Por las mañanas estudiante de la Universidad de Valencia y el resto del día deportista, esa es la receta de Patri Peso una subcampeona de España en la base que irá emergiendo en categoría absoluta.

«De cara al fracaso y a la victoria, el kárate es un arte marcial que te enseña unas disciplinas, una educación y una fuerza moral y física que es muy importante»

Una vida dedicada al kárate

Empezó al lado del colegio con cuatro años en una disciplina en la que ha tenido que pasar muchas barreras, la fobia a las competiciones era una de ellas: «cuando eres pequeño solo puedes hacer catas y yo soy de combate, a mí me gusta zurrar». Con solo nueve años le llegó el momento para hacerlo en el provincial y desde ese momento no ha dejado de subirse al tatami para hacer lo que más le gusta: pelear.

Tras una primera etapa de formación tuvo la oportunidad de entrar en el Centro de Tecnificación Deportiva de Cheste donde estuvo siete años haciendo de su pasión, una realidad. La atención y los entrenamientos hicieron que consiguiera varias medallas nacionales y que consiguiera perfilar la deportista que es hoy en día.

«Tengo muy claro que, si no hubiera entrado en Cheste, probablemente no habría conseguido nada de lo que tengo a día de hoy. Cuando salí de allí comprobé que todo lo que hice durante siete años, ha servido para algo.»

Después de sufrir una lesión de rodilla y una hernia discal dos semanas antes del campeonato de España, durante dos años seguidos, siempre terminaba compitiendo. En su último año en Cheste tuvo un gran inicio de temporada que le hizo pensar en el oro nacional, un sueño que terminó siendo una gran lección deportiva.

«Llegué a Santiago de Compostela a pelear por el Campeonato de España y el primer combate lo perdí. Sin opción a la repesca. Fue una sensación de estar cohibida, desmoronarme en el momento y pensar que había llegado para poder ganar el campeonato. Enseguida me levanté y ya estaba pensando en lo siguiente.»

Venecia: la primera medalla internacional

Debutó a nivel internacional en Salzsburgo en la prestigiosa Serie A, donde la Federación de Kárate de la Comunidad Valenciana pudo enviar a varios karatekas con ayuda del Proyecto Fer. Fue una de las pocas en pasar la primera ronda, lo que le dio mucha fuerza y le terminó llevando a la Venice Cup.

«Al ser algo tan individual, puedes desmoralizarte un montón, debes tener mucha fuerza de voluntad y mucha autocomprensión para no hundirte si pierdes.»

Patri Peso participó en categoría senior por la mañana, donde quedó cuarta por «una decisión arbitral». Sin mucho descanso, esa misma tarde ya empezó el cuadro sub-21 en el que llegaría a metiéndose en la pelea por el bronce por segunda vez en el día. Pese a los seis combates que llevaba y la fiebre que le causó el estrés, consiguió vencer a la veneciana y colgarse su primer metal internacional.

«Íbamos empate a cero todo el rato. A cinco segundos del final, pensaba que, al ser veneciana, por decisión arbitral el combate se lo llevaría ella. Me la jugué, le solté una… Le di un puñetazo tan fuerte que la tumbé en el suelo. La amonestaron por quejarse, me dieron el punto, era la ganadora. Estaba que no me lo creía. Fue un subidón.»

 

El dinero y sus metas, un equilibrio difícil de sostener

Durante toda su trayectoria deportiva ha contado con el apoyo de su madre, tanto en lo afectivo como en lo económico, ya que, pese a que imparte clases de kárate a niños pequeños, no es suficiente para sufragar todos sus gastos. Un tándem que hace que cada combate ganado no solo sea Patri la ganadora, sino toda la gente que tiene detrás.

«Quiero tener la carrera que estoy estudiando, quiero seguir compitiendo a este nivel y me toca trabajar para ir a todos los campeonatos. Lo más pronto que llego a casa es a las 10 de la noche. Si te lo regalaran, no molaría tanto

Justo es esa función la que más le motiva: formar. Enseñar todo lo que ha aprendido en dieciséis años, los valores del deporte. «Ayudar a los pequeños, como hicieron conmigo cuando era pequeña», es algo que tiene muy presente y da más valor a los logros más recientes. Ya que para ella, hasta sacar una medalla nacional es «muy difícil» ya que compiten los mejores, como Sandra Sánchez.

«Es un deporte que te juegas toda la temporada en tres minutos, eso te induce a un estado de nervios y tensión que es muy complicado llevar. Haber perdido y ganado muchos combates, me ha hecho querer seguir dándolo todo por el kárate

Si la mejora llega también en el nivel económico, su objetivo es «seguir compitiendo en el circuito mundial de la Serie A». Sabe de la dificultad, pero estar entre los mejores es algo que le «apasiona». Una forma de vida que seguirá formando parte de ella un año más.

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