A su lado desde hace algunos meses está Carlos Iborra, un preparador físico de Alberic que se cruzó en su camino justo cuando más falta le hacía. Porque en ese momento Canet lideraba la categoría de Moto 3, pero algo no iba bien en su interior. Las carreras y entrenamientos a lomos de su KTM le dejaban físicamente destrozado, y tanto él como su entorno profesional y personal sabían que algo tenía que cambiar.

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El punto de inflexión

Actualmente Arón Canet es otro. En su cuarta temporada dentro del Mundial pelea por el título y se ha centrado mucho más, tanto dentro como fuera de la pista. Ha madurado en todos los aspectos, y estos son detalles que no todos conocen cuando ven a un piloto por televisión o tras las carreras.

Los campeones se forjan a diario y se construyen con sacrificio, compromiso y voluntad, virtudes que está potenciando la relación profesional con su preparador físico Carlos Iborra.

“Debíamos saber sus puntos débiles y reforzarlos, y luego prepararlo física y mentalmente para la carrera. Trabajar a partir de sus defectos para mejorar”, apunta Carlos sobre los primeros contactos con su pupilo, quien ve recompensada sobre la pista la extrema dedicación y el cuidado que está teniendo con su preparación.

Lleva más de una década preparando a deportistas de diferentes niveles y procedencia. “Cada uno es un mundo”, confiesa sobre una labor que incluye “un 20% de trabajo y un 80% de empatizar y entender lo que necesita el cliente, ya sea deportista de élite o no. Cada uno tiene su esencia”.

Los comienzos nunca son fáciles, y lo primero que Canet necesitaba era bajar peso para una carrera dos semanas después. Ese fue el punto de partida para forjar una alianza que debe impulsar más si cabe a un piloto que está, ahora más que nunca, convencido de sus posibilidades y de los frutos que puede darle, tanto en imagen de cara al exterior como especialmente sobre el asfalto, el compromiso adquirido con su cuerpo y mente.

“El piloto es él, porque yo entiendo de preparación física. Lo que hice fue marcarle las pautas y enseguida logramos que se fuera tanto el dolor de hombro, como el de lumbar y el tríceps, algo que venía afectando a Arón. En una semana bajó de peso y ya hizo segundo puesto en la carrera de Barcelona”, destaca Carlos, quien además de trabajar con Canet en su centro en Alberic también le ha estado acompañando en las carreras del Mundial de Moto 3.

Y es que “un kilo arriba o abajo se nota mucho sobre la moto en el Mundial de Motociclismo”, indica el preparador físico valenciano que junto al mítico Max Biaggi, director del equipo KTM donde corre Canet, contribuyen al éxito y al renacer de esta perla de 19 años.

El talento sin trabajo no sirve

La cuestión no es que Arón Canet antes no trabajara, sino que ahora trabaja mejor y le saca más partido a su cuerpo gracias a la conexión personal y profesional que ha surgido con Carlos Iborra.

Un accidente en el pasado cuando salía a entrenar en bicicleta castigó la confianza de Canet, que ahora sin embargo ha recuperado la fuerza para dar el 100% en cada entrenamiento sobre el asfalto y dentro del gimnasio junto a su ya inseparable preparador físico.

“Tenía que darle algo que no hubiera visto en su vida, y él ha entendido que esto va de trabajar y trabajar, porque el talento sin trabajo no sirve de nada. Ni a él ni a nadie”, asegura Carlos, que cada semana queda con Arón para aportar el toque físico y psicológico que el piloto de Corbera necesita antes de volver a subirse en la moto para cada carrera.

“Lo mejor es que Arón Canet se ha convencido de que para ser campeón del mundo hay que hacer algo más que tener talento y estar encima de la moto”, añade sobre la evolución en el piloto surgido de la prestigiosa Cuna de Campeones del Circuit Ricardo Tormo, que acaba de bajarse del liderato del Mundial aunque protagonizando una espectacular remontada en Alemania para acabar tercero tras partir desde el puesto 22º.

El complemento perfecto

Cuando están juntos uno puede sentir que hay complicidad, que la confianza mutua ha crecido con el paso de las semanas y que, más que preparador físico y piloto, ya son dos amigos que comparten un mismo objetivo y se divierten trabajando en busca de ese reto.

Pero no hay tiempo que perder ni espacio todavía para la confianza porque, como bien recuerda Carlos, “aún no hemos ganado nada. El Mundial es el objetivo y luego, si es posible, subir a Moto 2 con un buen equipo”.

“Arón transmite una seguridad y tranquilidad impropia de un chaval de 19 años. Por eso está capacitado para ser lo que quiera, siendo él mismo su peor enemigo”, advierte su preparador físico, el compañero de viaje ideal y quizá ingrediente que faltaba para cocinar al próximo campeón del mundo de Moto 3.

Con Arón hemos hecho que vuelva a confiar, a tener la ilusión de hacer las cosas bien”, añade.

“He cambiado totalmente”

Gran desconocido dentro y fuera de la parrilla, muchos juzgan al valenciano por su imagen con los tatuajes o por referencias externas, pero no se acercan a profundizar en su figura. Y Canet ha cambiado mucho esta última temporada, especialmente en unos meses en los que la preparación física le ha dado ese impulso necesario para seguir subido a la buena ola que arrastra del principio del Mundial.

Tiene a tiro el liderato de la general de Moto 3 y la reciente remontada para acabar en el podio de Alemania es un estímulo positivo que alimenta su ilusión para el futuro, teniendo todavía muchas carreras que disputar en este 2019.

“La gente no conoce su trabajo y sacrificio, su renacer como piloto y persona. No es fácil llevar a un motorista, se juegan la vida en cada carrera y entrenamiento y sus decisiones tienen que ser siempre muy buenas encima de la moto. No es fácil gestionarlo”, destaca Carlos, que desea poner en valor todo el esfuerzo que sigue haciendo Arón Canet para crecer sobre la moto así como en la manera de afrontar el trabajo fuera de la pista.

Es un tío trabajador, constante y con ganas de hacer las cosas bien. No es una estrella de Hollywood cuando viene aquí a entrenar a Alberic, sino que viene riéndose y habla con todo el mundo”, resalta.

Como “increíble” califica la evolución el gran protagonista sobre la moto, quien cuenta así los primeros pasos de la relación. “Buscaba a un preparador físico como Carlos Iborra para bajar 4 kilos de grasa en dos semanas que tenía de parón, antes de la siguiente carrera. Él lo consiguió, y nunca había estado tan centrado como ahora junto a Carlos”.

“He cambiado totalmente, y creo que debemos seguir así. Hemos trabajado todos mis defectos y seguimos trabajándolos, y cuando no nos salen las cosas en la pista ahora sé que debemos trabajar más porque así es como acabarán saliendo. Recientemente en Alemania todo salió bastante bien, y así vamos a seguir”, reconoce Canet, cuya trayectoria en el presente curso apunta a que estamos asistiendo a la madurez personal y deportiva de una de las grandes perlas del motociclismo valenciano y español.

Y con la humildad que le caracteriza, resalta que “aún nos queda bastante para ser campeones del mundo. Pero el que algo quiere algo le cuesta, y así debe ser”.

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