Al igual que sus progenitores, la suya no es una actividad que mueva millones de euros y aficionados en España, pero eso ni le asusta ni le preocupa. No es algo que ni se comente en casa, porque si sus cualidades siguen destacando en importantes eventos como hasta la fecha no le faltarán oportunidades fuera, por ejemplo en el mediático circuito de Estados Unidos, para sentirse realizado a todos los niveles.

El talento joven del golf valenciano que deberías conocer

Una gran herencia familiar

Del joven José Luis Ballester ya se pueden decir muchas cosas buenas en cuanto a currículum deportivo. Desde que era benjamín ha sido campeón de España, hace un par de años asombró con el subcampeonato en el prestigioso British Boys que en el pasado ha visto jugar a mitos de este deporte, y justo antes del parón por COVID-19 el castellonense ganó la Copa del Rey, actualmente el mejor torneo internacional absoluto que hay en España.

Pero todavía le queda camino para alcanzar el estatus de sus padres, José Luis Ballester senior y Sonia Barrio. Él se retiró tras haber sido 24 veces campeón de España de natación y tres veces olímpico, mientras que ella fue integrante de las míticas ‘Chicas de Oro’ del hockey en las Olimpiadas de Barcelona 92.

Mi hermana y yo sabíamos que el deporte iba a estar en nuestras vidas”, bromea José Luis Ballester junior, una de las grandes promesas del golf valenciano y español. Aunque como se puede comprobar, en casa no tuvo el golf como referencia, sino que empezó de otra forma su romance con esta práctica.

“Por un amigo mis padres empezaron a jugar y yo de pequeñito iba a acompañarles. Ya con 3 años yo iba a verles y con un palo pegaba 4 ‘hachazos’ al suelo, y ya está. Pero fui creciendo y con 8-9 años veía que se me daba bien y tenía potencial, algo que también me decía la gente de mi alrededor”.

Nunca se sintió presionado para seguir los pasos de su padre o madre hacia el hockey o la natación, aunque esta última actividad sí que está muy presente en su formación. “Mi padre me obliga a nadar desde pequeño porque es bueno para la espalda, y es un deporte complementario y muy bueno para el golf. Aparte de eso, siempre tuve total libertad para elegir lo que más me gustara, y eso siempre fue el golf”, confiesa el joven deportista castellonense.

Espejos en los que mirarse

Si Josele quiere inspirarse y tomar ejemplo solo tiene que fijarse en sus padres, que están ahí para acompañarle y aconsejarle en el camino. Pero además el entorno del gran golfista Sergio García, referente nacional e internacional, también está puliendo a esta joya de la Comunitat Valenciana.

Concretamente Víctor García, el padre del de Borriol, se encarga desde hace años de trabajar la técnica y demás aspectos claves del juego con Josele, que aprecia y mucho la suerte de estar tan cerca de gente con relevancia en el golf. “Les doy mucho las gracias por lo que confían en mí, y lo que están haciendo por mi crecimiento deportivo”, señala el pupilo, que se inició en el cercano a su domicilio Club de Golf Costa Azahar y actualmente se ejercita en el Club de Campo Mediterráneo de Borriol.

Josele, a diferencia de Sergio, sí que planifica pasar por la etapa universitaria antes de poder saltar al profesionalismo, que es algo que ahora los chicos y chicas jóvenes del golf español están eligiendo para completar sus formaciones tanto educativas como deportivas. Y no entre nuestras fronteras, sino al otro lado del charco, en Estados Unidos.

De hecho nuestro protagonista ya tiene acuerdo verbal con Arizona State, el alma mater del también español Jon Rahm, situado entre los mejores del mundo a día de hoy. “Ya he visitado la universidad y la verdad es que allí está enfocado todo de otra forma, es un espectáculo el sitio y todo en Estados Unidos está dirigido hacia el deporte”, apunta.

Seguir los pasos de su madre, que estudió INEF, y relacionarse con Ciencias del Deporte y el entrenamiento está entre sus planes cuando aterrice en el ambiente universitario norteamericano, porque no conviene descuidar ese plan B que todos los jóvenes deportistas deben mimar por si luego las cosas no salen como ellos tenían pensado.

No pienso en que no voy a lograr triunfar en el deporte o que tenga que vivir de otra cosa diferente al golf, porque me encantaría vivir de lo que me gusta que es jugar al golf”, destaca Josele, ilusionado por una experiencia “que solo puedes vivir una vez y por eso merece la pena intentarlo”.

La Ryder Cup Junior, un gran desafío

Pero antes de marcharse como pronto en agosto del 2021 al estado de Arizona, rodeado de cactus, rocas y montañas, al joven talento castellonense del golf le quedan objetivos que alcanzar en cuanto la pandemia del COVID-19 lo permita.

Con la fase 1 de la desescalada ya ha vuelto a la playa y al campo de golf a ejercitarse, a comprobar que su juego y toque sigue intacto pese al largo confinamiento, aunque nunca está de más poder pisar el verde. El lugar donde más cómodo se siente y que su desarrollo deportivo requiere. Y si todo va bien, aunque eso ahora es difícil de pronosticar, en septiembre sueña con ser parte del equipo de jugadores Junior que acuda a disputar la Ryder Cup, uno de esos eventos que sin duda emociona a nuestro protagonista.

El ambiente es muy diferente al de un evento de golf habitual, con jugadores que están luchando entre ellos cada día por la victoria uniéndose por un continente y para competir como un equipo. Es algo muy especial”.

“Es uno de los torneos que más ilusión me hace, aunque si se juega será sin público y eso es quitarle a la Ryder Cup parte de su esencia. A todos los jugadores nos gusta el ‘picante’ del que dota el aficionado a ese evento, generando con los abucheos al rival la tensión que provoca que juguemos más con las emociones y no tanto con la cabeza”, añade.

Su larga pretemporada, que es como Josele se ha querido tomarse el confinamiento, ya va tocando a su fin aunque la vuelta a la actividad para nada se asemeja a lo que vivía en tiempos pre coronavirus. Cuando una semana normal en su vida, sobre todo en verano, incluía entrenamientos de físico, piscina, golf, trabajo mental y sin olvidar sus obligaciones de estudio en el bachillerato. Un sacrificio para completar lo que junto a su padre llama “semana perfecta”, y que es el precio a pagar para llegar a la cima.

“Me sacrifico porque es lo que me gusta, y mis padres siempre me han dicho aquello de ‘el que algo quiere, algo le cuesta’. Claro que me gustaría estar más con mis amigos, pero al estar entrenando y sacrificándome en otras cosas tengo otro tipo de recompensas”, reconoce, poniendo sus miras de futuro cuando sea profesional en la liga americana, “donde podría vivir del golf”.

Pero hasta entonces aún queda mucho, y primero le tocará pasar por el envidiable sistema universitario en Estados Unidos, donde el deporte es religión y el golf goza de una fama y repercusión a años luz de España. Allí luchará por explotar al máximo su potencial y aprovechar cada oportunidad, como así le aconsejan sus padres, para algún día poder vivir de su hobby.

Lo de sentirte afortunado por vivir de tu hobby se lo escuchó decir también a Rafa Nadal, su mayor ídolo y que además del tenis también hace sus pinitos en el golf. Ese deporte en el que talentos como Josele se pulen a diario para que en el futuro el gran público pueda disfrutar de sus hazañas. Rafa también tuvo 16 años y de él también hablaban maravillas, así que ahora recuerden el nombre de José Luis Ballester, porque tanto él como su entorno están sembrando pacientemente en espera de unos maravillosos frutos.

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