La Cuna de Campeones -conocida también como la ‘casa del motociclismo’ de los pilotos valencianos- está a las puertas de una de las temporadas más ilusionantes de su historia. Después de cerrar la anterior con grandes números y, sobre todo, constantes ascensos de sus jóvenes deportistas a categorías superiores -incluso mundiales-, ya preparan el comienzo de una forma muy prometedora.

Y, como explican sus adeptos, “no es para menos”. La escuela comandada por el expiloto mundialista, entre la temporada de 1987 y la de 1994, Julián Miralles, se ha convertido en los últimos años en una de las mayores propulsoras de jóvenes talentos. De hecho, han engrosado el listado hasta tal punto de hacerse un hueco entre las escuderías más importantes del país.

Los valores, por encima de todo

Pueden hacer gala de ello -por encima de los directivos- los propios pilotos, que son los encargados de trazar su futuro, y actualmente su presente, en los circuitos, tanto autonómicos como nacionales o internacionales. “Nosotros hacemos todo lo que podemos y más para que brillen sobre la pista, pero son ellos los que llevan la moto”, reconoce Miralles.

Además, con el objetivo de seguir la línea de evolución y mejora de estos últimos cursos, insiste en los valores de la escuela y la necesidad de seguirlos si se quieren repetir los éxitos del 2018: “Fue un gran año para todos, pero -si queremos volver a estar en boca del público como referencia nacional- debemos estar más unidos que nunca y ayudar a los compañeros. Es necesario para crecer”.

Una oportunidad irrepetible

De este modo, Miralles anima a todos los chicos a preparar la nueva campaña desde la ilusión y el compromiso. Sobre todo por lo que representan, ya que “por desgracia hay muchos más niños que también querrían estar aquí, y es una pena que no sea así, pero la existencia de plazas limitadas no lo permiten, por lo que el resto debéis aprovechar la oportunidad”.

Y, en todo momento, contando con la seguridad y confianza que transmiten desde la Cuna. Además, de la efectividad de resultados. Puede certificarlo Filip Salac, el último piloto de la escuela en dar el salto al Mundial de Motociclismo. A él podría sumarse Jaume Masià, entre otros, que también pasó de vestir sus colores a dar el salto a la élite.

Así pues, con la conclusión de la pasada temporada y el reparto de las becas entre los nuevos aspirantes, la Cuna de Campeones ya cuenta los días que restan para iniciar el curso de 2019 con la mejor de las sensaciones. Por ello, mientras los motores rugen, los pilotos se enfundan sus nuevos monos y los circuitos aguardan la llegada de todos ellos. Porque los éxitos del 2019 están por llegar.

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