxima categoría.

A Vicente lo ha fichado el ambicioso proyecto que el CV Melilla está conformando nada más ascender de categoría, mientras que Javier todavía ha tenido más suerte y será el histórico y gigante CAI Teruel el que cuente con sus servicios para una competición que arranca el próximo mes de octubre. Actualmente transitan por la pretemporada, Vicente recién aterrizado en Melilla y todavía adaptándose a su nueva ciudad y compañeros pero Javier ya pensando en el primer título oficial del curso, la Supercopa de España contra el gran rival llamado Unicaja Almería.

Van a ser rivales, haciendo gala de la competitividad que ya mostraban desde que eran unos niños que rivalizaban por ver quién era más decisivo en este deporte. Vicente lo descubrió con 6 años mientras que Javier tenía 4, y más de dos décadas después la intensidad no ha bajado aunque los piques personales de la infancia ya quedaron atrás. “Siempre hemos jugado juntos y será la primera vez que nos enfrentemos. La familia va a estar dividida, jugaremos uno contra otro este invierno y luego en verano nos volveremos a juntar. Siempre hemos sido competitivos entre nosotros, pero una competencia sana que nos ha hecho mejorar y crecer. Habrá una rivalidad grandísima en la pista pero será bonito también”, confiesa Javier.

Ya con ganas de derrotar a Vicente pero si es posible, que gane de paliza CAI Teruel y que su hermano haga un partido brillante. “Tengo ganas de ganarle pero me apetece que mi hermano tenga una buena actuación. Dentro de la pista me olvidaré de que es mi hermano, lo intentaré hacer lo mejor posible y que ganemos como club”.

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Compromiso total

Su atención al voleibol no solo se reduce a lo que pasa en la pista o en la playa, ya que su dilatada experiencia y todas las situaciones, tanto buenas como malas, que han tenido que afrontar en este deporte les ha hecho volcarse aún más con el desarrollo de las jóvenes promesas.

Por eso Vicente viajaba todos los días 200 kilómetros en coche para entrenar por las tardes en Castellón, después de dirigir a los cadetes del Club Voleibol Valencia con los que fue campeón de España hace dos años y autonómico el pasado mes de mayo, y por eso ha hecho tanta fuerza para que la Federación Valenciana facilitase a los chavales el acceso a los servicios deportivos. Luchando contra la escasez económica y la falta de atención que tienen deportes como el voleibol, pero que gracias al compromiso que demuestran estos hermanos valencianos tiene un presente más que notable en nuestro país.

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