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María del Mar Gómez ha decidido poner el punto y final a su trayectoria deportiva en el 40×20 siendo hasta el último día jugadora de Mislata, la localidad que le vio iniciarse en este deporte cuando apenas contaba con 8 años de edad.

Desde entonces muchas cosas han pasado en la vida de una deportista que, como todas, tiene una historia que contar y con la que también inspirar a las nuevas generaciones. Una de esas protagonistas que encuentras en Yosoynoticia.es, donde no salen los de siempre y el lugar donde poder dar voz a mujeres como ella.

Dos épocas muy distintas

María deja el balonmano en activo tras ser los últimos años capitana del Grupo USA Handbol Mislata de División de Honor Plata Femenina. El segundo escalón de un balonmano nacional que lucha por reverdecer viejos laureles, cuando el dinero afloraba y los proyectos mediáticos lucían en distintos puntos del país.

También en la Comunitat Valenciana, con aquellos míticos Elda Prestigio, El Osito L’Eliana o el Ferrobús Mislata, precisamente donde una joven María del Mar Gómez, extremo izquierda dentro de la pista, crecía como jugadora y persona. El final de la época dorada por las subvenciones públicas y grandes sponsors privados le pilló en su último año de Juvenil, cuando ya compatibilizaba los entrenamientos con su equipo con los de las mayores de élite.

Vivió el traslado del club a Ribarroja con Cementos La Unión, y posteriormente conoció las categorías más modestas del balonmano nacional hasta llegar a pisar Plata años después. Ese ha sido su techo deportivo, y la receta para lograrlo es el mejor ejemplo para los niños y niñas que empiezan.

“El sacrificio y el esfuerzo es clave. Yo he tenido que renunciar a bodas, bautizos o comuniones porque tienes un compromiso con el club y eso es sagrado. Por eso siempre les inculco a las niñas que cuando te comprometes es al 100% y contra viento y marea, y en ese aspecto quiero ser referencia para ellas”, explica la valenciana.

Haber cumplido más de dos décadas vinculada a su deporte le ha supuesto compaginar trabajo, estudios y balonmano, y actualmente además de su labor como entrenadora en la cantera de Mislata y ayudante en el Senior de DHPlata, también se encarga del cuidado de niños. Para ello estudió Auxiliar Infantil y Monitora en Tiempo Libre, y además ha trabajado de camarera y de lo que surgiera para seguir adelante.

Mucho tiempo ha pasado ya desde su época de canterana, en un período donde las familias no tenían que hacer tantos sacrificios económicos como ocurre en la actualidad.

“Hasta categoría Cadete lo pagaba todo Conselleria, los padres no pagaban nada aparte de las cuotas personales que abonábamos las jugadoras. Ahora las familias deben invertir cantidades económicas para poder hacer viajes a competiciones, y en ese aspecto creo que se ha retrocedido”, señala María del Mar, preocupada también por los efectos que la crisis de la COVID-19 puede tener en las bases.

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Mucho más mérito

Que las nuevas generaciones poseen más distracciones y oferta de ocio que la gente de otras décadas pasadas es una obviedad. El sacrificio y el compromiso con algo, en este caso el deporte, no es el mismo y María del Mar Gómez, entrenadora de Seniors y también de jugadoras Infantiles en el Grupo USA Handbol Mislata, puede dar fe de ello. “En mis tiempos era un lujo y una gran oportunidad entrenar primero con tu equipo Cadete o Juvenil, y luego con las mayores”.

“Ahora todo cuesta más, y muchas de las chicas de ahora solo quieren entrenar con un equipo porque dicen que son muchas horas, o cosas así”, añade. Cultura del esfuerzo se llama lo que tratan de inculcar a las canteranas, que en referentes como ella pueden encontrar un espejo en el que mirarse para no renunciar a su gran pasión deportiva.

“Me gustaría que vieran que después de los 18 años se puede seguir en esto del balonmano, estrechando lazos con las compañeras que luego pasan a ser amigas, y sin renunciar a jugar al máximo nivel. Por eso les inculcamos desde jóvenes que somos una pequeña gran familia en Mislata, y que vean que si trabajan les va a llegar la oportunidad en algún momento en Plata o en Liga Guerreras. Nunca se sabe en el deporte”, apunta la también entrenadora de la Selección Valenciana Femenina Cadete, con el título de entrenadora nacional en marcha.

Su última mirada va dirigida precisamente a los clubes que, con menos recursos y exposición mediática, recogen el testigo de aquellos ‘gigantes’ con pies de barro. Valora el “buen trabajo” que se está realizando a nivel balonmano femenino en la Comunitat, con proyectos como el suyo de Mislata, Castellón o Almassora en Plata, además de los Morvedre o el ‘Euro Elche’ en la máxima categoría. Es más, cree que lo de ahora es mucho más complicado y digno de elogiar que lo que existía hace dos décadas.

Ahora tiene más mérito que los equipos lleguen a jugar a Plata o a Liga Guerreras Iberdrola con grandes esfuerzos de los clubes, antes era a base de talonario con jugadoras fichadas de fuera. Nosotras en Mislata apostamos por la base y queremos que, dentro de unos años, la mayoría del primer equipo todavía tenga más gente formada aquí”.

Elena Martínez, de Mislata a la élite del balonmano femenino español

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