Lo de Gabriel Escobar (Leganes, 22 de julio de 1996) es algo que viene de familia, así de fácil puede explicarse su pasión y amor por el boxeo, ya que su hermano mayor también fue un gran púgil, aunque ahora está retirado y se ha convertido en uno de los mejores asesores que él puede tener. «En el confinamiento estuve con mi hermano y le volví a iniciar. Hice que me ayudara a mantener la forma y ya de paso le puse en forma a él», empieza bromeando el madrileño.

La importancia de Rafa Lozano, su entrenador

A las órdenes de Rafa Lozano, actual seleccionador nacional, Escobar ha madurado como deportista. «Él es uno de mis referentes, no podríamos tener mejores entrenadores en el equipo, no lo cambiaría por nada. Ellos son los que me han enseñado todo desde que llegué a Murcia -donde empezó a entrenar- con 16 años».

Eso sí, no se olvida de otras personas que han sido fundamentales en su carrera deportiva, especialmente de José María Tristán, quien fue su descubridor, y del legendario Javier Castillejo, otro de los históricos del cuadrilatero español.

Y es que lo suyo con el boxeo era una cuestión de tiempo porque el talento siempre acaba saliendo. Con apenas 16 años, y tras su primer Campeonato de España, la Federación ya se puso en contacto con él para que empezar a entrenar con el resto de la selección. «Estuve un año y medio en Murcia y después ya me vine al Centro de Alto Rendimiento de Madrid«, reconoce en unas declaraciones al Comité Olímpico Español.

«Fue un gran cambio para mí. Pasé de entrenar una vez al día y tener que saltármelo porque había otras cosas que hacer a estar completamente mentalizado en boxeo. Eso te hace mejorar mucho»

Además, la confianza que tiene en sus preparadores es total. «Algunas vez sí visualizo a mis rivales, pero es algo que no me gusta hacer demasiado. Eso se lo dejo a ellos y cuando tengo que subir al ring me dicen qué tengo que hacer», continúa explicando.

También ha contado siempre con el apoyo de su familia, algo fundamental en los primeros tiempos. «Es algo que viene muy bien. Siempre me han dejado hacer lo que me gustaba. Yo creo que nunca hay que olvidar de donde viene cada uno».

A debutar como olímpico en Tokio

Ahora mismo su carrera está en un momento decisivo, a apenas unos meses de debutar por primera vez en unos Juegos Olímpicos, uno de esos sueñas que uno tiene desde que es pequeño. «Los afronto con mucha ilusión. Tengo muchas ganas y voy a ir a Tokio a darlo todo», confiesa emocionado.

Con la competición más o menos de vuelta a una mínima normalidad, sí reconoce que a él el aplazamiento de esa cita olímpica le ha venido bien. «Hay gente a la que no le gustó que se retrasaran un año, pero a mí sí. Me ha venido perfecto porque he tenido un año para asimilarlo bien y enfocarme a la perfección».

Un boxeador rápido y nervioso

Y es que la pandemia se desató en pleno preolímpico de Londres, donde a Escobar le dio tiempo a certificar su clasificación apenas unos días de que el mundo entero se paralizara a consecuencia del covid-19. A partir de ahí él inició una complicada cuarentena que pudo sobrellevar mejor al haber hecho los deberes en la capital británica.

«Mi boxeo es muy rápido. Soy muy nervioso y eso acaba saliendo en el ring. Es un instinto de supervivencia porque, al fin y al cabo, te estás enfrentando a otro rival. Y muchas veces, cuando estás en el ring salen cosas que no salen en los entrenamientos. Los nervios y el miedo a cada uno le afectan de una manera diferente»

Reflexiona también sobre el miedo, eso que puede llegar a atenazarte en un momento determinado. «Yo creo que es normal sentir miedo antes de subir a darse golpes contra otro hombre. Y creo que esos nervios son necesarios. A cada uno el miedo le domina de una manera. En ocasiones no pierdes porque seas peor que el otro técnicamente, sino porque tu cabeza es peor que la suya en ese momento».

Escobar, hasta la fecha, puede presumir de su medalla de oro en los Juegos Europeos de Minsk (Bielorrusia), que supuso un tremendo trampolín para él. «Llegué muy bien preparado a ese torneo y me encontré muy bien desde el primer hasta el último combate».

Estudiante de economía

Ahora, tranquilo y relajado a escasos meses vista de Tokio, también reflexiona sobre la importancia que tiene el boxeo más allá de los éxitos o las medallas.

«Yo cometo errores, como todos, pero no me arrepiento de ellos porque gracias a eso he podido aprender y a ser mejor persona y mejor deportista. También me quedo con la disciplina, el respeto hacia uno mismo y hacia la otra persona».

Por último, aunque su carrera deportiva todavía está despegando, mantiene los pies en el sueño y ya piensa en su futuro. «Dejé el grado de informática que estaba estudiando y ahora estoy estudiando economía. Me gusta mucho el tema de la Bolsa y estoy estudiando sobre ello y leyendo libros. Muchas veces cuando llego de entrenar me pongo a leer información, a hacer gráficos…», cierra.

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