El hockey valenciano está de enhorabuena porque ha logrado sumar un nuevo metal a su palmarés gracias una vez más a Amparo Gil que con su equipo el Club de Campo Villa de Madrid, ha logrado meterse en la final del torneo continental más importante, y que además sigue dando pasos de gigante de cara a convertirse en un evento a marcar en rojo para todos los medios de comunicación, lo que supondría un espaldarazo impresionante para la disciplina.

En la final se enfrentaron al HC Hertogenbosch, el mejor equipo de Europa, que logró llevarse la victoria por 5-0. Pese a ello, las jugadoras están «muy contentas por el campeonato realizado porque es un logro, pero a pesar de la decepción de perder la final, en Holanda están a otro nivel, si cometes un error no perdonan y eso al final se paga”, nos cuenta Amparo.

Amparo Gil: «La mejor liga del mundo es la holandesa, al final vas a un club y tienen 8 o 9 campos para entrenar, incluso hay 22 equipos por club, es una pasada».

Amparo Gil durante la final. | FOTO: World Sport Pics

Jugar en Holanda es hacerlo en la cuna del hockey en Europa, al final «la mejor liga del mundo es la holandesa, al final vas a un club y tienen 8 o 9 campos para entrenar, incluso hay 22 equipos por club, es una pasada y el nivel al final se nota”, explica Gil. Este año «hemos conseguido un hito increíble, no teníamos ninguna plata, si dos bronces, pero nos quedaba esa espinita y lo hemos conseguido, un oro sería soñar, pero a un partido puede pasar de todo, ojalá me de tiempo  de lograrlo antes de dejar de jugar”, reconoce Amparo.

Toda su carrera fuera de Valencia

Tomar la decisión de salir de tu casa cuando tienes poco más de 18 años no es sencillo, sin embargo Amparo apostó por dar un paso más en su carrera deportiva. Ella salió de Valencia «con 18 años al centro de alto rendimiento de Madrid. En ese momento Valencia había muy poco hockey y fueron 5 años increíbles allí. Luego llegué a mi club, al final en el Club de Campo todo es mucho más fácil que en el resto de clubs y nos permiten compaginarlo con el trabajo y los estudios”, relata la subcampeona europea.

Tanto en Madrid como en Valencia «se están haciendo las cosas muy bien. Es cierto que hasta hace no demasiado, todo el hockey pasaba por Cataluña, pero e los últimos años en Madrid hemos dado un paso al frente y la cosa ahora está mucho más disputada. En Valencia pasa algo parecido, poco a poco se van dando pasos al frente, y eso siempre es positivo», nos cuenta Amparo.

Cuando ella salió de Valencia «el hockey venía de una racha buena, pero en los últimos años todo ha ido creciendo mucho, aunque todavía no hay ningún club en división de honor femenina y eso es bastante importante para fomentar las categorías inferiores con el atractivo de jugar contra las mejores, además eso ayuda mucho a crecer a los que están empezando”, analiza una de las mejores jugadoras que ha dado el hockey de la Comunidad Valenciana.

Sin embargo vivir del hockey es complicado. Depende del lugar en el que juegues «puedes ganar dinero para poder vivir, pero la realidad es jugar y trabajar, no hay gente que se dediquen profesionalmente a esto porque lo que te da, te puede servir para vivir al día pero nada más”, nos comenta la jugadora del Club de Campo madrileño.

El tener que ganarse la vida con una carrera académica, hizo que Amparo estudiase arquitectura y ejerza como tal en Madrid. Ahora trabaja en MRGO «un estudio de arquitectos de Madrid que la verdad es que me pone las cosas muy fáciles para poder competir. Con los entrenamientos no hay problema, porque entrenamos por las tardes y ahí ya he terminado de trabajar, pero cuando hay competición y necesito algún día para viajar, nunca han puesto problemas», concluye Gil.

Todavía tiene cuerda para rato, y aunque no piensa demasiado en la retirada, si es consciente de que el momento se va acercando, pese a ello no ha perdido un ápice de competitividad y quiere seguir marcando el paso del hockey nacional con su equipo y porque no, disfrutar de un oro olímpico, eso sí, desde la distancia, ya que desde que decidió apostar por sus estudios tuvo que dejar el combinado nacional, al que desea «la mejor de las suertes en las olimpiadas, ojalá logren algo grande».

 

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