Cristina Gómez, la joya de la corona de un squash español lleno de supervivientes | Yo soy noticia


España siempre ha sido un país de raqueta. Algo tenemos que nos ha convertido en referencia mundial y no ha hecho falta que llegase Rafa Nadal para certificar esa obviedad. Sin embargo, no solamente es cuestión de hablar de tenis porque nuestro país es una potencia en frontenis, en pádel y recientemente en bádminton gracias a esa leyenda que se llama Carolina y se apellida Marín.

Pero la cosa no se queda ahí porque el squash ya tiene unos brotes verdes bien crecidos. Es el caso de la murciana Cristina Gómez (6 de julio de 1998, San Pedro del Pinatar), cuyo crecimiento en el deporte no ha dejado de crecer desde que es una adolescente.

Hace apenas unos días logró su primer título internacional, un éxito que ha llegado cuándo y cómo debía, después de gobernar el panorama español con aplomo desde hace ya bastante tiempo. «Para mí, esto supone un extra de confianza en mí misma, como jugadora y como persona. A lo largo de mi carrera deportiva se han presentado diferentes obstáculos que me han hecho luchar con más fuerza para conseguir mis objetivos«, empieza explicando a Yo Soy Noticia.

«Después de mucho esfuerzo físico y personal, ha llegado el resultado. Esta última semana me he sentido como en una nube. He estado de resaca emocional porque no me creía lo que había conseguido»

El triunfo de la constancia

Ha celebrado a lo grande su trofeo en el PSA de Val de Marne, un torneo grande en el que se ha medido con algunas de las mejores del mundo, sin embargo, no quiere quedarse ahí y desafía a lo que tenga que venir por delante. «Ahora toca ya volver a la realidad. Ya me he demostrado a mí misma que puedo llevar mi cuerpo aún más al límite y conseguir más sueños».

Pero no hay que dejar de enfatizar este triunfo, el más importante de su carrera. «Ha sido muy especial porque era un objetivo que me quedaba por conseguir. Desde los 12 años que disputé mi primer Campeonato de España Absoluto, mi entrenador de aquella época, Ángel Pedro Pérez, me llevaba a un circuito de 13 kilómetros los domingos por la mañana y me decía lo siguiente», empieza contando.

«¿Sabes por qué estamos hoy aquí corriendo?, me preguntaba cuando me veía al límite y sin fuerzas. Estamos aquí entrenando porque tus rivales, hoy domingo, están durmiendo y esa ventaja que te llevan por ser mayores, tú la estas recortando cada domingo»

Esas palabras siempre fueron gasolina para su motor. «Estuve así durante dos años, hasta que llegó mi primera lesión», recuerda ahora cuando ya sabe lo que es ser tetracampeona de España. «Esas victorias han significado ilusión, sacrificio y lágrimas. Son el resultado de la ambición y la competitividad que desarrolló una pequeña de 8 años cuando cogió por primera vez una raqueta de squash».

De vuelta al presente y al momento actual, el squash no es ajeno a una situación mundial muy complicada a causa del covid-19. «Hay mucha incertidumbre en líneas generales, pero mi planificación pasa, en primer lugar, por el Campeonato de España, que será del 28 al 30 de mayo».

A partir de ahí tocará hacer las maletas y viajar por todo el mundo. «Tengo el Open de Dinamarca, que es clasificatorio para el Mundial», va explicando mientras matiza. «Al Campeonato del Mundo entran las 64 mejores del ránking y yo estoy la 72, así que en principio no entraría, pero a veces hacen torneos de esta categoría para premiar a los ganadores con entrada directa al Mundial. Ojalá pueda estar en él, que es Chicago el próximo mes de julio».

Y aunque luego apunta al Campeonato de Europa o a algunos torneos en Francia, China o Malasia, no quiere pensar mucho en ello por la actual situación en la que nos encontramos y donde el bienestar social prima por encima de cualquier evento deportivo.

