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María José Silvestre va a llevar el nombre de Bocairent y el de Valencia hasta Francia. Allí, concretamente en el circuito de Le Mans, esta valenciana de 53 años va a hacer historia al convertirse en la primera española en correr la prueba de las 24 horas subida a una bicicleta. Casi nada.

El formato de la prueba que se va a celebrar el próximo fin de semana del 24 y 25 de agosto es fácil de entender pero muy complicado de lograr. Para vencer tienes que hacer el máximo número de kilómetros posible durante esas 24 horas gestionando el tiempo de paradas. Además, puedes hacerlo en grupos de 2, 4, 6 y 8 personas. Pero también en solitario y eso es lo que ha decidido hacer María José Silvestre.

Hoy, en YoSoyNoticia.es acompañamos a esta pionera valenciana en su camino previo hacia una prueba espectacular que va a realizar en unos días mientras combina los entrenamientos con un negocio que también decidió llevarlo en solitario. Y es que María José Silvestre no solo conquista el kilometraje.

¿Si es aburrido? Para mí, cada vuelta es un mundo

¿Quién no se ha preguntado alguna vez si dar vueltas sobre el mismo circuito es aburrido? Es una pregunta simple, no cabe duda. Pero cuando hablamos de una prueba de 24 horas no buscamos el aburrimiento sino la fortaleza mental que tiene que tener cada deportista para no caer en la monotonía de un circuito y sus pianos.

Para María José Silvestre, cada vuelta es diferente por ver a gente totalmente distinta: «En la última prueba no llegué a la hora de parar. Estuve sobre la bici más de 23 horas. Mucha gente dice si es muy aburrido el dar vueltas, pero para mí cada vuelta es diferente. Los grupos que van muy rápidos van cambiando y vas viendo a gente nueva. A veces vas con unos, a veces van con otros… Es muy difícil tener 10 vueltas con la misma gente. Yo, al menos, nunca lo he podido conseguir».

Y, además de luchar contra la bici y la monotonía, también hay que hacerlo contra el tiempo y el sueño. Una historia curiosa de nuestra protagonista tuvo que ver con el mundo de la prensa: «En una prueba tuve que ponerme papel de periódico porque no tenía el chaleco para taparme. Pero sí lo pasé mal por el sueño. La semana anterior a una prueba lo pasé mal y llegué cansada. Hubo un momento en el que me dormía pedaleando y pensaba que me podía caer. Al final, paré y tomé algo de cafeína para poder continuar».

Cargas de entrenamiento que mezclan horas de sueño con kilómetros y kilómetros

La gestión de los tiempos en los entrenamientos y una buena preparación son partes vitales de todo deportista. Pero si hablamos de pruebas tan exigentes, más todavía. Por eso, María José Silvestre intenta combinar tiradas largas de kilómetros y de horas: «Los entrenamientos son progresivos. Intentas hacer una buena base para acumular kilómetros y tener un fondo importante. Hacer tiradas de 200 ó 300 kilómetros. Y luego, intento sumar días en los que pedaleo hasta las 23 h y luego, al día siguiente, salgo a las 07 h».

Y, evidentemente, los entrenamientos son más duros si cabe cuando se hacen salidas nocturnas. Por eso, nuestra protagonista lo tiene todo controlado al dedillo para evitar contratiempos innecesarios: «Este año hice un par de salidas de 24 horas. Las salidas nocturnas que hago entre semana voy conectada con el teléfono por si me pudiera pasar algo. Y los entrenamientos de 24 horas los hago acompañada y todos estamos conectados por si necesitáramos la ayuda de terceras personas».

También hay que tener en cuenta el tema de la alimentación, algo que también tiene medido de la mejor manera posible esta deportista valenciana: «El entrenamiento para Le Mans ya lo tengo. Ahora estoy en la etapa de recargar los depósitos en tema de alimentación con mucho hidrato de carbono. Lo que sí suelo hacer es quitarme la cafeína unos 15 días antes. No tomo ni café. Así, si necesito cafeína en la prueba, hace más efecto».

Todo lo que conlleva un negocio lo gestiono yo. Se hace complicado combinarlo todo

Para poner en valor (más si cabe) lo que va a realizar y lo que realiza María José Silvestre debemos conocer su faceta personal. Y es que su pasión por las bicis nos lleva a su trabajo: «Tengo una tienda de bicis. En verano, por las mañanas estoy atendiendo al público y a la tarde, al taller. Y, cuando acabo, salgo a entrenar un rato. Al final, acabo quitándome horas de sueño aunque se enfade mi entrenador. A veces salgo del trabajo a las 22 h y claro, hay que entrenar. Todo lo que conlleva un negocio lo llevo yo».

Si para los deportistas de élite es complicado compaginar estudios y entrenamientos, la historia de deportistas como María José Silvestre vale el doble. De hecho, su amor por las bicicletas se acabó por un tiempo, aunque no tardaría demasiado en volver: «Yo tenía una bicicleta de montaña e iba participando en pruebas. Dejé la bici de lado unos años y lo acabé notando para mal y dije ‘hasta aquí’. Tenía una bicicleta de carretera en la tienda y la cogí. Me costó volver al ritmo y volví a entrenar, conocí a gente que hacía rutas de 200 kilómetros».

La llama del amor volvió a encenderse gracias a su carácter ganador y a la gente que fue conociendo, que no hizo otra cosa que motivarla para todo tipo de pruebas: «Empezó a gustarme el tema de las tiradas largas y me ofrecieron participar en las 24 horas de Cheste. No me atrevía a hacerla sola y un cliente de la tienda se lanzó conmigo. Nos pusimos a entrenar y surgió la chispa. Hace ya 5 años de aquello y, desde entonces, participo en solitario».

Preguntada por sus participaciones en solitario, María José Silvestre da rienda suelta a su capacidad de superación y a su carácter ganador: «Siempre he pensado que compartir un reto con alguien está bien, pero si lo haces tú solo te quedas más satisfecho de tus logros. Sabes que has entrenado mejor, reconoces lo que debes mejorar y lo que haces bien. Y más cuando pienso en la edad que tengo, que veo a gente de la misma y no hacen nada de deporte».

Tomando ya la última curva antes de la línea de meta, le preguntamos a María José Silvestre por sus objetivos deportivos de cara a la prueba de Le Mans. Una vez más, esta valenciana solo quiere conquistar las metas más altas: «Me marco estar en el podio, quiero subir. Es la ilusión que tengo. Cuando ves las carreras de Moto GP o de Fórmula 1 y ves el podio quieres estar ahí, quieres vivir ese momento».

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