En 2011 un profesor de Educación Física del colegio La Almazara de San Vicente del Raspeig estaba consultando un catálogo de material deportivo para poder prepararse clases interactivas para sus alumnos de Infantil y Primaria cuando de pronto vio unos vasos que despertaron su interés pero, sin saber su utilidad, continuó con sus tareas.

Pasadas unas semanas, viendo un episodio de la serie de animación Phineas y Ferb algo despertó su atención. El villano Heinz Doofenshmirtz veía que su hermano le ganaba en todo menos en una cosa: apilar vasos rápidamente. Algo que podía parecer muy básico pero que detrás lleva un trabajo descomunal para poder mejorar el ritmo de movimiento.

El día que visionó la secuencia en la que el científico malvado apilaba vasos se acordó de aquel catálogo de material. Lo volvió a buscar y se puso a investigar hasta que dio con la Asociación Nacional de Stacking que prácticamente llevaba un mes creada. La entidad, al recibir el correo que les envió, estaba encantada de poder enseñarle este nuevo deporte emergente pero que todavía no había llegado a España.

Así es como Alberto Méndez descubrió esta actividad que ha revolucionado sus clases y que cada día más profesores tratan de impulsarlas. Para poder darla a conocer se llevó a cabo un fin de semana de formación en el que más allá de profesores de Educación Física acudieron maestros de diferentes ámbitos y amantes del deporte.

Nadie sabía absolutamente nada. Yo había mirado algún vídeo para saber de qué iba aunque no teníamos ni las normas ni nada pero a todos nos llamó muchísimo la atención. Como docentes, no solo le veíamos la vertiente deportiva, sino todos los beneficios que aporta para el desarrollo motor de los alumnos”, repasa Mendez en YSN.

Esta andadura arrancó en Estados Unidos cuando un profesor lo instauró en su escuela como una labor formativa y posteriormente quiso difundirlo por todas las del estado para enseñar sus beneficios. Poco tardaría en llegar a otros países como España que desde 2011 lleva instaurado en algunas aulas.

Tras ese proceso de aprendizaje Méndez dio el salto a ponerlo en práctica con sus alumnos y al año siguiente ya organizaron el primer Campeonato de España en San Vicente del Raspeig. “Cada vez son más los profesores que lo instauran en sus clases. A los niños les encanta. Seguimos haciendo campeonatos porque lo siguen demandando«.

Pese a ello, él pensaba que sería fruto de una moda pasajera pero «afortunadamente no es así porque cada vez somos más”. Los alumnos se sienten entusiasmados niños ante esta disciplina que ejerce una función esencial para que disfruten poniendo en marcha muchas de las virtudes que lleva el stacking. En los vídeos (a velocidad normal) se puede apreciar el ritmo al que tienen que moverse las manos y la mente.

Función educativa esencial para los niños

Aprovecho que estoy desarrollando las habilidades motrices con mis alumnos para introducir actividades con el material de Stacking. Los niños van mejorando, se van ilusionando, quieren ir a competiciones… les dedicamos tiempo a que sepan jugar”. Pese a ello no puede dedicar sus clases únicamente a este deporte de modo que las familias compran el material porque los niños piden jugar en casa.

También es una herramienta muy útil para fomentar la escritura adecuada porque el sentido en el que se apilan los vasos es el mismo en el que escribes, potenciando los dos hemisferios cerebrales. “Se trabaja muchísimo la atención, lo que supone una gran ayuda porque cada vez tenemos más alumnos a los que se les tacha de hiperactivos, dispersos o con déficit de atención”.

Una de las razones por las que más le gusta este deporte es por la motivación que muestras sus alumnos y sobre todo porque se juega con las manos. «Precisamente la influencia que tiene el fútbol en nuestras vidas hace que para los niños manejar las manos sea un ‘problema’ y son mucho más habilidosos con los pies”.

El sueño mundial

Toda gran historia comienza con un sueño y en el caso del colegio La Almazara era llevar a un alumno a un Campeonato del Mundo de Stacking. Trabajaron con mucho entusiasmo para ello hasta que en 2016 Raúl Fuentes Fuster, hermano del ciclista de BMX Alejandro, consiguió una plaza y actualmente sigue luchando por mejorar cada día, como se puede apreciar en los vídeos, pese a estar en el instituto.

Ahora, dos años más tarde, y tiendo el próximo mundial en Mollina (Málaga) durante el mes de abril de 2019, el reto es que sean más los jugadores formados en este colegio que puedan participar.

La gran misión que está todavía pendiente es conseguir que este deporte sea federado para tener una mayor regulación y porque esto supondría la entrada de alguna ayuda económica, puesto que las familias tienen que costearse los viajes. Desplazarse por España supone un coste considerable pero cuando se trata de marcharse fuera de Europa las cifras se disparan a unos niveles extremos.

Es complicado sacar dinero para los viajes. No hay nadie que nos ayude para estas cosas”. Los desplazamientos a Orlando, Melbourne, Corea del Sur o Taiwán no son para nada baratos y sin ayudas hace que todo sea mucho más complicado.

Méndez tiene la suerte de que las fechas en las que se celebra el mundial suele estar de vacaciones pero hay otros participantes que por trabajo o estudios no pueden acudir al gran acontecimiento que reúne a personas de todas las edades.


Fotos: Alberto Méndez / Vídeos: Rosi Fuster

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