A finales de marzo de este año se proclamaba campeón del ITF Junior G1 Juan Carlos Ferrero, torneo internacional junior más importante de los realizados en España y que le situaba entre los 25 mejores jugadores sub18 del mundo, y avisaba de lo que estaba por venir. Aunque pocos, o nadie, vislumbraba que su trueno sobre la pista iba a ser tan sonoro.

Carlos Alcaraz hace historia en el Ferrero Challenger

Pero fue poco después, en el mes de abril, cuando un joven quinceañero ponía su nombre en la misma conversación que la de Rafa Nadal, ni más ni menos. Entonces muchos abrieron sus ojos con incredulidad, y se dispusieron a averiguar más detalles sobre ese chico precoz que tanto había llamado la atención del tenis internacional.

Y es que Carlos Alcaraz se acaba de convertir en el segundo jugador español más joven, por detrás del mito Nadal, en derrotar a su oponente en un partido de la categoría Challenger, donde acuden tenistas mucho más curtidos que este imberbe murciano. Nadal lo hizo con solo 7 meses menos de edad, y el resto de la carrera del balear ya es historia por todos conocida.

A esta inicial gesta le siguieron unas semanas posteriores frenéticas para el murciano Alcaraz, tumbando a un Top200 en el Challenger de Murcia para seguir batiendo récords de precocidad con 15 años, y la aparición en un torneo ATP como el Conde de Godó, donde ya le han visto lucir sus talentos por el cuadro de competición.

Aunque los que se llevaron las manos a la cabeza desconocían que esta joya del tenis español ya atesora en su palmarés un Campeonato de Europa sub 16, además de una Copa Davis Junior junto a sus compañeros del equipo español. Se trata de un adolescente que asoma al ámbito de los mayores rodeado de mentores que le guían y moldean en su día a día, comenzando por su entrenador Juan Carlos Ferrero, quien fuera número 1 del tenis mundial a principios de siglo.

Él es quien junto a su familia, de tradición tenística (su padre también fue jugador), se encarga del desarrollo deportivo y personal de un Carlos Alcaraz que va quemando etapas a una velocidad de vértigo. No es sorpresa para los que le tratan de cerca, los que ponen calma y sentido común en su incipiente carrera, pero sí para aquellos que pensaron que su primer punto ATP cosechado el año pasado con solo 14 años en el DNI, y ante un jugador por encima del Top300 mundial, era una simple casualidad.

El entorno

Carlos Alcaraz no ha cambiado su rutina ni ha alterado su forma de ser por estos recientes y llamativos éxitos. Como le recuerdan de forma coloquial los que mejor le conocen, todavía no ha ganado nada en el mundo del tenis y su carrera, como aquel que dice, no ha hecho nada más que comenzar.

A su lado en los entrenamientos de cada semana está Juan Carlos Ferrero, en la Equelite Sport Academy de Villena (Alicante) que también lleva su nombre y donde también es posible encontrar a otras perlas locales y foráneas mezcladas con jugadores mucho más curtidos.

Es su entrenador desde que a finales del pasado año decidiera aceptar el reto de desarrollar a este joven tenista murciano. Su última aventura como ‘coach’ en el circuito ATP había sido con Alexander Zverev, llamado muy pronto a pelear por el número 1 del mundo, pero las ganas de estar cerca de la familia y el hecho de verle de cerca en Equelite le impulsaron a rechazar ofertas de tenistas en el top 20 de la ATP para quedarse con Alcaraz.

De él asegura su entrenador que es «un chico normal como todos los de su edad”, pero destaca las ganas de aprender que tiene, las continuas preguntas que hace y el deseo que atesora por conocer cada secreto del juego. El amor por este deporte se lo inculcaron en casa y en el club de tenis familiar donde también entrena en Murcia, pero el camino hacia la élite se lo está explicando un Ferrero que ya estuvo antes en esta situación.

Una experiencia valiosísima sobre qué cosas hacer y qué descartar, habiendo aprendido de los errores cometidos y analizando gracias al paso del tiempo el porqué de cada situación en este competitivo y exigente mundo del tenis.

No es de extrañar entonces que con el sabio consejo del ex número mundial, unido a las ganas de trabajar y la humildad para aceptar las correcciones que le hace su cuerpo técnico que forman Kiko Navarro, Álex Sánchez y Fran Rubio, los frutos estén llegando antes de lo esperado.

«Un enfermo del tenis»

Estamos ante un chico del que no sorprende su calidad, “pero sí que tan pronto esté siendo capaz de hacer tantas y tan buenas cosas contra rivales de superior ranking”, nos aseguran desde su entorno.

Como un “enfermo del tenis” nos lo describe Antonio Martínez Cascales, actual presidente de la Federación de Tenis de la Comunitat Valenciana y quien fuera en su momento el hombre que ayudó a Ferrero a llegar a la cima. Ahora ve de cerca en Equelite a talentos como el de Carlos Alcaraz, aunque su estrella brilla mucho más que las de otros.

Le gusta muchísimo ver todos los partidos que puede, aprender de sus ídolos como Nadal, Federer o Djokovic pero también ver partidos de otros jugadores en el torneo que sea”, destaca Cascales.

De ahí esa pasión por el deporte que vuelve a señalar Ferrero, que si tiene que asemejar el juego del chaval (típica y recurrente pregunta del periodista) al de un grande del circuito, enseguida pone a Roger Federer sobre la mesa aunque es un asunto estéril ya que Alcaraz apenas está saliendo del cascarón. Y del suizo qué podemos decir…

Lo argumenta basándose en la facilidad que tiene Carlos para subir a finalizar a la red en cuanto puede, “lo que le diferencia del resto de chicos de su edad. Representa a esa hornada de jóvenes talentos que cada vez llegan mejor y más preparados a competir al circuito, despuntando desde tierna edad gracias también a su físico”.

A punto de cumplir 16 años, las comparaciones con otra leyenda como Rafa Nadal a tenor de lo conseguido recientemente ni asustan ni descentran, gracias sobre todo a su cuerpo técnico y a una familia que sabe lo que cuesta medrar en el deporte de la raqueta. La timidez y tranquilidad de Carlos fuera de la pista (dentro se transforma con una madurez impropia de su edad) le ayudan a vivir al margen de todo el ruido mediático, y eso lo agradecen los que le están tutelando en estos meses tan especiales.

Su hoja de ruta no va a variar respecto a lo que su entrenador Juan Carlos Ferrero tiene dispuesto para él de aquí a final de curso, y eso pasa por seguir centrado en el ámbito Junior ya que por edad aún debe quemar ahí las últimas etapas. En 2020 habrá tiempo de pensar en dar otro salto, pero mientras es turno de hacer los 3 grandes que quedan (Roland Garros, Wimbledon y US Open) en su versión Junior, “y luego ya iremos viendo lo de asomarnos a más Challengers pero sin prisa”.

Nos insisten antes de despedirnos que lo hecho hasta ahora, y así se lo repiten a Carlos cada vez que hay ocasión, no supone nada porque ahora va a entrar en una fase importante, en la que se verá hacia dónde se encamina su carrera dados los obstáculos (físicos y psicológicos) cada vez más duros que van a ir emergiendo por el camino.

Lo de Nadal y conseguir cosas a su misma edad es un gran paso pero quedan muchísimos más, y quizá los más decisivos, antes de colocarle definitivamente en el papel de digno sucesor de un mito que todavía no ha dicho adiós al circuito.

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