La relación entre el béisbol y Rubén Fernández va mucho más allá que la mera práctica de un deporte. Un vínculo muy especial que empezó con 11 años, cuando se apuntó al Villalbilla Béisbol Club. Previamente ya había tenido su primera experiencia con un bate, en un verano en su natal Alcalá de Henares. Lo que no sabía él, es que a partir de ese preciso momento, su vida daría un giro de 180º.

Esa primera experiencia fue la que le hizo engancharse al béisbol y recalar en el Villalbilla. Sus ganas de aprender y disfrutar con su práctica, lo llevaron a un campus celebrado en Cheste, donde conoció de la mano de Francisca Martínez los planes de Especialización Deportiva de la Federación Valenciana en la localidad de la Hoya de Buñol.

Así pues, con 14 años Rubén dio el valiente paso de irse a Valencia, internado, por su amado deporte. Y en Valencia sigue, a sus 18 años, defendiendo al Antorcha y a la selección española, y recién aterrizado de Alemania después de aprovechar una oportunidad que no podía dejar pasar.

Un tren que había que coger

No me lo pensé dos veces”. Así es como responde Rubén Fernández al ser preguntando por aventura en Alemania. Le ofrecieron ir como interno a Regensburg, en una de las academias más potentes y prestigiosas del béisbol alemán, con una estructura e instalaciones muy profesionales. “Sabía que si quería seguir progresando, era una oportunidad muy buena”, comenta el joven deportista, quien además consiguió con el Regensburg el campeonato alemán sub18.

La adaptación a un nuevo país no fue un problema. Como confiesa, el idioma es lo que más respeto le podía dar, pero sin embargo en 24h ese miedo ya se había disipado: “No me costó adaptarme. Me preocupaba el idioma, si me podría adaptar a hablar todos los días en inglés, pero me costó un día. Los alemanes te ayudan en todo. Desde el primer día me sentí como en casa”.

Rubén habla de esta experiencia como “inolvidable”, y de la cual ha aprendido mucho más allá de lo deportivo. “He mejorado tanto deportivamente como mentalmente. Irte a vivir solo con 18 años durante 8 meses, me ha aportado mucho. Ojalá otra gente tuviese esa opción”, explica. Si le ofrecieran una oportunidad de características similares, su respuesta está clara: “Me voy de cabeza. Estas experiencias se dan solo una vez en la vida, no te lo preguntan dos veces”.

El béisbol valenciano merece un respeto

Rubén ya ha finalizado su programa en Alemania, y ahora se prepara para disputar con el Antorcha la División de Honor, la categoría más fuerte a nivel nacional. Con la experiencia de haber salido a jugar fuera de España, valora el nivel del béisbol local: “Aquí se juega un béisbol diferente. Se hace más con el corazón. Los españoles estamos evolucionando poco a poco, pero jugamos bastante bien. Y en Valencia tenemos un buen nivel.”

Para quien también tiene buenas palabras es para su club, el Antorcha. “Es un equipo que a la primera te acoge, desde el primer momento. Siempre están buscando gente para hacer crecer el beisbol”, explica Rubén, con cierto tono de orgullo a formar parte del club valenciano. “Soy entrenador también. Cuando ves cómo a las semanas, niños nuevos que están empezando, obtienen resultados y se ponen felices por ello, es una sensación que me encanta”, añade.

«No creen que el béisbol pueda progresar»

Una de las principales reclamaciones del béisbol valenciano es la necesidad de construir un nuevo campo en la ciudad. València tan solo tiene un campo, y eso pone en complicaciones la organización de entrenamientos, partidos, etc. “Si tuviéramos otro campo, podríamos mejorar bastante, tendríamos más días de entrenamiento y podríamos acoger a más niños. Además la gente vería más el béisbol”, recalca Rubén, comparándolo con Alemania, donde entrenaba 5 días a la semana.

Rubén tiene la sensación de que no se le ve progreso al béisbol, y por eso no apuestan por ello. Sin embargo, el deporte sí que está experimentando un crecimiento. “Está mejorando cada vez más. Están saliendo más equipos y cada vez más competitivos”, apunta.

Representando a España

Rubén Fernández recibió este verano la llamada de la Selección Española Sub18 para disputar el Mundial celebrado en Corea, donde el combinado nacional acabó en octava posición. “Fue increíble. Los coreanos incluso nos pedían fotos. Nunca había ido tan lejos, a un lugar como ese”.

Recuerda esos momentos con gran emoción y orgullo. “Quitarte la gorra, mirar a la bandera y escuchar el himno nacional, es lo máximo. Es un honor. Estoy aquí representando a mi país, voy a dar el 100%”, relata Rubén.

“Cuando me dijeron estás convocado para la preselección de la selección española, la alegría fue inmensa. Es un premio al esfuerzo que hemos hecho”

“En esos campeonatos, dicen: ¿España? ¿En España hay beisbol?”, y tanto que lo hay. Los españoles dejaron en buen lugar el nombre de su selección. “Todas las cámaras mirándonos, diciendo, qué coraje, qué corazón. Ahora están viendo cómo España está en el mapa del béisbol, y que está para competir”, explica orgulloso.

Todo por el béisbol

Como hemos visto, la vida de Rubén Fernández gira alrededor del béisbol. Sin embargo, es una persona centrada y tiene muy claras cuáles son sus prioridades: “Los estudios no los sacrifico. Es lo primero”.

Obviamente, para triunfar, se deben sacrificar muchas cosas. Horas y horas de entrenamiento, en vez de, por ejemplo, salir con los amigos por ahí. “Te quita mucho tiempo, pero para mí ese tiempo no cuenta, está bien invertido y no me molesta quitar tiempo de mi vida por el béisbol. Es el deporte que amo”, aclara.

Para conseguir un sueño hay que trabajar duro. Es algo que tiene muy en mente. Pero, ¿cuál es su sueño? “A un año vista, sería estar en la liga universitaria de EEUU, con una beca para estudiar y jugar”. Un sueño con el que demuestra muy claramente la ambición que le caracteriza.

Rubén Fernández concluye la entrevista agradeciendo a sus más allegados, el apoyo durante estos años: «Gracias a todos los que habéis hecho posible que siga creciendo en el béisbol. Gracias a mis padres y a mi hermana por aportarme en todo momento, y gracias a mis entrenadores y amigos que me han enseñado este maravilloso deporte, el que quiero y siempre querré».

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