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Entre el 1 y el 9 de mayo, el deporte de la Comunitat Valenciana tendrá un ojo puesto en Málaga. Esos dos días, el Rincón Fertilidad Málaga estará luchando con el Lokomotiva Zagreb por levantar el título de la EHF European Cup. Y en esa batalla estará una valenciana nacida en Mislata llamada Sara Bravo.

Bravo está viviendo su primera temporada en el Rincón Fertilidad Málaga. Tras su salida del CH Canyamelar antes de la desaparición del club y después de vivir dos campañas más que bonitas en el Atlético Guardés, la valenciana está viviendo un espectacular año en el que ya ha ganado una Copa de la Reina y una Supercopa de España. Y ahora, a por Europa.

El balonmano valenciano estará en una nueva final europea

A sus 27 años, Bravo está en el momento más dulce de su carrera deportiva siendo un ejemplo más del crecimiento y consolidación del balonmano femenino valenciano. Pasados unos días de la euforia europea, Bravo desgrana y reflexiona en YoSoyNoticia.es sobre su situación actual y sobre el deporte femenino.

El buen ambiente y la química han sido claves para llegar hasta la final

El pasado ya 3 de abril, el Rincón Fertilidad Málaga eliminaba en las semifinales de la EHF European Cup al Atlético Guardés. Ahora, la euforia ha quedado en un segundo plano ya que la Liga Guerreras Iberdrola regresa este fin de semana. Pero la ilusión y la felicidad se mantienen cuando Sara Bravo recuerda el camino hasta la gran final.

De hecho, cuando habla de claves, solo piensa en el equipo y en el vestuario: «Yo creo que ha sido vital la química del equipo, el buen rollo que hay entre todas. A nivel deportivo, diría que nuestro fuerte es la defensa. Durante toda la temporada estamos defendiendo muy bien y ha sido diferencial. Pero la armonía del vestuario ha sido clave también».

En lo puramente deportivo, Sara Bravo ensalza el crecimiento que ha encontrado el equipo partido a partido: «Lo estamos viviendo con mucha ilusión porque era algo que, cuando empezamos la competición, no esperábamos. Al final, como todos los años, vamos marcando objetivos y siempre intentamos crecer. Este año no sabíamos si se iba a suspender por la COVID-19, pero ronda a ronda hemos ido creciendo y ahora tenemos muchas ganas de que llegue la final».

Los sentimientos encontrados de ser jugadora de élite en un mundo no profesional

La pandemia de la COVID-19 ha demostrado, entre otras muchas cosas y por desgracia, que el deporte español está lejos de convivir en igualdad. Que no toda la élite deportiva se considere profesional ha supuesto un lastre increíble para muchas competiciones.

Por eso, la propia Sara Bravo comparte sentimientos encontrados cuando repasa sus éxitos más recientes: «Cuando firmé no esperaba nada de esto. Llegas y de repente, Copa de la Reina, Supercopa y final europea. Son sueños que vamos cumpliendo. Pero no lo celebras igual. Más allá de la COVID-19, no tenemos la visibilidad que merecemos. Pero tengo una Copa de la Reina y eso nadie me lo va a quitar».

La rebeldía de quien sabe lo duro que es llegar y demostrar la valía en un mundo que todavía tiene mucho camino por delante en su búsqueda de la igualdad. Y no solo hablamos de la sociedad. Los altos estamentos todavía no han fortalecido el tejido deportivo completo de toda España.

Lo único positivo es la visibilidad que, por fin, empiezan a tener todos los deportes: «Se echa en falta ese apoyo real. Aquí, cuando empezó la competición no teníamos protocolo y tampoco dinero suficiente para hacerlo. Es cierto que tenemos mayor visibilidad, pero necesitamos un empujón más sobre todo en la televisión. Lo primero que ves siempre es a un futbolista. También hay que promocionar más todos los deportes. El balonmano es muy bonito y engancha. Tenemos muchos éxitos y la gente no siempre se da cuenta».

En mi primer partido fuera de casa me eché a llorar

Volviendo a las pistas, es evidente que el crecimiento de Sara Bravo tanto individual como colectivo está fuera de toda duda. Ahora, en Málaga ha encontrado los éxitos deportivos después de crecer tras su salida del CH Canyamelar. Pero el destino es tan travieso que hizo llorar a la valenciana en su primer partido lejos de casa. Eso sí, de pura emoción.

Y es que su primer partido con el Atlético Guardés fue ante el CH Canyamelar: «Salí un año antes de que desapareciera y estuve dos temporadas en el Atlético Guardés y los inicios fueron muy bonitos. Mi primer partido con Guardés fue contra Canyamelar y en la presentación me eché a llorar. Estaba viendo a mis compañeras y rompí a llorar cuando dijeron mi nombre. Eran muchos años jugando con ellas. Pero luego agradecí el cambio tanto a nivel deportivo como a nivel personal».

Ahora, con el sueño de recibir la llamada de la Selección Española, Bravo disfruta del dulce sabor de levantar y tocar copas: «No pensaba que llegaría a conseguir un título así. Cuando era pequeña, con mi club no pude llegar a luchar por cosas grandes y con CH Canyamelar luchábamos por no descender. Y cuando llegué a Guardés ya optábamos a algo, pero no conseguíamos rematar. Y en Málaga, después de tanto tiempo, ha llegado«.

Fotografías cedidas por el Rincón Fertilidad Málaga: RF Málaga / J. Montoro – RFEBM / JL Recio.

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