«Me sentí desamparada»

Gómez ha conocido de primera mano todo lo que ha supuesto la pandemia y sus consecuencias. «Para mí el cambio ha sido brutal. Estuve viviendo 5 años en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid y las alarmas saltan cuando vuelvo de un campeonato en Canadá, el 9 de marzo del año pasado. Tres días después tuvimos que dejar rápidamente la residencia por la expansión del virus», va narrando la protagonista.

«Tres meses después recibo la noticia de que no me renovaban la beca del CAR por las restricciones y las nuevas formas de vida tras el confinamiento. Quisieron asegurar y favorecer a los deportistas de modalidades olímpicas de cara a los Juegos de Tokio»

No fueron momentos fáciles para ella, por eso ha supuesto tanto este triunfo internacional. «Me sentí desamparada una vez más. No sabía qué hacer, dónde vivir, dónde entrenar, no sabía si las competiciones iban a seguir adelante o no o si mi carrera deportiva había llegado a su fin…».

Se lee tan duro como suena en un talento deportivo como el suyo, pero esa fue la realidad. «Pasé unos cuantos meses con mucha incertidumbre. Estuve entrenando como pude en Murcia, donde las infraestructuras y los entrenamientos no son suficientes para mantener un alto nivel profesional».

Y cuando volvió la competición, todo había cambiado. «El protocolo sanitario es muy rígido. Así se nos permite competir con seguridad, pero eso general ciertas desigualdades. Solo se nos permite competir en países fronterizos o en España y aquí no disponemos de los recursos necesarios para hacer torneos de ese nivel, en Portugal apenas se juega a squash a nivel profesional. Por tanto, todo se reduce a hacerlo en Francia y eso afecta a nuestro ránking mundial».

Francia es una gran potencia en el mundo del squash y hacía ahí debe ir España, algo que confirma Cristina Gómez. «Tenemos un muy buen nivel ahora mismo, tanto en chicos como en chicas».

«En un futuro cercano, España podría llegar a convertirse en un país muy competitivo. Ojalá podamos disponer de más ayudas para que se creen buenos proyectos que ayuden a formarnos como profesionales»

El squash, deporte minoritario

Pero aunque el nivel de los deportistas va subiendo progresivamente, el squash sigue siendo un deporte minoritario y en el que solamente se puede sobrevivir más allá de nuestras fronteras. «Por desgracia, es muy complicado poder vivir de un deporte que no es olímpico. El squash te abre muchísimas puertas a nivel mundial y conoces a mucha gente de diferentes partes del mundo», describe sobre esta situación.

«Mira, en Estados Unidos, por ejemplo, las universidades ofrecen becas de estudios para ciertos jugadores y eso les ayuda a ser profesionales. En otros países, ser entrenadora de squash está muy bien remunerado, pero en España tenemos unas ayudas económicas pequeñas por parte de la Federación Española de Squash, del Consejo Superior de Deportes (CSD), de algunas comunidades autónomas o de algún patrocinador».

Eso es lo que obliga a los jugadores a salir fuera a buscarse la vida. «Para nosotros, una de las mayores fuentes de ingresos son las ligas en otros países. Los clubes te fichan y te ofrecen jugar en su equipo a cambio de unas condiciones y a la vez lo vas compaginando con tus competiciones en el circuito profesional. Yo he jugado la liga francesa, holandesa, suiza e italiana, pero ahora con la pandemia está todo muy complicado».

Por eso, la clave del squash está en lograr convertirse en deporte olímpico, un sueño por el que suspiran la mayoría de deportes que están en una situación similar. «Sinceramente, yo no sé muy bien como funciona todo esto. Creo que todos los deportes deberíamos tener reconocimiento en unas Olimpiadas. Sea el deporte que sea, porque se invierte mucho tiempo de nuestra vida personal para poder dedicarnos a ello».

Y aunque su mensaje final pueda sonar duro, Gómez solamente quiere reflejar la realidad.

«Estamos sin recursos, sin reconocimiento en los medios, sin infraestructuras, sin ayudas económicas, sin patrocinios, sin equipo profesional… y los deportistas tenemos la misma o incluso más capacidad de sacrificio que cualquier deportista olímpico»

 

Aviso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información ‘aquí’.

Aceptar Cookies