Sergio García traza las curvas sin miedo; con la empuñadura de su motocicleta al borde del estallido. Mientras, pega sus rodillas a la carretera y fija la mirada en el próximo rival. Eso sí, siempre sin mirar atrás. Lo odia. A sus 15 años, el piloto de Burriana ha pasado de dar sus primeros ruedos con las minimotos a inscribir su nombre con letras de oro en el Mundial Junior de Moto3.

Es su vida; el hogar de toda la familia, que le inculcó los valores del motociclismo cuando apenas levantaba un palmo del suelo. Su padre desde el propio taller y el resto desde las gradas. La afición deportiva trascendió en un sueño personal que ya le ha aupado a la cima del Campeonato de España de 80cc y de PreMoto3, tras ganar todas las carreras.

Sergio García ya ha levantado el título del Campeonato de España de 80cc y de PreMoto3

De hecho, cuando habla sobre ello, se ve obligado a hacer un alto en el camino. El paso del tiempo y, sobre todo, el cúmulo de participaciones en diferentes eventos hacen mella en sus recuerdos. «Resultan prácticamente imposibles de retener, ya que competimos semanalmente. Aun así, la satisfacción de lograr una victoria es inolvidable», explica Sergio García de forma constante.

No lo puede evitar. Las vivencias del pasado invaden su conciencia, hasta el punto de ensalzar la figura de su padre. «Fue el promotor de todo esto; la personas que confió en mí desde el principio. Por ello, desarrollamos de manera conjunta un aprendizaje privado, ante la falta de un equipo consiste, irrepetible, llegando a las primeras posiciones con fundamento», rememora.

Mi padre confió en mí desde el principio, hasta el punto de desarrollar nuestro propia moto y equipo”, apostilla García

Nada pudo con él. Ni la exigencia de la categoría y ni siquiera las grandes sumas presupuestarias del resto de equipos, que empezaron a tutelarle. Primero a nivel autonómico y finalmente a escala nacional, con el gran llamamiento del Monlau-Estrella Galicia, la escuela que le garantizó la tranquilidad económica y deportiva en el devenir competición.

También la mecánica, ya que «cualquier cambio o reparación comenzaba a ser un problema». Sin embargo, con la adaptación del castellonense y el arranque de la presente campaña, los problemas se sucedieron hace dos semanas en Valencia. «Fue horrible. Pasé de ganar la primera carrera a romperme el fémur en la segunda con el arrollo de otra moto, que pasó por encima de mí», afirma García.

Pasé de ganar la primera carrera a romperme el fémur con el arrollo de otra moto, que pasó por encima de mí”, recuerda Sergio García

A su vez, insiste en la importancia de empezar el periodo de rehabilitación lo más pronto posible. «Es fundamental. En mi caso, apenas transcurrieron más de 24 horas desde que sufriera el accidente a la finalización de la operación», apostilla. Eso sí, no sin antes destacar que el resultado ha sido magnífico y que, pese a no llegar a Le Mans, volverá más fuerte que nunca a Montmeló.

Por ello, mientras estudia, completa el proceso de recuperación y hace las cuentas momentáneas del campeonato, el joven piloto de Burriana no cesa en su empeño de agrandar su triple sueño: dar el salto a los Mundiales de Moto3, Moto2 y Moto GP, además de llevar el nombre de su familia a lo más alto del deporte nacional e internacional.

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