La lógica se ha terminado por imponer. Finalmente y ante la situación de crisis y de emergencia generada por el coronavirus Covid-19, que por desgracia sigue expandiéndose hacia más países, la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio que se iban a disputar este mismo verano ha decidido aplazarlos.

Durante los últimos días, diferentes equipos y diferentes federaciones del mundo hicieron crecer la presión para lograr este objetivo afirmando que sus deportistas no iban a competir en sus respectivas competiciones. Una de las más potentes fue la de Estados Unidos y su equipo de natación, quienes compartieron un comunicado a través de su cuenta oficial en Twitter afirmando que lo principal es la salud y pidiendo que se pospusieran los Juegos Olímpicos.

A través de un comunicado, el Comité Olímpico Internacional (COI) reconoció que durante las próximas semanas iban a estudiar «diferentes escenarios entre los que se contemplan tanto mantener las fechas previstas como aplazar los Juegos Olímpicos» y moverlos a otro mes y a otros días. Según el propio COI, este pequeño plazo iba a ser el ideal para tomar la mejor decisión aunque todo parecía indicar que la competición será aplazada.

Y así, apenas dos días después, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, ha afirmado que el Comité Olímpico Internacional ha aceptado la propuesta de aplazar al próximo año 2021 los Juegos Olímpicos que se iban a disputar en Tokio este mismo verano. El propio COI lo ha hecho oficial a través de un comunicado.

La noticia, aunque esperada, supone un duro golpe para el deporte mundial y también, evidentemente, para el deporte valenciano. Muchísimos y muchísimas deportistas de la Comunitat Valenciana iban a tener presencia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Además, el Proyecto FER había centrado gran parte de sus esfuerzos en poder acompañar a la mayoría de sus deportistas en su camino hacia estos Juegos.

Aún así, la decisión es la más correcta ya que todas las competiciones deportivas están prácticamente paradas. Además, haber celebrado los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 hubiera supuesto un arma de doble filo para el espíritu olímpico. Y es que muchos países hubieran llegado sin preparación alguna.

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