El último fin de semana de junio, además de permitirnos arrancar una de las páginas del calendario, nos regaló uno de los momentos más emotivos en el mundo del motor. El Circuit Ricardo Tormo de Cheste celebró la primera carrera de motociclismo inclusivo. La Handy ESBK tomaba el protagonismo por primera vez en España y lo hacía en la localidad valenciana.

Sin duda, el Circuit vivía un momento histórico que en YoSoyNoticia.es hemos querido recoger. Y para ello, hemos querido en lo que vulgarmente se conoce como «ir de paquete» en la moto de Luis José Martínez, el piloto de Kawasaki que se impuso en la primera carrera. Casco puesto, arrancamos para conocer a un auténtico campeón que nació sin mano izquierda y que es capaz de regalarnos una lección a cada kilómetro.

Si Francia o Italia ya hacían carreras de este tipo, ¿por qué en España no?

Madrileño de nacimiento, asturiano de familia y alicantino de corazón. Así es Luis José Martínez, un auténtico campeón tanto sobre la moto como fuera de ella. De hecho, él tuvo mucho que ver en la celebración de esta carrera, algo que para nuestro protagonista era vital.

Sin duda alguna, que se viviera un evento como este en España debía ser fundamental por la visibilidad que reciben merecidamente unos auténticos héroes: «Es muy importante. En otras disciplinas deportivas siempre hay unas pruebas específicas para personas con discapacidad. ¿Por qué no en el motociclismo? Y más en España, que tiene mucha afición. Tenemos campeones y tenemos muy buenos circuitos. Nadie entendía por qué en Francia o Italia sí se hacían estos eventos y en España no».

El éxito de la prueba y todo lo vivido sobre el ardiente asfalto de Cheste sirve para pensar que habrá más eventos de este tipo. Al menos así lo transmite el propio Martínez: «Ha sido un éxito y ya no por el nivel deportivo, sino por el nivel humano. Los retos a los que se han sobrepuesto las personas han sido increíbles. La Federación lo ha visto, lo ha vivido y seguro que tendremos fechas el año que viene. Todos piensan en la importancia de las carreras inclusivas. Ha gustado».

Y es que hay que tener en cuenta que esta prueba, la Handy ESBK, no es una carrera más. Se necesitan más comisarios para estar preparados ante cualquier imprevisto o, por ejemplo, para poder subir a los pilotos a sus motos, asistirlos de manera más rápida en las caídas…

Nunca he querido ningún trato de favor. El reglamento debe ser igual para todos

Seguimos acelerando y quemando rueda junto con Luis José para conocer su faceta más personal. Con su discapacidad congénita, el alicantino de adopción siempre lo tuvo claro: quería estar encima de una moto: «Empecé haciendo tanda y me saqué el título de entrenador profesional en la Universidad Politécnica de València. Iba dando clases en tandas, luego rodaba yo mismo… Comencé a hacer pinitos en Campeonatos Autonómicos y siempre compito contra gente sin ningún tipo de discapacidad«.

Como suele ser habitual, la discapacidad de Luis José nunca fue un impedimento. De hecho, nuestro protagonista compite con todo tipo de pilotos y siempre rechazando las posibles ‘comodidades’ que podrían ofrecer: «Nunca he querido ningún trato de favor. Si el reglamento dice una cosa, la dice para todos. Yo me he buscado la maña y la forma de hacer las cosas.

Y, como también suele ser habitual, los inicios no fueron fáciles para un piloto al que le falta la mano izquierda: «La gente sí miraba raro y pensaba que me iba a caer, que les iba a llevar conmigo… En vez de ayudarte, te toca demostrar más que los demás. Una vez lo haces, las bocas se van cerrando. El espíritu de superación de la gente es brutal. Si quieres conseguir algo, el único impedimento eres tú mismo».

Eso sí, Luis José nos regala una anécdota cuando comenzaron las competiciones con Kawasaki: «Cuando empiezo, no comento que me falta una mano y cuando el director general y el deportivo de Kawasaki España me ven y saben que soy el piloto se preguntaron cómo iban a explicar que el dinero de la inscripción no se devolvía. En esas competiciones hay tiempo mínimo y si no lo haces no puedes salir a rodar. No solo pude hacer el tiempo mínimo si no que, además, en la primera carrera y con lluvia iba sexto en entrenamientos».

Y es que, en eventos como los vividos este fin de semana en Cheste, los valores del deporte vuelven a superar sus particulares niveles: «Me ha gustado siempre competir y no todo es Moto GP. Hay muchos valores. Más que rivales, somos amigos. Hay muy buen rollo. En la pista somos rivales, pero si alguien necesita algo nos ayudamos porque yo lo que quiero es que la otra persona sea feliz cuando sube a la moto y pueda disfrutar de ella«.

Pilotar sin una mano es más difícil para los ojos que miran con sorpresa

Se nos hace prácticamente imposible dejar la moto y aparcar la conversación con Luis José. Cada frase genera entre una sonrisa y una lección, algo que no todos pueden hacer. Y es que, cuando uno le pregunta sobre cómo es capaz de pilotar una moto sin una mano, nuestro protagonista nos regala una frase que bien podría estar en cualquier campo de entrenamiento: «Pilotar una moto sin una mano es más difícil para los ojos que miran con sorpresa que para el que la pilota».

«El ser humano es increíble y tiene una capacidad de adaptación brutal. Cuando ves a una persona que le falta una mano, te preguntas cómo hará las cosas porque tienes las dos. Para el que no las tiene, cogerse o apoyarse es lo mismo. Está claro que no lo es puramente o físicamente hablando porque hay menos capacidades, pero te adaptas».

Sobre su manera de pilotar, Luis José lo explica con una naturalidad de quien se sabe campeón desde que se puso el casco: «El cuerpo utiliza el resto de elementos que tiene a su disposición. Yo, cuando tiro del embrague (mano izquierda), aprieto las piernas para no moverme, hacer menos fuerza con el brazo y poder soltarme una décima de segundo para poder accionarlo. No inclino tanto de derechas como sí de izquierdas, pero hablamos de tres o cuatro grados. Te acabas adaptando y encuentras tu nivel».

Hubo lágrimas. Fue todo muy emotivo

Comenzamos la última vuelta de esta particular carrera que bien podría convertirse en unas improvisadas 24 horas de Le Mans para conocer las sensaciones del piloto tras el evento de Cheste: «Cuando terminó, la Federación y el Circuito nos felicitaron . Hubo hasta lágrimas. Fue muy emotivo. Todos tenemos nuestros ídolos y todos pudimos vivir un momento intenso, de emoción… Muchos han podido cumplir sus sueños. Han visto que la gente nos apoya y vamos a tener carreras pronto seguro».

Llegamos a la línea de meta. Vemos a lo lejos la bandera a cuadros ondeando sobre una conversación que te reconcilia con el ser humano para que Luis José nos regale otra frase de las que apuntar en grande: «Lo bonito es que la gente que ha tenido un problema, que bastante dura ya es la vida, por un momento ha sido feliz y ha sonreído. Se ha sentido piloto y ha cumplido su sueño. Eso es lo principal y lo más importante».

Fotos: cedidas por Luis José Martínez.

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