Tiene 17 años y hace poco que acaba de conquistar su tercer campeonato de España junior de Freeride, la modalidad deportiva (todavía no es olímpica) donde desciende de las cimas de las montañas a bordo de su tabla de snowboard. Sus metas son ambiciosas y la dedicación para perseguir sus sueños intensa, pero ¿qué le llevó a enfocar su vida deportiva a una modalidad de montaña cuando su entorno más cercano eran la arena y el mar?

Una pasión compartida en familia

Desde que era un ‘mocoso’ de apenas 3 años Lucas, que actualmente reside en Bétera, ya compartía con sus padres el gusto por acudir los fines de semana o en festivos a estaciones de esquí. Juntos descubrieron por primera vez el snowboard, y lo que comenzó como un ‘hobby’ ha ido derivado con el paso de los años en una carrera deportiva de lo más prometedora a tenor de los resultados.

Primero en el circuito de snowboard El Dorado y como ‘rider’ local de la leridana estación Boí Taüll es como fue consolidándose nuestro protagonista sobre la nieve. Primero en la opción ‘freestyler’ y posteriormente fue ‘freeride’ la modalidad escogida para desarrollar sus habilidades, tanto a nivel nacional como internacional en el Freeride Junior World Championship, Mundial de la categoría donde acabó entre los 10 primeros clasificados.

Una semana normal para Lucas consiste en estudiar (actualmente cursa Formación Profesional enfocada al deporte) y en centrar las tardes en torno al trabajo físico en el gimnasio. Y los findes rumbo a la estación de esquí de Boí Taüll o la de Baqueira para su otro trabajo, el deportivo. Ese en el que pese a ser triple campeón de España todavía tiene que invertir mucho dinero para viajes de entrenamiento y competición a lugares como Austria o Suiza, o para el alojamiento, y donde sigue formándose bajo la tutela de su entrenador David Vicente.

Del bolsillo de su familia todavía sigue saliendo más dinero del que entra, aunque el alto nivel, el compromiso mostrado y los resultados cosechados poco a poco le van granjeando compañeros de viaje que alivian un poco la carga económica. Es el caso de las marcas que le proporcionan materiales tales como las protecciones, cascos y gafas:

– Rome Snowboards: Material de snowboard (tabla, botas, fijaciones, etc.)

– POC Sports: Protecciones (casco, espaldera, rodilleras, etc.)

– Horsefeathers: Ropa de nieve.

– Satorisan: Zapatillas.

Miembro del equipo de competición de Drop-In, sus inquietudes deportivas provocan que también practique de forma amateur el descenso en mountain bike (downhill o DH) cuando no hay nieve, y para ello reciba la ayuda de POC Sports y de la tienda Xabia’s Bike de Jávea (Alicante).

Un deporte con un gran componente mental y estratégico

El snowboard freeride es mucho más que simplemente lanzarse en tabla desde lo alto de la montaña para ‘surfear’ sobre la nieve durante 1 minuto y pico. Y así lo explica un Lucas Muñoz que dedica más tiempo a la estrategia de lo que un neófito en la materia podría imaginar.

“El freeride engloba un poco todo. Tienes que tener una manera de hacer snow muy completa, no es solo saltar bien. Estudiar la montaña es muy importante para elegir la línea de bajada, ya que al solo tener una bajada tienes que leer muy bien la montaña”, detalla el joven valenciano, quien acude a competiciones donde hay más horas de análisis sobre el papel que de sensaciones sobre la tabla antes de la salida.

Hay mucho tiempo de estudio y análisis porque en el freeride tienes que controlarlo un poco todo. Estudiar, interpretar y ver la línea de la montaña mediante fotos y vídeos para aprenderte la bajada y memorizar la línea por donde vas a bajar, dibujártela en papel… Tienes que tenerlo todo bien claro para luego no perderte o equivocarte de línea, porque solo tienes una oportunidad”, añade.

Haciendo historia para la Comunitat Valenciana

En ‘freeride’ no encuentra más valencianos y españoles que le hagan compañía a este nivel, y lo cierto es que aunque la cantera española en el resto de modalidades de nieve ha ido a más, todavía nos queda mucho para equipararnos aunque sea remotamente a potencias de este ámbito como pueden ser Austria o Suiza. Lugares que conoce muy bien nuestro protagonista, y donde coincide con un montón de jóvenes talentos que como él también buscan llegar a la cima de su deporte.

En su caso sería pasar dentro de un par de años a la categoría ‘Qualifier’ una vez deje de ser Junior, y una vez ahí quedar entre los mejores para introducirse en el prestigioso y más mediático World Tour. “Ese es mi sueño”, reconoce Lucas, que hasta la fecha da gracias de no haber tenido ninguna lesión importante en un deporte donde expone mucho en lo físico.

Por culpa del coronavirus COVID-19 ha tenido que finalizar prematuramente la temporada, y da gracias de que junto a su padre pudo regresar a casa desde Suiza justo antes del cierre de fronteras. Ahora quiere disfrutar del documental (‘On The Road’) que ha lanzado esta semana, y que relata un año de su vida entre entrenamientos y viajes a competir.

En verano, si esta crisis sanitaria lo permite, planifica como cada año un viaje a Les 2 Alpes franceses. Allí encuentra el ideal contexto de un glaciar donde podrá entrenar con las miras puestas en lo que debe ser su última temporada en el circuito junior de freeride.

Su desafío es el de dar el salto al siguiente nivel con el cuarto título nacional consecutivo bajo el brazo, para así seguir siendo una referencia en el deporte valenciano y español de nieve. Un nombre que apuntar y vigilar muy de cerca porque su techo aún no se vislumbra, y su ‘magia’ sobre la tabla le augura un futuro repleto de éxitos. Solo depende de él.

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