Daniel Castro (A Coruña, 19 de abril de 1997) es uno de los mejores españoles en el arte del tiro con arco, pero su vida es bastante particular porque él mismo se define como «muy friki» de los videojuegos, además de considerarse un apasionado del airsoft, ese juego de guerra cuyo objetivo es buscar el mayor realismo posible.

Considera que esos son sus «dos hobbies ocultos», sin embargo, los ve esenciales para poder rendir adecuadamente después en su deporte. Y es que todo es importante para los deportistas, también encontrar una forma en la que evadirse de la competición, las concentraciones y los entrenamientos.

«Los videojuegos me ayudan un montón a distraerme, desconectar y estar entretenido. Además, creo que, dependiendo del videojuego, te pueden ayudar a mejorar ciertas cosas que en la vida real no podrías hacer»

Segregar adrenalina

Además de esa pasión, la otra que tiene es el airsoft, que como ya hemos dicho se trata de un deporte de estrategia basado en la simulación de combates militares. «Este año he jugado dos veces y me parece una actividad en la que segregas mucha adrenalina y, como compites un equipo contra otro, te permite hacer nuevas amistades. Es un mundo que, cuando mi carrera deportiva se termine, me gustaría jugar un mayor número de partidas».

Pero como todo es cuestión de organización, esas dos aficiones no le distraen lo más mínimo de llegar a cumplir el sueño de toda su vida, que es el de «ganar unos Juegos Olímpicos«, algo que cuenta sin miedos ni dudas.

Por eso, su primer objetivo ahora mismo es el de «clasificar al equipo español de tres componentes para pelear en los Juegos de Tokio. Iremos con todo lo que tenemos queremos ganar esa medalla», describe.

Se siente ilusionado y motivado porque después de los meses de parón, ahora reconoce que la «vuelta a la competición está siendo bastante buena». Se siente afortunado por pertenecer a un deporte que ha podido recuperar la normalidad. «Hay deportes que está sufriendo más este ataque del coronavirus y no pueden entrenar ni competir como hacemos nosotros».

También cuenta en unas declaraciones realizadas al Comité Olímpico Español que está siendo un año «un poco raro» por todo lo que ha pasado. «Que se hayan aplazado los Juegos creo que nos beneficia porque tenemos un año más para prepararnos y ser mejores».

«Ahora tenemos ese plus de saber que los errores del pasado no van a ser iguales en el futuro. Hemos aprendido de todo lo que nos ha ido ocurriendo»

La importancia del equipo

Y además está totalmente convencido de que el confinamiento acabará haciendo «mas fuerte al equipo», algo que cuenta con naturalidad. «Cuando te quitan una cosa, te das cuenta de la importancia que tiene. Yo creo que la vuelta a los entrenamientos y a la competición va a ser mucho más placentera».

Cuentan con un muy buen rollo dentro del equipo, que es algo muy importante de cara a unos meses en los que se tendrán que ver constantemente. «Diría que el más divertido es Pablo Acha. Siempre sabe sacarnos una sonrisa a todos. Está muy loco», bromea. «Miguel Alvariño puede que sea el más cascarrabias, el más turrón, pero tiene un gran corazón».

«Yo soy el más despistado, pero soy muy atento en la parte deportiva. Siempre quiero mejorar y que esté todo perfecto»

A título personal, ya logró un importante diploma en los Juegos Europeos de Minsk, que para él fue «un sueño hecho realidad». Eso sí, es consciente de que «no son unos Juegos Olímpicos», aunque también ahí «se vive una gran tensión en las eliminatorias. Me siento muy orgulloso y muy agradecido con toda la gente que me apoyó para poder estar ahí».

Aunque también reconoce que el sabor fue agridulce por no haber podido llegar a la medalla y no haber podido pisar el podio.

Para terminar, como muestra de la importancia de la organización que hay en su vida, también compagina todo esto con los estudios, algo que es «bastante durillo» en estos momentos. «Me voy adaptando como puedo. Es verdad que no tengo prisa y que mi prioridad es estar en el Centro de Alto Rendimiento entrenando duro para conseguir mis objetivos, que uno de ellos es el de ir a los Juegos».

«Si no sacrificas algunas cosas, como puede ser algunos años de estudio, es complicado. Hay que adaptarse a lo que el presente nos pide»

Fotos: COE.

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